Mientras el presidente Javier Milei coquetea con la idea de entregar simbólicamente las Islas Malvinas al Reino Unido y reivindica a su admirada Margaret Thatcher, el gobernador Axel Kicillof se muestra en Tierra del Fuego junto a los veteranos que combatieron y dieron su vida por la soberanía argentina.
En paralelo, en la Casa Rosada no todo es épica discursiva. Por estas horas, el presidente revisa encuestas con creciente preocupación. Una de ellas, que sus propios colaboradores habrían evitado mostrarle, terminó generando tensión en Olivos: el estudio de la consultora brasileña Atlas Intel, presentado junto a Bloomberg.
El relevamiento —realizado entre el 20 y el 24 de marzo con más de 5.000 casos— marca un dato inédito: por primera vez, el gobernador Axel Kicillof aparece por encima de Milei y de Patricia Bullrich en intención de voto, rozando el 40%.
No se trata de consultoras afines al peronismo. Más bien lo contrario. Y precisamente por eso el dato resuena con más fuerza en el tablero político.
El estudio incluye figuras de La Libertad Avanza, el PRO y las distintas vertientes del peronismo. En ese escenario amplio, Kicillof emerge como la principal figura opositora con proyección electoral.
Antes de entrar en el ranking de dirigentes, el informe deja otra señal preocupante para el Gobierno: desde diciembre, la desaprobación presidencial creció 10 puntos. Un 65% de los encuestados califica la situación económica como “mala” y un 57% tiene expectativas negativas hacia el futuro.
A ese clima se suman factores que golpean la percepción social: aumento del desempleo, denuncias de corrupción vinculadas a criptoactivos, escándalos que salpican al entorno presidencial y un malestar creciente en sectores vulnerables.
En cuanto a la imagen de los dirigentes, Kicillof encabeza con un 38% de valoración positiva y 54% negativa. Patricia Bullrich también alcanza el 38%, pero con 60% de rechazo. Milei queda en tercer lugar, con igual nivel de imagen positiva pero una negativa aún más alta, del 62%.
Detrás aparecen Cristina Kirchner (34% positiva, 60% negativa), Mauricio Macri (24% positiva, 67% negativa) y Sergio Massa (22% positiva, 67% negativa). Más relegados figuran Victoria Villarruel (20% positiva, 65% negativa) y Karina Milei (19% positiva, 70% negativa).
En un país donde las encuestas suelen ser el termómetro del poder real, el dato es tan claro como incómodo: mientras Milei promete un futuro que no llega, la sociedad empieza a mirar otras opciones. Y si este estudio marca tendencia, el oficialismo no solo enfrenta una crisis económica, sino algo más peligroso: el principio del fin de su relato.

