
En una jugada que sorprendió incluso dentro del propio peronismo, Máximo Kirchner, actual presidente del PJ bonaerense y líder de La Cámpora, dejó trascender a su entorno y a los medios que “la mejor manera de que el presidente del partido responda a los intereses del gobernador es que esa persona sea el propio Axel Kicillof”.
La propuesta, llamativa por donde se la mire, no fue comunicada formalmente ni al gobernador ni a ningún representante del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que rodea políticamente a Kicillof. De allí, el silencio que predominó en el entorno del mandatario provincial frente a una iniciativa que apareció más como una operación mediática que como una construcción política real.
Mientras tanto, desde el MDF sostienen sin rodeos que la mejor candidata para conducir el PJ bonaerense es Verónica Magario. Los argumentos son concretos y difíciles de discutir: es la actual vicegobernadora, tiene una relación política y de gestión aceitada con Kicillof y viene de ganar con más de 25 puntos de diferencia frente a La Libertad Avanza en las elecciones del 7 de septiembre en la estratégica y populosa Tercera Sección Electoral.
Un histórico militante peronista, curtido en mil batallas, resumió el clima interno con una ironía tan filosa como certera: “Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”.
La frase grafica el recelo que genera una “generosa” propuesta de Máximo Kirchner hacia un gobernador con el que mantiene un enfrentamiento político abierto desde hace tiempo.
Axel, en modo gestión y militancia
Lejos de engancharse en roscas palaciegas, Axel Kicillof sigue firme en su estrategia: gobernar, denunciar los desastres del modelo libertario y construir futuro. En estos meses, el gobernador bonaerense profundiza su agenda de recorridas por los centros turísticos, las industrias golpeadas por la recesión y los municipios del interior provincial, dialogando con trabajadores, empresarios pymes, comerciantes y vecinos.
Su discurso es claro y consistente: denunciar los “chanchuyos” del presidente Javier Milei, el ajuste brutal contra la producción y el trabajo, el ataque sistemático a la salud y la educación públicas y el maltrato permanente a los jubilados. A partir de marzo, Kicillof planea ampliar su recorrida al resto del país, dialogando con gobernadores y referentes provinciales para construir una alternativa nacional de cara a 2027, con un peronismo unido y con proyecto.
Unidad o internas
El próximo 8 de febrero es una fecha clave. Si no se alcanza una lista de unidad, deberán presentarse los avales para competir en una interna partidaria. Tanto desde el MDF como desde La Cámpora aseguran públicamente que no desean ir a elecciones internas el 15 de marzo, aunque en los hechos las posiciones siguen trabadas.
En la última reunión del MDF volvieron a insistir en que Verónica Magario es la candidata natural para conducir el PJ bonaerense. Sin embargo, ese nombre es resistido por sectores del cristinismo, que prefieren otras opciones como Federico Otermín (Lomas de Zamora), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) o Mayra Mendoza, referente de La Cámpora, dos veces intendenta electa en Quilmes y actual diputada provincial.
Si la candidatura de Magario no prosperara, aparece con chances el intendente de La Plata, Julio Alak, un dirigente cercano a Kicillof pero con buen vínculo con Cristina Fernández de Kirchner, a quien acompañó como ministro de Justicia. También juegan por fuera de los dos grandes polos Mariel Fernández, intendenta de Moreno y referente del Movimiento Evita, y Federico Achával, intendente de Pilar, en un tablero donde nadie quiere quedar afuera y todos miden fuerzas.
Frente a un gobierno nacional que profundiza el ajuste y el deterioro social, el peronismo bonaerense tiene la responsabilidad de ordenar su debate interno y construir una conducción fuerte, legítima y representativa. Más que nombres propios, lo que está en juego es la capacidad del movimiento para articular gestión, territorio y proyecto político, y así convertirse en una alternativa real al modelo libertario que hoy castiga a las mayorías.
