Con la tenacidad y constancia de quien sabe que más temprano que tarde llegará a concretar sus sueños, en julio Felipe Pujol subirá a un avión que lo va a dejar en la ciudad estadounidense de Houston, estado de Texas. Allí, en representación de la Argentina, participará, a lo largo de dos intensas semanas, de la United Space School 2026, un prestigioso programa educativo internacional.
Pero no se trata de un programa más de intercambio estudiantil. En este caso, el objetivo central apunta a diseñar una misión tripulada a Marte, bajo la mentoría de expertos de la industria aeroespacial, lo que incluirá visitas a instalaciones de la NASA y a empresas del sector.
Felipe cursa el último año en el Bachillerato de Bellas Artes, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata. Lo hará acompañado por Ana Paula Vega Junghanns, alumna del Instituto Politécnico San Arnoldo Janssen de Posadas, Misiones. Es decir, dos estudiantes argentinos que fueron seleccionados entre más de un centenar que se habían postulado en nuestro país, y que en seis meses compartirán esta experiencia con jóvenes de entre 16 y 19 años, de más de 50 naciones.
En diálogo con INFO135, Pujol, de 18 años, se remonta a su infancia, a la hora de contar cómo se fue construyendo este presente con un futuro más que prometedor: “Los ‘Legos’, como todo juguete de armar, ejemplifican muy bien lo que fue un desarrollo durante mi niñez. No me bastaba con armarlos y exponerlos, sino que logré desarrollar mis habilidades creativas a la par que me divertía reensamblando y diseñando”.
En otras palabras, reconoce que “es un ejemplo conveniente para representar mi eterna fascinación por el diseño y estudio de artefactos espaciales”, por lo que destaca “el desarrollo de mi creatividad como un proceso íntegro”, y que “de allí rescato mi estrecha relación con las artes durante mi niñez y adolescencia, la cual me permitió ofrecer soluciones creativas, y quizás un poco menos convencionales, frente a sistemas naturalmente complejos”.
Casualidad o no, la genética no sería del todo ajena en la formación de Felipe: su segundo nombre es Marcelo, en recuerdo de quien fue su abuelo, un reconocido ingeniero platense que falleció tres años antes de su llegada a este mundo.

Felipe durante las recientes Olimpíadas matemáticas argentinas en Necochea
En cuanto a la posible llegada de una misión tripulada a Marte, Pujol asegura que “los desafíos técnicos existen”. Subraya que “desde los años ’40, incluso antes de que el programa Apolo (con los viajes a la Luna) sea concebido, muchas ideas alrededor de una misión con humanos al planeta rojo se empezaron a gestar”, por lo que “naturalmente, tras el cese de los viajes lunares en el ‘72, muchos preveían la primera pisada sobre Marte para finales de la década del 80”, algo que finalmente no ocurrió.
Explica que “desde entonces, tanto la NASA como otros agentes relacionados con la exploración espacial, han centrado sus esfuerzos “Marcianos” en optimizar los diseños de misión. Hoy por hoy, reside en nuestro potencial tecnológico consagrar tal hito en menos de dos décadas, pero no solo se busca llegar a Marte, como quizás se logró con el caso de la Luna, sino que se pretende hacerlo por un costo razonable, minimizando el riesgo, y aumentando el valor científico de la misión”, y que “para eso justamente estudiamos y simulamos las diferentes posibilidades”.
Para Felipe, “se puede decir que, tras la vuelta de las misiones lunares en el siglo XXI, miraremos a Marte como nuestro próximo destino, pero para ello debe existir una motivación. Independientemente de si es geopolítica o económica, tal viaje debe estar construido alrededor de la ciencia, dado que por ahora Marte no puede ofrecernos más que conocimiento”.
Nota: para más detalles, el Instagram nacional del programa es @ussargentina21
