
Mientras el Gobierno enfrenta cierre de empresas, caída del consumo y aumento del desempleo, la Casa Rosada eligió abrir un nuevo frente: denunciar por “adoctrinamiento político” al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, por participar en una charla con alumnos durante la inauguración de una escuela.
El contraste es inevitable. Un Presidente que, desde su asunción en 2023, no inauguró una sola escuela pública, cuestiona a un gobernador por hacerlo.
Los hechos
La polémica surgió tras la inauguración de la EPEP N° 548 “Prof. Rodolfo Reynaldo Benítez”, donde un grupo de alumnos —que como parte de sus actividades educativas conducen un programa radial— entrevistó a Insfrán.
Durante el intercambio, los estudiantes destacaron la importancia de contar con un edificio propio y recursos educativos. Uno de ellos preguntó: “¿Sabés quién es el responsable de que todos nosotros podamos tener espacios para estudiar dignamente?”. Otro respondió mencionando al gobernador y a su equipo de gestión.
También le consultaron a Insfrán: “¿Qué se siente ayudar a tantos niños y hacerlos felices?”. El mandatario respondió atribuyendo el mérito a los docentes y destacó que la provincia obtuvo buenos resultados en las Pruebas Aprender de alfabetización.
Hubo preguntas sobre la entrega de útiles, guardapolvos y zapatillas, que el gobernador confirmó que se distribuyen en toda la provincia. Al finalizar, uno de los chicos lo llamó “querido tío Gildo”, en un tono coloquial que generó sonrisas.
El Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, envió una nota al gobierno formoseño señalando que el contenido del video podría encuadrarse como “adoctrinamiento partidario en contexto escolar” y cuestionando la exposición pública de menores con fines de propaganda.
En el texto se afirma que el ámbito educativo debe regirse por la neutralidad institucional y que la exaltación de una autoridad en funciones podría vulnerar la libertad de conciencia de los alumnos.
El doble estándar
El problema para el oficialismo es que todos los gobernadores inauguran escuelas y participan en actividades institucionales. La diferencia es que Javier Milei no ha inaugurado establecimientos educativos públicos desde que asumió.
La única visita escolar recordada fue al Instituto Cardenal Copello, donde estudió. Allí, durante una charla, dos alumnos se desmayaron en distintos momentos del acto. El Presidente reaccionó con bromas vinculadas a sus habituales críticas al “comunismo”, sin mostrar mayor preocupación pública por los estudiantes.
La escena generó cuestionamientos en redes sociales, no solo por el tono del discurso sino por la falta de empatía ante la situación.
El fondo de la discusión
El debate real no es un video escolar. Es el modelo de Estado. Mientras el Gobierno nacional sostiene un fuerte ajuste sobre la obra pública y el financiamiento educativo, provincias como Formosa continúan inaugurando establecimientos y entregando insumos escolares.
La discusión sobre neutralidad y propaganda es legítima. Pero también lo es preguntarse qué lugar ocupa la educación pública en la agenda nacional cuando se paralizan obras, se reducen transferencias y se cuestiona el rol del Estado en áreas sociales.
Denunciar “adoctrinamiento” en una escuela recién inaugurada puede servir para la batalla cultural. Pero hay algo más difícil de explicar: criticar a quien construye aulas cuando desde la Nación no se construye ninguna. En política, el relato puede sostenerse un tiempo; los edificios, en cambio, quedan. Y los chicos también.
