Mientras el Gobierno nacional insiste con el relato del ajuste “exitoso”, en el territorio donde la crisis se siente todos los días —el Gran Buenos Aires— los números empiezan a contar otra historia. Y no es la que quiere escuchar Javier Milei.
Dos recientes encuestas de la consultora CB Global Data (ex CB Consultora Opinión Pública) muestran un escenario muy favorable para el gobernador Axel Kicillof y para la mayoría de los intendentes del conurbano. El dato político es claro: en medio de aumentos en alimentos, transporte, tarifas de luz y gas, con salarios y jubilaciones congeladas, el malestar social no se traduce en respaldo al oficialismo nacional.
Kicillof le gana a Milei en 20 de 24 distritos
En la comparación directa de imagen entre el presidente Javier Milei y el gobernador Axel Kicillof, el flamante titular del PJ bonaerense se impone en 20 de los 24 municipios del Gran Buenos Aires.
Kicillof gana en: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Escobar, Esteban Echeverría, Florencio Varela, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, San Fernando y San Miguel.
Milei solo se impone en San Isidro, Vicente López, Tigre y por menos de un punto en Pilar.
En el corazón demográfico de la provincia más grande del país, el mapa aparece teñido de oposición al modelo libertario.
Intendentes con números fuertes
Como viene ocurriendo desde hace años, los jefes comunales del conurbano mantienen niveles de imagen positiva elevados, varios por encima del 50% y algunos superando el 60%.
El ranking lo encabezan:
- Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Federico Achával (Pilar) con 62%.
- Federico Otermín (Lomas de Zamora) con 59%.
- Fernando Gray (Esteban Echeverría) con 58%.
- Julio Zamora (Tigre) con 58%.
- Jorge Ferraresi (Avellaneda) con 58%.
- Juan Andreotti (San Fernando) con 56%.
- Mariel Fernández (Moreno) con 52%.
- Fernando Espinoza (La Matanza) con 50%.
- Julián Álvarez (Lanús) y Ariel Sujarchuk (Escobar) con 48%.
- Gustavo Menéndez (Merlo) con 46%.
- Damián Selci (Hurlingham) y Andrés Watson (Florencio Varela) con 44%.
- Fernando Moreira (San Martín), Pablo Descalzo (Ituzaingó) con 41%.
- Lucas Ghi (Morón) con 40%.
En los casos de menores porcentajes, como Eva Mieri (Quilmes), Juan José Fabiani (Almirante Brown), Lorena Espina (José C. Paz) o Carlos Balor (Berazategui), se trata de intendentes interinos o recientemente asumidos, lo que explica niveles de conocimiento aún bajos.
El dato que inquieta en Casa Rosada
En un contexto de inflación persistente, caída del consumo y ajuste fiscal extremo, el Gobierno necesita consolidar respaldo político en los principales centros urbanos. Sin embargo, el conurbano bonaerense —clave en cualquier elección nacional— muestra un humor social cada vez más distante del experimento libertario.
El dato no es menor: el Gran Buenos Aires concentra millones de votantes y suele anticipar tendencias electorales.
Mientras Milei celebra en foros internacionales y promete que “lo peor ya pasó”, en el conurbano la paciencia social parece ir en sentido contrario. Los números no son solo estadísticas: son clima político. Y si el termómetro bonaerense no miente, el ajuste podrá cerrar en Excel, pero en la calle empieza a abrir una grieta que preocupa —y mucho— en la Casa Rosada.

Mientras el Gobierno nacional insiste con el relato del ajuste “exitoso”, en el territorio donde la crisis se siente todos los días —el Gran Buenos Aires— los números empiezan a contar otra historia. Y no es la que quiere escuchar Javier Milei.
Dos recientes encuestas de la consultora CB Global Data (ex CB Consultora Opinión Pública) muestran un escenario muy favorable para el gobernador Axel Kicillof y para la mayoría de los intendentes del conurbano. El dato político es claro: en medio de aumentos en alimentos, transporte, tarifas de luz y gas, con salarios y jubilaciones congeladas, el malestar social no se traduce en respaldo al oficialismo nacional.
Kicillof le gana a Milei en 20 de 24 distritos
En la comparación directa de imagen entre el presidente Javier Milei y el gobernador Axel Kicillof, el flamante titular del PJ bonaerense se impone en 20 de los 24 municipios del Gran Buenos Aires.
Kicillof gana en: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Escobar, Esteban Echeverría, Florencio Varela, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, San Fernando y San Miguel.
Milei solo se impone en San Isidro, Vicente López, Tigre y por menos de un punto en Pilar.
En el corazón demográfico de la provincia más grande del país, el mapa aparece teñido de oposición al modelo libertario.
Intendentes con números fuertes
Como viene ocurriendo desde hace años, los jefes comunales del conurbano mantienen niveles de imagen positiva elevados, varios por encima del 50% y algunos superando el 60%.
El ranking lo encabezan:
- Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Federico Achával (Pilar) con 62%.
- Federico Otermín (Lomas de Zamora) con 59%.
- Fernando Gray (Esteban Echeverría) con 58%.
- Julio Zamora (Tigre) con 58%.
- Jorge Ferraresi (Avellaneda) con 58%.
- Juan Andreotti (San Fernando) con 56%.
- Mariel Fernández (Moreno) con 52%.
- Fernando Espinoza (La Matanza) con 50%.
- Julián Álvarez (Lanús) y Ariel Sujarchuk (Escobar) con 48%.
- Gustavo Menéndez (Merlo) con 46%.
- Damián Selci (Hurlingham) y Andrés Watson (Florencio Varela) con 44%.
- Fernando Moreira (San Martín), Pablo Descalzo (Ituzaingó) con 41%.
- Lucas Ghi (Morón) con 40%.
En los casos de menores porcentajes, como Eva Mieri (Quilmes), Juan José Fabiani (Almirante Brown), Lorena Espina (José C. Paz) o Carlos Balor (Berazategui), se trata de intendentes interinos o recientemente asumidos, lo que explica niveles de conocimiento aún bajos.
El dato que inquieta en Casa Rosada
En un contexto de inflación persistente, caída del consumo y ajuste fiscal extremo, el Gobierno necesita consolidar respaldo político en los principales centros urbanos. Sin embargo, el conurbano bonaerense —clave en cualquier elección nacional— muestra un humor social cada vez más distante del experimento libertario.
El dato no es menor: el Gran Buenos Aires concentra millones de votantes y suele anticipar tendencias electorales.
Mientras Milei celebra en foros internacionales y promete que “lo peor ya pasó”, en el conurbano la paciencia social parece ir en sentido contrario. Los números no son solo estadísticas: son clima político. Y si el termómetro bonaerense no miente, el ajuste podrá cerrar en Excel, pero en la calle empieza a abrir una grieta que preocupa —y mucho— en la Casa Rosada.
