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La Plata
28 octubre, 2020
PAÍS

Crece la controversia por el “voto electrónico”

La media sanción que recibió este jueves la reforma electoral enviada por el Ejecutivo y que prevé la instrumentación de la boleta única y electrónica, despertó la polémica acerca de su seguridad y la posibilidad de adulterar el voto. Una controversia que recién acaba de comenzar.

Uno que mostró sus reparos fue el diputado nacional por el FPV-PJ, Héctor Recalde.  En la maratónica sesión, el kirchnerismo y los bloques de izquierda manifestaron su rechazo al proyecto. Alegaron que el sistema electrónico de votación será mucho más caro que el actual, que no garantiza el secreto del voto y, además, que es pasible de ser hackeado.

“Con el voto electrónico hay más posibilidades de hacer fraude, hay facilidades tremendas. No da ninguna garantía”, dijo el presidente del bloque por el FPV. “En los países más avanzados del mundo lo dejaron. Los que venden el software en Corea ni siquiera lo utilizan. Nunca nadie planteó la necesidad de cambiar el sistema electoral. Nosotros hemos ganado y perdido elecciones, lo que demuestra que este sistema de elecciones funciona”, sostuvo.

“En los veinte países más desarrollados del mundo fueron y volvieron con el voto electrónico. La Corte de Alemania declaró la inconstitucionalidad por su vulnerabilidad. No hay ninguna garantía del secreto del voto ni del resultado”, aseguró.

“Solamente Estados Unidos mantiene el voto electrónico en algunos distritos. Uno de nuestros compañeros propuso que se pueda imprimir una boleta oficializada y que cada uno la pueda llevar y elegir entre el sistema del voto electrónico o el manual, pero el oficialismo no aceptó nada. Hay un tema etario de la dificultad de llegar a la tecnología que hará que muchas personas mayores de 60 años, que no tienen la obligación de votar, no vayan para no hacer el ridículo”, señaló.

“El proyecto de reforma es nada más que para instaurar el sistema electrónico. Se van a gastar cerca de 300 millones de dólares. Tanto esfuerzo y tanto dinero en esto”, añadió. “Uno puede estar satisfecho de haber votado rápido pero es importante la seguridad y el secreto en el voto que viene de la Ley Sáenz Peña. En el Senado va a haber modificaciones seguramente, para que haya garantías de secreto y transparencia en los resultados”, destacó.

En cambio, el diputado Pablo Tonelli (Pro), presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja, defendió la implementación de la Boleta Única Electrónica (BUE) en todo el país: “La boleta electrónica es segura. No hay vulnerabilidad, a pesar de lo que dicen”, manifestó el diputado e insistió: “Los distritos que usaron boleta electrónica nunca tuvieron problemas. Son fantasías las denuncias de vulnerabilidad”.

“La gran ventaja que tiene este sistema es que el que vota sabe a quién vota y siempre encontrará su elección disponible”, remarcó el legislador.

Otra voz a favor del uso del sistema electrónico de votación fue la de Magic Software Argentina (MSA) la empresa que desarrolló la Boleta Única Electrónica y la aplicó en varias elecciones en el país. Aseguran que el sistema no presenta ningún riesgo para el secreto del voto. “La BUE mantiene inalterables los valores del voto tradicional en papel, complementando sus virtudes con tecnología para fortalecer sus principales debilidades. Con la BUE es el propio sistema, y no el esfuerzo partidario, el que brinda las garantías para que se respete la libre decisión del votante”.

Y explicaron como funciona el sistema: “El votante se para frente a la máquina, donde se le ofrecen en pantalla las opciones partidarias. Elige e imprime la boleta. Los votos se registran sobre el papel y en un chip que contiene la boleta. El elector debe verificar su elección escaneando el chip. Y luego doblar la boleta para que el chip quede cubierto por una capa protectora, incorporada en la misma boleta justamente para evitar que se lea. Después de las 18, el conteo lo hacen las autoridades de mesa, con la misma máquina. Si se quiere contrastar los votos electrónicos con los registrados en papel, las autoridades pueden contar los votos en papel, leyendo las impresiones de manera tradicional”.

