Los gritos se escucharon en los pasillos de la Casa Rosada. Salieron del despacho presidencial. Nadie logra calmar a Javier Milei después de repasar una serie de encuestas que muestran números cada vez más complicados: caída en la gestión, desplome en la imagen y, lo más inquietante para el oficialismo, un Axel Kicillof que ya aparece competitivo tanto en primera vuelta como en un eventual balotaje.
El primer golpe lo aporta la consultora Trends, que hasta hace apenas un mes mostraba una ventaja cómoda del oficialismo. Ese escenario cambió de manera abrupta. El relevamiento realizado entre el 29 y el 31 de marzo refleja un clima social claramente negativo: un 51% de los argentinos tiene una mirada pesimista sobre el futuro, contra apenas un 33% que se muestra optimista.
En cuanto a la gestión, los números son lapidarios: 39% de aprobación frente a un 59% de desaprobación. Y sobre uno de los ejes centrales del discurso libertario, la inflación, el 69% considera que el Gobierno no está logrando bajarla.
Pero el dato que encendió todas las alarmas en Balcarce 50 es el electoral. En febrero, el oficialismo se imponía con comodidad: 43% contra 28% del peronismo. Dos meses después, la tendencia se dio vuelta: el peronismo pasa al frente con 37% contra 35%. Una caída abrupta que deja al descubierto un deterioro acelerado.
En un eventual balotaje, el cambio es aún más contundente. Tras meses en los que Milei lideraba con holgura, la última medición muestra a Kicillof arriba: 45% contra 42%. Una diferencia corta, pero simbólicamente demoledora.
La encuesta de Opina Argentina refuerza ese escenario adverso. El impacto de los escándalos —desde el caso $Libra hasta denuncias vinculadas a políticas sociales y el estilo de vida de funcionarios— se combina con una economía que sigue golpeando el bolsillo. El 62% de los encuestados considera que el país está peor que hace un año, un salto de 14 puntos respecto de diciembre. Apenas el 25% cree que la situación mejoró.
En ese contexto, Kicillof supera al Presidente en imagen positiva por 9 puntos, una diferencia que hasta hace poco parecía impensada. Además, por primera vez, el peronismo se ubica por delante de La Libertad Avanza como fuerza política.
Facundo Nejamkis, titular de la consultora, lo sintetiza sin rodeos: “Durante abril se acelera el proceso de deterioro del Gobierno ante la opinión pública iniciado en enero. Los indicadores no solo caen, lo hacen de manera muy pronunciada”.
Los números personales también reflejan el desgaste: Milei registra un 35% de imagen positiva contra un 63% negativa, con un núcleo duro de rechazo muy alto. Kicillof, en cambio, alcanza un 44% de positiva y un 53% de negativa, mejorando su posicionamiento relativo.
El tercer estudio, de Zuban-Córdoba, termina de completar el cuadro: 65% desaprueba la gestión nacional y apenas un 33% la avala.
Más allá de los escándalos, el verdadero problema parece ser la economía cotidiana. Deuda, inflación persistente, suba de tarifas y alimentos, salarios deteriorados y aumento del desempleo configuran un combo explosivo. El 55% de la población afirma que su situación económica empeoró en el último año, y si se suma el 19% que dice estar “igual de mal”, el resultado es contundente: el 74% de los argentinos está en una situación económica crítica.
Sobre el rumbo del país, la percepción también es negativa: solo el 28% cree que es el correcto, mientras que el 63,6% considera que el Gobierno va en dirección equivocada.
En la Rosada podrán gritar, negar o buscar culpables, pero los números no se callan. Cuando tres de cada cuatro argentinos sienten que están peor y el principal rival empieza a ganar en las encuestas, el problema deja de ser comunicacional y pasa a ser político. Y en ese terreno, Milei ya no corre solo: Kicillof dejó de ser una hipótesis y empieza a convertirse en pesadilla.
