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26 marzo, 2026
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Kicillof: “Milei habla de libertad, pero aplica el manual económico de la dictadura”

En su visita a la Casa de las Madres antes de ir juntos a la Plaza de Mayo a 50 años del golpe genocida, el gobernador Axel Kicillof fue directo al hueso y estableció una comparación que incomoda al oficialismo: la similitud entre el discurso y el programa económico de Javier Milei y el que aplicó José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura militar.

“Hay fragmentos de los discursos de Milei que son idénticos a los de Martínez de Hoz”, lanzó Kicillof. Y profundizó: “Es evidente que Milei fracasó en su intento de instalar que lo de la dictadura era una discusión ideológica o un ‘curro’. Hoy queda claro que el pueblo argentino no quiere dictaduras, pero tampoco quiere esas ideas económicas”.

Más allá de la retórica agresiva del Presidente, el gobernador puso el foco en lo estructural: la política económica. Según planteó, el rumbo actual retoma los pilares centrales del modelo impuesto en 1976: apertura indiscriminada, desregulación total, endeudamiento y debilitamiento del Estado.

Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura, había delineado un programa que buscaba desarmar el entramado productivo nacional para reconfigurar la economía en función del capital financiero y los grandes grupos concentrados. Entre sus principales medidas se destacaban:

  • La liberación total de precios y la eliminación de controles estatales.
  • La apertura cambiaria y financiera sin regulaciones.
  • La desregulación del comercio exterior y la baja de aranceles.
  • La eliminación de restricciones a las importaciones.
  • La liberalización de tasas de interés.
  • La reducción del rol del Estado mediante la quita de subsidios.
  • La flexibilización del mercado laboral.
  • La apertura irrestricta a las inversiones extranjeras.

Ese paquete de medidas tuvo consecuencias profundas: desindustrialización, concentración económica, caída del salario real y un crecimiento explosivo de la deuda externa. Durante ese período, la deuda pasó de alrededor de 7.800 millones de dólares a más de 45.000 millones, en gran parte impulsada por la estatización de deudas privadas.

Kicillof sostuvo que el programa actual reproduce esa lógica. La combinación de ajuste fiscal extremo, caída del consumo, desregulación de precios, apertura de importaciones y alineamiento con organismos internacionales, según el gobernador, configura un escenario que recuerda al de la dictadura.

En esa línea, advirtió que las políticas del gobierno de Milei no son novedosas, sino una reedición de recetas ya aplicadas en la historia argentina, también retomadas durante los años noventa y más recientemente durante la gestión de Mauricio Macri.

“El problema no es sólo el discurso, sino el modelo. Es un esquema que apunta a destruir la industria nacional, aumentar la dependencia y concentrar la riqueza en pocos sectores”, señalan cerca del mandatario bonaerense.

Además, el impacto social comienza a ser visible: caída del empleo, deterioro del poder adquisitivo y un incremento de la pobreza que golpea especialmente a los sectores más vulnerables.

Para Kicillof, el rechazo que se vio en las calles durante el 24 de marzo no es casual: expresa un límite social a ese tipo de políticas. “La sociedad argentina ya conoce este camino y sabe cómo termina”, deslizan en su entorno.

La comparación no es sólo histórica: es política y es urgente.

Porque cuando un modelo económico necesita ajuste brutal, caída del salario y concentración de la riqueza para sostenerse, la memoria deja de ser un ejercicio del pasado y se convierte en una herramienta del presente.

Kicillof lo puso en palabras, pero la discusión ya está instalada en la calle: si la historia empieza a repetirse, no será por falta de advertencias… sino por decisión de quienes vuelven a aplicar el mismo libreto.

 

 

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