
Mientras la imagen del presidente Javier Milei cae en todas las encuestas, golpeada por la crisis económica —con cierre de fábricas, despidos, inflación persistente y salarios congelados— y el escándalo por la presunta estafa cripto que involucra a los hermanos Milei, en el Conurbano bonaerense se consolida un fenómeno opuesto: el fortalecimiento de los intendentes peronistas como dique de contención social.
Según un relevamiento de la consultora CB Global Data, los jefes comunales del peronismo mantienen altos niveles de aprobación, superando en todos los casos el 40%, y alcanzando en varios distritos cifras superiores al 60%.
En la cima del ranking aparecen Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), con 61,9%, y Federico Achával (Pilar), con 60,8%. Les siguen Federico Otermín (Lomas de Zamora) con 59,3%; Fernando Gray (Esteban Echeverría) con 59,7%; Julio Zamora (Tigre) con 56,1%; Jorge Ferraresi (Avellaneda) con 56%; y Gastón Granados (Ezeiza) con 55,8%.
También se destacan Fernando Espinoza (La Matanza) con 52,6%; Mariel Fernández (Moreno) con 52,4%; Ariel Sujarchuk (Escobar) con 49,3%; Andrés Watson (Florencio Varela) con 45,7%; Damián Selci (Hurlingham) con 45,2%; Julián Álvarez (Lanús) con 43,2%; Gustavo Menéndez (Merlo) con 42,1%; Fernando Moreira (San Martín) con 40,3%; Lucas Ghi (Morón) con 40,3% y Pablo Descalzo (Ituzaingó) con 40,5%.
En los casos de menor porcentaje, como Eva Mieri (Quilmes), Juan José Fabiani (Almirante Brown), Lorena Espina (José C. Paz) o Carlos Balor (Berazategui), se trata de intendentes interinos o recientemente asumidos, lo que explica niveles de conocimiento aún en construcción.
En paralelo, el gobernador Axel Kicillof ya comenzó a posicionarse como candidato presidencial del peronismo y lanzó una usina de ideas con proyección nacional. “Hay que romper la inercia y terminar con el desánimo. Hay que volver a los barrios y a las fábricas para construir un proyecto productivo y soberano”, planteó.
En ese esquema, los intendentes aparecen como la base territorial clave para sostener el entramado social frente al impacto del ajuste.
Mientras Milei pierde apoyo y acumula crisis, en el Conurbano se fortalece una red política que no solo contiene, sino que empieza a proyectar poder. El contraste es brutal: un gobierno que se desgasta en tiempo récord y un peronismo territorial que, lejos de retirarse, se reorganiza y afila los dientes para lo que viene.
