Mientras el presidente continúa de paseo por los Estados Unidos, sueña con guerras y soldaditos de plomo. Participa de encuentros con empresarios para invitarlos a invertir en la Argentina, pero al mismo tiempo los insulta y los llama prebendarios. Mientras tanto, el país atraviesa una crisis económica que no se veía desde hace décadas: fábricas que cierran, despidos masivos, suspensiones y una caída brutal del consumo que golpea todos los días el bolsillo de los argentinos.
Desde la llegada de Javier Milei al gobierno, la industria nacional sufrió un retroceso histórico. Algunos indicadores señalan que el nivel de actividad industrial ya produce como en 1945.
Uno de los datos más preocupantes es el coeficiente de industrialización, que mide la participación de la industria en el Producto Bruto Interno. Según distintos estudios, ese indicador cayó del 16,5% al 13%, un nivel que recuerda a la Argentina previa al gran proceso de industrialización de la posguerra.
A los despidos en el sector privado se suman los recortes en el Estado. Con salarios y jubilaciones congeladas, el consumo se desploma. Y cuando cae el consumo, llegan más suspensiones y más despidos. Una rueda que parece no tener freno.
Caen las ventas en supermercados
Hoy llenar el changuito para una compra mensual tiene un costo mínimo de 828.000 pesos para una familia de clase media, aunque en algunas provincias el gasto puede rozar los 950.000 pesos.
Dentro de la canasta básica varios productos volvieron a aumentar. El aceite de girasol subió entre un 2% y un 4%, el yogur bebible entre un 3% y un 6%, y la docena de huevos superó el 4% de incremento en gran parte del país.
Ni el pan en la mesa
La crisis golpea fuerte a las panaderías. El despacho de pan cayó un 45% en lo que va de 2026 respecto al mismo período del año pasado, mientras que en productos de confitería la caída llega hasta el 70%.
El resultado es alarmante: unas 2.000 panaderías cerraron en el país y alrededor de 12.000 trabajadores perdieron su empleo desde la llegada de Milei al gobierno.
Sin pan… y sin deseo
Ni siquiera se salvan los rubros más inesperados. La empresa que fabrica los preservativos Tulipán despidió 220 trabajadores sobre una planta de 355 empleados. Las ventas cayeron a la mitad, reflejando el derrumbe general del consumo.
Comercios que bajan la persiana
La cantidad de locales comerciales vacíos en la Ciudad de Buenos Aires también creció fuerte. Según la Cámara Argentina de Comercio, los establecimientos inactivos en las principales arterias comerciales pasaron de 198 a 284 en apenas dos meses, un aumento del 43,4%.
La carne también sufre la crisis
Ni siquiera la carne escapa al derrumbe del consumo. En la localidad bonaerense de Pérez Millán, partido de Ramallo, el frigorífico exportador ArreBeef redujo su actividad y dejó unos 400 trabajadores sin tareas.
Endeudarse para sobrevivir
En medio de este panorama crece la morosidad en los créditos. Cada vez más familias se endeudan simplemente para llegar a fin de mes.
El Banco Central informó que la irregularidad en el pago de préstamos a hogares superó el 9%, mientras que en los créditos más pequeños —los que usan los sectores más golpeados— la mora ya supera el 20%.
Mientras tanto, el presidente recorre el mundo dando conferencias sobre libertad económica y prometiendo un paraíso que en la Argentina real nadie logra ver.
Porque mientras el gobierno habla de mercados y teorías, en la vida cotidiana la escena es mucho más concreta: fábricas que cierran, comercios vacíos y familias que ya no saben cómo poner el pan en la mesa.
