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La Plata
18 febrero, 2026
PAÍS

Industricidio libertario: FATE cierra y 920 familias pagan el ajuste

El cierre de la histórica fábrica FATE no es un hecho aislado: es la postal brutal de un modelo económico que está dejando un tendal de empresas cerradas y miles de familias en la calle. La planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, bajó la persiana y 920 trabajadores quedaron sin empleo de un día para el otro.

El presidente Javier Milei, a contramano incluso del proteccionismo industrial que impulsa su admirado Donald Trump, profundiza un rumbo que castiga a la producción nacional. FATE, controlada por la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de historia en la industria del neumático, cesó sus operaciones en la Argentina y dejó sin sustento a operarios, administrativos, personal de limpieza y tercerizados.

Alejandro Crespo, secretario general del SUTNA, calificó el cierre como ilegal y denunció el incumplimiento de un compromiso de no despedir hasta el 30 de junio. “Esto no es una PyME que no sabe cómo manejarse, es uno de los holdings más grandes del país. Es una bestialidad que golpea a toda la sociedad”, afirmó. Y no exagera: la fábrica alimentaba al cordón industrial de la zona norte, dinamizando comercios y servicios vinculados a su actividad.

Los trabajadores se enteraron al llegar a cumplir su jornada. “Hoy cuando llegamos a trabajar nos encontramos con la planta cerrada”, relató Víctor Ottoboni en declaraciones radiales. Sin previo aviso, sin transición, sin respuestas.

El caso FATE se suma a un panorama alarmante. Según datos oficiales, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 cerraron 21.938 empresas con trabajadores registrados: un promedio de 30 por día. En ese mismo período se perdieron 290.600 puestos de trabajo formales, es decir, 400 empleos menos por día. La cantidad de empleadores activos cayó de 512.357 a 490.419, mientras que el total de trabajadores registrados se redujo de 9.857.173 a 9.566.573.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que no se trata de un episodio puntual sino de una tendencia sostenida, sin señales claras de estabilización. El mercado laboral se achica por doble vía: desaparecen empresas y, al mismo tiempo, las que sobreviven reducen personal. La curva sigue descendente y no muestra un piso que permita hablar de recuperación.

Mientras tanto, el Gobierno impulsa una reforma laboral que promete “modernizar” el mercado de trabajo, pero que en los hechos llega en medio de un escenario de cierres y despidos masivos. La pregunta es inevitable: ¿modernizar para quién, si las fábricas apagan sus máquinas?

Milei hizo campaña con una motosierra que, según decía, estaba destinada a la “casta política”. La realidad muestra otra cosa: la motosierra no fue contra los privilegios del poder, fue contra las fábricas, contra la producción nacional y contra el salario de los trabajadores. Y cuando las chimeneas dejan de humear, lo que se apaga no es solo una empresa: es el futuro de cientos de familias argentinas.

 

 

 

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