Mientras los salarios pierden contra la inflación y el ajuste golpea a millones de argentinos, la figura de Manuel Adorni suma cada vez más polémicas. A los cuestionamientos por su estilo y exposición mediática, ahora se agregan denuncias por su patrimonio, viajes y un fuerte incremento salarial que lo ubica entre los funcionarios mejor pagos del Gobierno.
En medio de este escenario, trascendió que desde enero Adorni percibe un salario cercano a los 7 millones de pesos mensuales, prácticamente el doble de lo que cobraba previamente. El aumento se enmarca en la actualización dispuesta por el Poder Ejecutivo para ministros, secretarios y subsecretarios, cuyos ingresos estaban congelados desde diciembre de 2023.
La suba fue oficializada a través de un decreto que llevó los sueldos de los ministros a casi 7 millones de pesos brutos. En el caso de Adorni, que ocupa un rol jerárquico superior dentro del esquema comunicacional del Gobierno, su remuneración quedó alineada con ese nivel. El incremento, sin embargo, contrasta con la caída del poder adquisitivo del resto de la población.
Pero el salario no es el único foco de atención. En las últimas semanas crecieron los interrogantes sobre su patrimonio y estilo de vida. Se mencionan nuevas propiedades, viajes al exterior en avión privado —particularmente a Punta del Este— y la ostentación de bienes de alto valor.
Uno de los episodios que más repercusión generó fue la aparición de un reloj de lujo en una publicación en redes sociales. Según distintas estimaciones, se trataría de un Rolex valuado entre 9.000 y 14.000 dólares en el mercado secundario. La imagen se viralizó rápidamente y alimentó el debate sobre la coherencia entre el discurso oficial de austeridad y la realidad de algunos funcionarios.
En paralelo, el Gobierno avanzó con cambios en la Oficina Anticorrupción, el organismo encargado de controlar las declaraciones juradas de los funcionarios. A través de un decreto, se designó a una nueva titular tras la salida de la conducción anterior, en una decisión que despertó suspicacias en medio de las crecientes denuncias.
A esto se suman movimientos judiciales que comenzaron a generar ruido: investigaciones vinculadas a vuelos privados y procedimientos en dependencias públicas que podrían arrojar nueva información sobre los viajes y gastos del entorno oficial.
Lejos de tomar distancia, el presidente Javier Milei mantiene su respaldo a Adorni, consolidándolo como una de las figuras centrales de su esquema político y comunicacional.
En un país donde la mayoría ajusta para llegar a fin de mes, el contraste es cada vez más difícil de disimular. Sueldos que se duplican, lujos que se exhiben y controles que se desdibujan: el caso Adorni ya no es solo una polémica aislada, sino un síntoma de un modelo que predica austeridad hacia afuera, pero parece practicar privilegios puertas adentro.
