El Gobierno intentará hoy avanzar en el Senado con una reforma laboral que recorta derechos históricos, flexibiliza condiciones de trabajo y debilita el poder sindical. La votación se dará en medio de una fuerte movilización al Congreso convocada por la CGT y las dos CTA, con paro parcial del transporte para facilitar la asistencia a la protesta.
En paralelo, el relato económico oficial volvió a chocar contra la realidad: el INDEC informó una inflación de 2,9% en enero, lo que lleva la variación interanual al 32,4%. Lejos de la “desaceleración ejemplar” que pregona el ministro Luis Caputo, los precios —sobre todo los alimentos— siguen golpeando fuerte, mientras salarios y jubilaciones continúan congelados.
Inflación por las nubes
La suba de enero estuvo empujada principalmente por los alimentos (+4,7%), con un fuerte incremento en la carne y en productos frescos. Según datos relevados en el Gran Buenos Aires, las verduras registraron aumentos promedio del 28%, con casos extremos como el tomate, que llegó a dispararse hasta un 92%.
En el GBA los alimentos treparon 5,1%, en el Noroeste 4,8% y en la región Pampeana 4,5%, consolidando un nuevo golpe al bolsillo de los sectores populares.
Mientras el Gobierno insiste con el discurso del “éxito inflacionario”, la mesa de los argentinos cuenta otra historia.
Rebelión policial en Santa Fe
A la crisis económica se suma la protesta policial en la provincia de Santa Fe, con epicentro en Rosario, donde efectivos reclaman mejoras salariales. El conflicto ya lleva más de 48 horas sin resolución.
El gobernador Maximiliano Pullaro, aliado de Milei, acusa a los uniformados de “hacer política”, pero las familias de los policías exhiben recibos con básicos que rondan los $135.000, aunque con adicionales puedan llegar al millón de pesos.
Durante una reunión en la madrugada, el jefe policial Luis Maldonado pidió a los efectivos volver a sus funciones y aseguró que se levantarían 13 pases a disponibilidad. Sin embargo, el malestar persiste y expone la tensión salarial incluso en sectores que el Gobierno suele presentar como aliados del orden.
Reforma laboral: menos derechos, más flexibilización
La Libertad Avanza afirma tener los votos para darle media sanción en el Senado al proyecto de reforma laboral, luego de negociar cambios con gobernadores aliados.
Entre los principales puntos:
- Vacaciones fraccionadas por acuerdo entre empleador y empleado, con mínimos de siete días.
- Convenios colectivos debilitados, permitiendo acuerdos por empresa que prevalezcan sobre los nacionales.
- Servicios esenciales ampliados, obligando a garantizar hasta el 50% de actividad aun en huelga.
- Fondo de Aportes Laborales (FAL) que reemplaza en la práctica indemnizaciones tradicionales.
- Banco de horas, flexibilizando jornadas.
- Derogación de la Ley de Teletrabajo y reducción de licencias por enfermedad.
- Eliminación de estatutos profesionales (periodistas, viajantes, peluqueros, choferes particulares, entre otros).
- Asambleas sindicales bajo autorización empresarial y sin pago de salarios durante su realización.
- Introducción del concepto de “salario por mérito” a discreción del empleador.
Para el oficialismo, es “modernización”. Para la oposición sindical, es una poda profunda de derechos conquistados durante décadas.
Movilización y paro
La CGT y las dos CTA marcharán desde las 14.30 al Congreso. Los gremios del transporte realizarán un cese parcial desde las 13 para facilitar la movilización.
En su convocatoria, la CGT fue tajante: “No es modernización: es ajuste sobre las y los trabajadores. No es libertad: es pérdida de derechos. Porque el trabajo no se negocia. Porque las jubilaciones se defienden. Porque los derechos se conquistan y se defienden en la calle”.
La inflación no baja, los salarios no alcanzan, la policía protesta y el Gobierno responde con más ajuste. Prometieron orden y prosperidad, pero entregan recortes y conflicto. Cuando el relato se cae, queda la calle. Y hoy, mientras el Senado vota, el termómetro no está en el INDEC: está en la Plaza.