Sin embargo, las dudas de Recalde no son sólo de él y quienes acompañaron el rechazo a este sistema. La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata llevó a cabo una charla bajo el título “Razones para oponerse a un sistema inseguro y excluyente”.

Los panelistas fueron Enrique Chaparro, especialista en seguridad de información y secretario de la fundación Vía Libre; Bruno Massare, periodista y editor de la agencia de noticias TSS de la Universidad de San Martín; y Pedro Janices, especialista en tecnologías de la información.

Los oradores coincidieron en poner en tensión el sistema, considerando que no se usa en el mundo; fue dado de baja en muchos países, como Dinamarca, así como otros lo han prohibido: Alemania, Holanda, Austria y Bélgica en camino. Entre las causas, debido a que no es una garantía de “transparencia” como lo vende Mauricio Macri, puesto que es susceptible de fraude, restringe la participación de la ciudadanía en el proceso electoral y amenaza el carácter secreto del voto.

Tanto Chaparro como Massare apuntaron al “perfil tecnocrático del PRO” al explicar que considera la tecnología como la solución a los males del sistema democrático. “Tienen una postura acrítica de la tecnología, asociándola directamente con el progreso”, dijo Massare. “La tecnología es el altavoz de la ideología, es su amplificador”, graficó Chaparro, aludiendo al componente altamente político de la propuesta de Cambiemos, a pesar de la aparente inocencia con que la alianza gobernante trata su proyecto.

“Me dedico a la tecnología, y les puedo decir que la tecnología falla”, agregó Pedro Janices, y dio el ejemplo de la vulnerabilidad que viven las sociedades en cuanto a la seguridad de su información, incluso en el caso de políticos importantes a nivel global, como Hillary Clinton y los conflictos que le despertó la utilización de su cuenta de mail.

“¿Qué pasa cuando se incorpora una intermediación tecnológica entre una persona y su voto?”, preguntó Chaparro, quien participó en las audiencias en diputados. “Cualquier intermediación entre la persona que vota y la expresión de su voluntad es un punto vulnerable”, lanzó como primera perspectiva de la problemática: “Ningún sistema informático es seguro”. “El intermediario introduce el primer problema de orden político en la cuestión del voto electrónico. Es sustraer una capacidad fundamental de los ciudadanos en una democracia, la de controlar las elecciones”.

“El poder Ejecutivo cree que si sustituimos el sistema electoral vigente por uno de lucecitas de colores se van a producir una serie de cambios”, agregó, ilustrando la clásica liviandad con que Cambiemos refiere a complejos asuntos políticos, después de describir la historia de luchas que permitieron avances en los derechos al voto (Ley Saénz Peña, voto femenino y voto de personas privadas de su libertad).

El periodista Massare, que sigue el tema desde hace diez años, decribió el tratamiento que viene recibiendo el proyecto del voto electrónico por parte de los funcionarios políticos y los medios de comunicación. “En las discusiones, los funcionarios políticos han demostrado un tremendo desconocimiento”. Entre tanto, los medios “tuvieron un mayor involucramiento”, aunque el tema del voto electrónico “se mantiene en tierra de nadie”, definió, ya que los periodistas políticos y los dedicados a ciencia y tecnología se pasan la pelota sin hacerse cargo de su análisis y tratamientos más profundos.

Massare puso en común la postura de los medios con la ligereza con que Cambiemos trata su propuesta. Cuestionó la aparente velocidad que le daría el voto electrónico a las elecciones. “No hay relación entre la velocidad y la legitimidad de una elección”. “Los tiempos del proyecto, de cara a 2017, son desprolijos y tampoco sabemos qué tecnología va a usar ni qué grado de soberanía tendrán esas tecnologías”, objetó.

La controversia no hizo más que empezar. A modo de cierre, el especialista informático Joaquín Sorianello, ejemplifica el por qué de sus dudas: “Un muchacho especialista en informática se metió en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires y mostró la vulnerabilidad del sistema, como un patriota, y después de eso fue procesado. Luego, por suerte, fue sobreseído”.

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