Mientras el Gobierno apura la reforma de la Ley de Glaciares y el acuerdo Mercosur–Unión Europea, Javier Milei analiza una jugada de alto voltaje político: nombrar como ministro de Justicia al fiscal Diego Luciani, el mismo que impulsó la condena y el encarcelamiento de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
La movida remite inevitablemente a lo que hizo Jair Bolsonaro en Brasil, cuando premió al juez Sergio Moro tras la condena de Lula da Silva y lo incorporó a su gabinete. En la Casa Rosada no lo ocultan. “Nos encantaría. A Javier se le hace agua la boca. Sería una hermosa noticia, pero no estamos seguros de que acepte”, deslizó una fuente de primera línea.
El actual ministro, Mariano Cúneo Libarona, ya habría anunciado que dejará el cargo a fin de mes. Con ese escenario, el nombre de Luciani entusiasma especialmente al Presidente, aunque la falta de certezas activó el operativo “plan B”. Karina Milei y Santiago Caputo comenzaron a tantear alternativas.
En la carpeta aparece Guillermo Montenegro, ex intendente de Mar del Plata y el preferido de Caputo. Montenegro quiere volver al Ejecutivo nacional y alejarse definitivamente de “La Feliz”, aunque en el karinismo miran con desconfianza su cercanía al asesor estrella.
Karina, de hecho, habría descartado la posibilidad de que asuma el actual viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, otro hombre referenciado en Caputo.
En los últimos días también tomó fuerza el nombre de Sandra Arroyo Salgado, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 1 de San Isidro y ex pareja del fiscal Alberto Nisman. Su perfil disruptivo seduce al Presidente. En caso de no desembarcar en Justicia, podría aparecer como candidata a la Procuración o incluso como futura integrante de la Corte Suprema.
Otro nombre que circula es el del abogado Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza y hombre de extrema confianza de Karina Milei, a quien asesora en las denuncias por corrupción y en la interna por el manejo del “3%”.
También figura en la lista Juan Bautista Mahiques, actual fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires e hijo del juez de Casación Carlos Alberto Mahiques. Cercano a Daniel Angelici, su eventual designación sería leída como parte del acuerdo entre el operador judicial y el karinismo para que LLA dispute el último bastión del PRO: la Ciudad de Buenos Aires.
Por ahora, Milei no decidió. Esperará a que se apruebe mañana la reforma laboral, pronunciará su discurso del 1° de marzo ante la Asamblea Legislativa y recién entonces moverá la pieza.
Si finalmente elige a Luciani, Milei no solo nombrará a un ministro: enviará un mensaje político de confrontación directa con el peronismo y volverá a poner a la Justicia en el centro de la grieta. Y en un año donde la economía todavía no da respiro, convertir los tribunales en campo de batalla puede ser una jugada audaz… o un incendio difícil de apagar.
