El kirchnerismo sumará un nuevo diputado al Consejo de la Magistratura el 20 de noviembre: de esta manera tendrá al menos 6 votos propios hasta 2026, justo uno menos de lo necesario para llegar a los dos tercios del plenario, que es el número requerido para conformar ternas o abrir un jury de enjuiciamiento.
Al menos hasta el año próximo alcanzará sin problemas el tercio con el representante del Poder Ejecutivo, Juan Ustarroz, el juez Alberto Lugones y la académica María Fernanda Vázquez. Pero aun si fuera oposición de un gobierno de JxC, Cristina tiene asegurado a los 5 legisladores y al abogado Héctor Recalde, que iniciarán un mandato de cuatro años este mes.
De todas maneras, en el kirchnerismo no cantan victoria, porque entienden que en caso de una derrota en 2023 el séptimo voto propio sería muy complicado de conseguir porque los jueces y académicos podrían virar a oficialistas. Pero aceptan que quedan mejor parados que en 2015, cuando Mauricio Macri controló a gusto la Magistratura.
Según precisa hoy el portal LaPolíticaOnline, este peculiar calendario se explica en el fallo de la Corte de diciembre de 2021, que le dio al Congreso cuatro meses para definir una nueva composición de la Magistratura, y de lo contrario volvería la que funcionó hasta 2006.
No hubo consenso posible en el Congreso, y el organismo volvió a tener 20 miembros en vez de 13: el presidente de la Corte (que la preside), un representante del Ejecutivo, 8 legisladores (2 por la mayoría de cada cámara, uno por la primera minoría y otro por la segunda), cuatro abogados, cuatro jueces y dos académicos.
En abril, Cristina Kirchner sorprendió con una maniobra: dividió el bloque del Frente de Todos para quedarse con 3 representantes: 2 por la mayoría y 1 por la segunda minoría. En Diputados, Sergio Massa aceptó completar el cupo con la radical Roxana Reyes, quedando sólo un voto oficialista (Vanesa Siley) y otros dos opositores: Pablo Tonelli (PRO) y Graciela Camaño (Interbloque federal).
Fueron días agitados de desconcierto en JxC, porque después que Cristina y Massa confirmaran a los nuevos elegidos, el jefe de los diputados oficialistas Germán Martínez advirtió que no estaba de acuerdo con nombrar a Reyes.
Fue un anticipo de lo que se viene estos días: como los mandatos vencen el 20 de noviembre, el santafesino advirtió que llegada esa fecha se aseguraría un consejero más para los suyos. Tal vez no la hubiese tenido con la ley anulada por la Corte, que permitía definir mayorías y minorías con la junta de firmas, sin importar la composición de las bancadas. Un gobierno en el final de su mandato siempre estaría en problemas.
Como el bloque más grande, el Frente de Todos puede asegurarse dos consejeros y por lo tanto la titular de Diputados, Cecilia Moreau, enviará a la Corte una nota con dos de sus elegidos como consejeros. Seguiría Vanesa Siley, acompañada por un kirchnerista de paladar negro, que podría ser Rodolfo Tailhade.
El nuevo remplazará a Graciela Camaño, quien no puede reelegir y su interbloque, presidido por Alejandro “Topo” Rodríguez, no tiene por ahora intenciones de hacer interpretaciones reglamentarias para sostener el cupo. No sería fácil porque la letra chica de 1997 sólo contemplaba los bloques, sin las asociaciones que se hicieron habituales estos años.
Los otros lugares los completarían la UCR y el PRO. Reyes podría seguir, pero no Pablo Tonelli, por tener dos mandatos. Lo reemplazaría Álvaro González, cercano a Horacio Rodríguez Larreta. Fue vice de la Cámara en 2020, pero Macri presionó para reemplazarlo por el mendocino Omar de Marchi, quien ahora trabaja en la campaña del jefe de Gobierno.
El trío kirchnerista de senadores de la Magistratura lo integran Mariano Recalde, Martín Doñate y Inés Pilatti Vergara. La vicepresidenta definirá estos días si lo renueva. Por la UCR está Silvina Giacoppo, jujeña y cercana al gobernador Gerardo Morales. Su colega de Corrientes, Gustavo Valdés, pide el cargo para Eduardo Alejandro Vischi.
Un dato que podría ser tenido en cuenta para elegir a los nuevos consejeros es el plazo de mandato, porque hay antecedentes de disputas por los reemplazos. De mínima, para evitar suspicacias cada fuerza trata de asegurarse un sustituto con varios años por completar como legislador. Un detalle no menor, es que las controversias reglamentarias las define siempre el presidente de cada Cámara, por lo que los oficialismos tienen la última palabra.
Así las cosas, con la victoria de Héctor Recalde en la elección de abogados, Cristina quedaría al filo de bloquear los dos tercios aún en caso de un triunfo opositor en 2023, una carta que no tuvo durante el gobierno de Cambiemos.
En esos años, la sociedad del ex presidente con abogados y jueces le permitió alcanzar la mayoría especial de la Magistratura, conformar las ternas y amenazar con un juicio a los magistrados.
El único que llegó al banquillo fue el camarista Eduardo Freiler, pero no pocos advirtieron que podían terminar igual si no revisaban su conducta. Además, esa Magistratura le permitió a Macri ser uno de los presidentes que más jueces pudo nombrar, con la complicidad de la mayoría peronista del Senado controlada por Miguel Pichetto, que oficiaba de socio en las sombras.
El éxito de Macri para cubrir las vacantes provocó una queja de Cristina, que por entonces era senadora, y les pedía a sus colegas que no siguieran aprobando pliegos de jueces. Ni bien asumió como vicepresidenta, devolvió más de 100 que estaban pendientes. Habían avanzado rápido. Y estaban por aprobarse.