Mientras el mundo atraviesa una de sus etapas más convulsionadas y la Argentina se hunde bajo el ajuste brutal del gobierno de Javier Milei, el peronismo bonaerense se mira al espejo y empieza a definir su propio destino: internas o lista de unidad para la renovación de autoridades partidarias prevista para marzo.
Este viernes, los principales dirigentes del PJ bonaerense se reunirán en la sede del Partido Justicialista Nacional, en Matheu 130, con el objetivo de comenzar a ordenar nombres, posiciones y estrategias. La discusión no es menor: la provincia de Buenos Aires sigue siendo el principal bastión opositor al experimento libertario, pero también arrastra tensiones internas que llevan años sin resolverse.
El gobernador Axel Kicillof ya dejó en claro que no pretende encabezar la conducción provincial. Su mirada está puesta más allá: la construcción de una alternativa nacional con vistas a 2027, para lo cual comenzó a darle forma a su espacio, Movimiento Derecho al Futuro, y proyecta recorridas por todo el país.
En ese escenario, Máximo Kirchner, actual presidente del PJ bonaerense, también se correría de la disputa. El motivo es político y concreto: no cuenta con el respaldo mayoritario de los intendentes, un dato clave en una estructura partidaria profundamente territorial.
Nombres, tensiones y pases de factura
Desde el sector alineado con Kicillof, el nombre que más consenso reúne es el de la vicegobernadora Verónica Magario, aunque no se descartan otras alternativas con peso propio, como Julio Alak (La Plata), Gabriel Katopodis (San Martín) o Mariano Cascallares (Almirante Brown).
Del lado del kirchnerismo, aparecen como posibles candidatos Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas). También juegan Mariel Fernández (Moreno), referente del Movimiento Evita, y Federico Achával, intendente de Pilar, en un tablero donde nadie quiere quedar afuera.
Todos los sectores coinciden en un punto clave: ir a internas en la provincia de Buenos Aires es una apuesta riesgosa. El padrón partidario lleva años sin actualizarse y una elección interna podría convertirse en un problema político y organizativo. El recuerdo de la interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, que terminó en escándalo, sigue funcionando como advertencia.
Kicillof, gestión y armado nacional
Mientras tanto, Kicillof continúa recorriendo la provincia, inaugurando obras y dialogando con vecinos y turistas en la costa atlántica. Pero el gobernador ya tiene otro horizonte en mente: a fines de febrero comenzará a delinear una hoja de ruta federal, combinando gestión con construcción política.
La idea es profundizar el diálogo con gobernadores afines como Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), sin descartar recorridas por provincias gobernadas por fuerzas no peronistas. El objetivo: hablarle a toda la Argentina con una propuesta que recupere el federalismo, el desarrollo productivo y la justicia social.
Mientras Milei gobierna con motosierra, endeudamiento y desprecio por el interior del país, el peronismo bonaerense discute su propia reorganización. La pregunta no es solo si habrá internas o unidad, sino si el principal espacio opositor será capaz de estar a la altura del desastre social que avanza. Porque frente a un gobierno que ajusta, empobrece y excluye, la tibieza ya no es una opción: o el peronismo se ordena, o la historia vuelve a pasarle por encima.
