
Mientras Javier Milei agradece incendios con fotos truchadas, tuitea en inglés para agradar a Washington y se muestra incondicional con Donald Trump, la realidad le pasa factura: no logró la inflación cero prometida y gobierna con un país cada vez más golpeado. Aun así, en el inicio de su tercer año de mandato, conserva una imagen positiva del 48% y una negativa del 51%, números altos para un gobierno atravesado por el ajuste, la recesión y el deterioro social.
Pero el dato político relevante aparece del otro lado del tablero. Axel Kicillof se consolida como la principal figura de la oposición con chances reales de enfrentarlo en 2027. Según una encuesta nacional de la consultora Opina Argentina, el gobernador bonaerense alcanza una imagen positiva del 42%, con una negativa del 57%, posicionándose por encima del resto de los dirigentes opositores.
No es casual. Kicillof ya definió su hoja de ruta: a partir del próximo mes comenzará recorridas por el interior del país, con el objetivo de construir una propuesta amplia, federal y competitiva, capaz de aglutinar a un frente opositor que hoy busca referencia y liderazgo.
El oficialismo, firme pero con límites
El informe, realizado entre el 28 de diciembre y el 4 de enero, sobre 3.590 casos en todo el país, confirma que Milei sigue siendo el dirigente con mejor imagen individual. Detrás suyo aparece su jefe de Gabinete y vocero, Manuel Adorni, con un 44% de aprobación, y en tercer lugar el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
La base electoral libertaria mantiene un perfil claro: hombres (45%), jóvenes (46%) y clase media (50%). Un núcleo duro que sostiene al Gobierno, pero que también muestra señales de desgaste frente al ajuste persistente.
Kicillof, por encima del resto del peronismo
En la comparación interna, el gobernador bonaerense supera con claridad a otros referentes del peronismo. Cristina Fernández de Kirchner registra un 38% de imagen positiva y un 61% negativa, mientras que Sergio Massa queda aún más relegado, con 34% positiva y 65% negativa.
Estos números explican por qué Kicillof y su espacio, Movimiento Derecho al Futuro, trabajan en una propuesta clara, contundente y con vocación nacional, buscando correrse de las internas estériles y hablarle a un electorado más amplio.
Más allá de que hoy las encuestas le darían una ventaja a Milei, el dato que desvela tanto al oficialismo como a la oposición es otro: un 17% del electorado no se identifica ni con el gobierno libertario ni con la oposición tradicional. Es el voto “ni-ni”, volátil, descontento y decisivo. Un segmento que, bien interpelado, puede inclinar la balanza en 2027.
Milei todavía lidera, pero ya no corre solo. Mientras el Presidente gobierna mirando al norte y ajustando hacia abajo, Kicillof empieza a ocupar el vacío opositor y a construir una alternativa con proyección nacional. Falta mucho para 2027, pero el tablero empezó a moverse. Y cuando el poder deja de parecer invencible, la esperanza vuelve a organizarse.
