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11 enero, 2026
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Trump avisa que va por Cuba y propone al gusano de Marco Rubio como presidente de la isla

Donald Trump volvió a sacarse la careta. En una nueva escalada de provocaciones, el presidente estadounidense amenazó abiertamente a Cuba y llegó incluso a sugerir a Marco Rubio como futuro presidente de la isla, en una escena que combina delirio imperial, cinismo y una peligrosa nostalgia por los peores años de intervención estadounidense en América Latina.

A través de su red Truth Social, Trump advirtió al gobierno de Miguel Díaz-Canel que Cuba “no recibirá más dinero ni petróleo desde Venezuela” y lanzó un ultimátum digno de un virrey colonial: si La Habana no “llega a un acuerdo”, será “demasiado tarde”. El mensaje no solo confirma el endurecimiento del bloqueo, sino también la intención de asfixiar aún más a una población ya golpeada por una profunda crisis económica y social.

“Cuba sobrevivió durante muchos años gracias al petróleo y al dinero de Venezuela. Eso se acabó”, escribió Trump, asegurando además que Estados Unidos “protegerá” a Venezuela con su “ejército más poderoso del mundo”, en una frase que suena menos a diplomacia y más a amenaza militar explícita.

Pero Trump no se detuvo ahí. Horas después, compartió una publicación que proponía al actual secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos y símbolo del anticastrismo más rancio de Miami, como presidente de Cuba. El comentario del mandatario fue tan breve como elocuente: “¡Suena bien para mí!”.

La respuesta cubana

La reacción desde La Habana no tardó en llegar. El canciller Bruno Rodríguez respondió con dureza y claridad, recordando que Cuba tiene “absoluto derecho a importar combustible desde los mercados dispuestos a exportarlo” y negó de plano las acusaciones de Trump sobre supuestos pagos o favores a cambio de servicios de seguridad.

“A diferencia de Estados Unidos, Cuba no practica el mercenarismo, el chantaje ni la coerción militar contra otros Estados”, afirmó Rodríguez, y calificó el accionar de Washington como el de un “hegemón criminal y descontrolado” que amenaza no solo a la isla, sino a la paz mundial.

Trump ya no disimula: no quiere acuerdos, quiere obediencia. Amenaza, bloquea y fantasea con presidentes a medida como si América Latina siguiera siendo su patio trasero. Cuba resiste hace décadas ese asedio brutal, y lo vuelve a dejar en claro: no se negocia la soberanía bajo extorsión. Mientras tanto, el mundo asiste a un espectáculo peligroso: el regreso del imperialismo sin máscara… y sin freno.

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