Mientras el presidente Javier Milei celebra en redes sociales la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán —un conflicto que ya dejó centenares de víctimas civiles, entre ellas niñas que asistían a una escuela, catalogadas como “daño colateral”— esta noche hablará ante la Asamblea Legislativa para inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias.
La cita será a las 21 horas. Allí, el Presidente buscará consolidar su relato de gestión y exhibir como logros recientes la aprobación de la reforma laboral, la modificación de la Ley de Glaciares y la reforma del régimen penal juvenil. También insistirá, como lo viene haciendo, en que la inflación tenderá a cero, aun cuando los alimentos, los alquileres y las tarifas de luz y gas siguen presionando sobre el bolsillo.
Hablará, seguramente, de la “batalla cultural”. Cuestionará a empresarios que —según su visión— se resisten a la apertura irrestricta de importaciones y a competir con productos chinos. En las últimas horas ironizó en redes sociales agradeciendo las “contribuciones” de “Don Chatarrín de los Tubitos Caros” (en alusión a Paolo Rocca), “Don Gomita Alumínica” (por Javier Madanes Quintanilla) y el “Señor Lengua Floja” (por Héctor Méndez), reforzando su estilo confrontativo incluso con sectores históricamente aliados al poder económico.
En el plano político, podría avanzar con propuestas para eliminar las PASO, modificar la Boleta Única de Papel y reformar el financiamiento de campañas. La oposición advierte que esos cambios podrían favorecer a las fuerzas con mayor respaldo económico y dificultar la competencia de espacios con menos recursos.
También se espera que impulse una reforma del Código Penal para endurecer penas y ampliar facultades de las fuerzas de seguridad, junto con mayores atribuciones para los organismos de inteligencia. El Gobierno habla de orden; sus críticos temen una expansión de herramientas de control y vigilancia sobre la protesta social.
No se descarta que haga referencia a la Corte Suprema, aunque el escenario es complejo: el máximo tribunal debe pronunciarse sobre temas sensibles como el financiamiento universitario y la constitucionalidad de la reforma laboral.
Lo que probablemente no forme parte central del discurso es el deterioro del entramado productivo. Desde diciembre de 2023, según datos oficiales, cerraron más de 22.000 empresas y se perdieron más de 327.000 empleos registrados. Solo en las últimas semanas, Fate dejó a 920 trabajadores sin empleo; la multinacional Alpek Polyester anunció el cierre de su planta en el país; Galeno ART cesó operaciones con casi 500 despidos; y se suman cierres de fábricas de alimentos en Córdoba y el conurbano bonaerense.
Mientras el Presidente mira al escenario global y libra su cruzada ideológica, la economía real muestra señales de fragilidad creciente.
Milei hablará de libertad, de mercado y de épica. Pero el verdadero examen no está en el recinto sino en la calle y en las fábricas que bajan la persiana. Se puede gobernar a fuerza de discurso y redes sociales durante un tiempo; lo que no se puede es sostener indefinidamente un país donde la guerra es siempre afuera y el ajuste es siempre adentro.
