
Mientras el ministro de Economía realizan un raid por los canales amigos para explicar lo inexplicable —la manipulación del INDEC para dibujar números y seguir ajustando a jubilados, asalariados y beneficiarios de asignaciones—, el show mediático deja detalles reveladores. Entre explicaciones técnicas forzadas y discursos de austeridad, el ministro no tuvo reparos en lucir trajes importados de Massimo Dutti, valuados entre 450 y 700 dólares, una postal que resume el contraste entre el relato libertario y la realidad del ajuste.
En ese contexto, el oficialismo eligió apuntar contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, acusándolo de “no querer” recibir al presidente de una de las principales terminales automotrices del país. Sin embargo, la crítica oculta lo central: Kicillof es hoy uno de los pocos dirigentes opositores que confronta abiertamente con la política de demolición del sistema productivo argentino impulsada por Milei. Y no solo eso: las encuestas lo muestran, de manera consistente, como el rival más competitivo para frenar una eventual reelección libertaria.
Un reciente trabajo de CB Global Data (ex CB Consultora Opinión Pública), realizado a nivel nacional, muestra a Milei liderando en intención de voto, pero con Kicillof como el único dirigente que logra disputarle centralidad en un escenario presidencial. Un dato clave: el gobernador aún no comenzó su recorrida nacional, prevista recién para marzo o abril. Durante el verano, se concentró en los distritos turísticos de la provincia de Buenos Aires.
Aun así, los números sorprenden. Con seis años de gestión a cuestas, Kicillof supera a Milei en la provincia de Buenos Aires por 47% a 41,2%, un dato de peso si se recuerda que cerca del 40% del padrón electoral se concentra allí. Pero no es el único territorio donde aparece fuerte: en Santiago del Estero obtiene un contundente 55,9% frente al 32,5% del presidente, y en Formosa —provincia que visitó a fines del año pasado— alcanza el 46,5% contra el 36,4% del libertario.
Milei, en cambio, muestra fortaleza en distritos como Mendoza (57,3%), Córdoba (56,9%), San Luis (54,9%) y Santa Fe (52,1%). En otras provincias, como Tierra del Fuego, Chaco y Catamarca, el escenario es de empate técnico, lo que deja un mapa político mucho menos lineal de lo que el oficialismo intenta vender.
El sondeo de CB se realizó entre el 1 y el 4 de febrero, con entre 969 y 1.207 entrevistas por distrito y un margen de error de entre +/- 4% y 5%.
Falta mucho para las elecciones del año próximo, pero el dato político ya está sobre la mesa: Kicillof es, por ahora, la única figura con volumen electoral real para enfrentar a Milei. En paralelo, el gobernador deberá cerrar en los próximos días la interna del PJ bonaerense. La expectativa es una lista de unidad que evite internas, siempre y cuando la conducción responda al liderazgo del mandatario provincial, tal como lo reclama el Movimiento Derecho al Futuro.
Días atrás, el intendente de San Pedro, Cecilio Salazar, lo dijo sin vueltas: “Carli Bianco está preparando el Clío para recorrer el país”.
El mismo auto con el que Kicillof, en 2019, cruzó la provincia y derrotó a María Eugenia Vidal, ícono del PRO que buscaba la reelección.
El Clío todavía está en el garage, pero el motor ya suena. Mientras Milei ajusta y explica planillas, Kicillof aparece en las encuestas como la piedra en el zapato del experimento libertario. Si arranca la recorrida, el problema del Gobierno no será el INDEC: será la política.
