El ex presidente Mauricio Macri fue contundente en su reunión con Horacio Rodríguez Larreta al ordenarle que le “raje” a Marcelo D’Alessandro, el ministro de Seguridad que viajó a Lago Escondido con jueces, fiscales y hombre del Grupo Clarín y por sus chats con la mano derecha de Horacio Rosatti, presidente de la Corte. Paralelamente el Grupo Clarín le “ordenó” que no eche a D’Alessandro, su hombre en el Gabinete, y de allí que Elisa Carrió, operadora habitual del Grupo, salió ayer a bancar al ministro: “Si para discutir o echar a un ministro, te basás en escuchas ilegales de Milani, no podés gobernar. Este es un principio elemental”.
Macri, que le preocupa poco lo que opine Magnetto, le ordenó al diario La Nación que lo desgaste al ministro. En un reportaje, que iba a ser amigable, el periodista lo aniquiló al ministro. Desde un principio le preguntó sobre el viaje a Lago Escondido y D’Alessandro no quería responder: “-¿Qué tiene que ver con esto de los chats? No tiene nada que ver”. El periodista le pregunta si Clarín lo invitó, si Larreta estaba al tanto, sobre lo que dicen los chats con los jueces, sobre sus chats con Silvio Robles, su relación con Bidone, etc. Hasta que el ministro, ya sacado, por las preguntas, responde: “-Estás obsesionado con el tema”, para darle punto final al reportaje.
El problema de Rodríguez Larreta es que echarlo a D’Alessandro implicaba romper con el Grupo Clarín, quien banca al ministro y lo considera “hombre propio”. D’Alessandro lo sabía y se negó a renunciar y apareció Carrió bancando al ministro.
La situación fue tan tensa y, ante la aparición de nuevos chats, se buscó una salida salomónica con una licencia por 90 días. Entre la gente más cercana al jefe porteño se sabe que esa licencia tiene olor a renuncia y que ya no volverá al cargo.
Hay que recordar que en un principio, cuando salieron los chats del viaje a Lago Escondido, Rodríguez Larreta lo bancó a su ministro pero con la aparición de los chats con la mano derecha del presidente de la Corte, su situación era insostenible. Puertas adentro, su jefe de Gabinete, Felipe de Miguel, le pedía a gritos que lo echara, para no seguir desgastándose.
Más allá que Rodríguez Larreta y D’Alessandro insistan en culpar al kirchnerismo por el hackeo, puertas adentro reconocen que podría ser fuego amigo de parte de la gente de Patricia Bullrich que no le perdonan la jugada en contra de Gerardo Milman.
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LADRONE H-D-R-M_P