25 marzo, 2017

Vidal y una estrategia millonaria para enfrentar al peronismo

La Alianza Cambiemos sintió el golpe de la foto de unidad del peronismo bonaerense, especialmente en su documento final donde reivindicaron la figura de Cristina Kirchner y pidieron por la libertad de Milagro Sala y los demás presos políticos. La respuesta no se hizo esperar: lanzaron la candidatura de Mauricio Macri 2019 con la necesidad de 8 años de gobierno y, por estas horas, el gobierno nacional por decreto le “entregará” unos 25 mil millones de pesos extra para hacer obras en campaña electoral.

Desde la Gobernación, María Eugenia Vidal se sumó al pedido de 8 años de Macri y paralelamente ordenó en avanzar para crear una “alianza peronista” PRO Cambiemos en la provincia de Buenos Aires y así intentar restarle votos al peronismo que, hoy por hoy, gana en todas las encuestas.

La idea de Cambiemos es comprar el sello del partido Azul y Blanco, de Francisco de Narváez, y armar una lista con personajes como Mario Ishii, Jesús Cariglino, Aldo Rico, Eduardo y Chiche Duhalde, Alejandro Granados, Joaquín de la Torre, Francisco Echarren, Gerónimo “Momo” Benegas y algún otro peronista.  “El tren fantasma de Vidal no nos preocupa, la gente no es tonta y sabe dónde estará el peronismo en las próximas elecciones legislativas”, dice un intendente del conurbano. Y agrega: “lo importante es que nosotros serenos la única oposición firme que denunciaremos esta política de hambre y miseria que sufren los argentinos”.

La unidad del peronismo es una mala noticia para Cambiemos, pero mucho más por las políticas implementadas por el gobierno nacional. Las declaraciones en su primer día como ministro de Nicolás Dujovne preocupan y mucho a las pequeñas y mediadas empresas cuando afirmó que “abrirán las importaciones para bajar la inflación”.

Hace un tiempo atrás, Carlos Melconian, títular del Banco Nación, sugirió que la mitad de las Pymes “sobra” en la Argentina. La pregunta es, ¿cuánto es “la mitad”? Se estima que, antes de la llegada de Mauricio Macri al poder, había en el país entre 500 y 600 mil pequeñas y medianas empresas. La mayoría de las empresas están radicales en el conurbano bonaerense, con lo cual se espera un aumento brutal de la desocupación.

Cambiemos, además de la política de ajuste del presidente Macri, tiene un problema serio con las candidaturas para las elecciones de medio término. Vidal quería al intendente de Vicente López, Jorge Macri y al ministro de Educación, Esteban bullrich encabezando las listas. A Bullrich lo bajo el mismo presidente y a Jorge Macri la diputada Elisa Carrió al denunciarlo por corrupto y cercano a la mafia judicial del narcotráfico. Por estos días apareció el nombre de Gladys González, la mujer del Manuel Mosca, presidente de la Cámara de Diputados y el médico Facundo Manes, pero ambos tienen un desconocimiento alto en los vecinos de la provincia. Más allá de estos nombres, Elisa Carrió quiere ser la candidata y, aunque Vidal y Macri no la quieren por los riesgos que implica, no tienen definido un nombre.

El peronismo tampoco hoy tiene definido un candidato. Todas las encuestas dicen que Cristina Kirchner arrasa, especialmente en el conurbano. Si ella se presenta no hay internas y todo se ordena para abajo. No se sabe todavía si querrá participar y sólo se sabrá hacia mediados de año.  Daniel Scioli también sigue midiendo bien en la provincia pese a los ataques furibundos de Clarín y el partido Judicial. De Florencio Randazzo se sabe poco y nada y se espera que en marzo anuncie si participará en las próximas elecciones. Algunos intendentes lo quieren en las listas, pero el ex ministro espera alguna definición de la ex presidenta, ya que si se presenta se incorporaría a las listas, pero sino quisiera ir a internas.

Por ahora, las políticas económicas del gobierno de Macri no ayudan demasiado a las aspiraciones de Cambiemos en la provincia, más allá que desplegaran toda su artillería a través de los medios hegemónicos y el partido judicial.

 

 

 

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