7 diciembre, 2016

El peronismo, López Rega y José López

Por Alfredo Silletta. La detención de José López con 9 millones de dólares en su automóvil produjo un éxtasis en las clases altas, en los empresarios, en el gobierno de los CEO’s. Por fin “se acabarán los gobiernos populistas”, “Cristina irá presa” y “se terminará con el gobierno más corrupto de la historia”. Había lágrimas de alegría en la City y el mundo financiero. Paralelamente, la tristeza de miles de jóvenes, aquellos que se incorporaron  a la política con el sueño de hacer un mundo mejor, el de los trabajadores que empezaban a vivir mejor, levantaban su casita, tenían trabajo, mucho veces en negro, pero trabajo al fin.  Como dijo Dady Brieva, ahora hasta los que consiguieron sus empresas en salas de tortura dan clases de moral a los argentinos.

El dicho popular dice que la única batalla que se pierde es la que se abandona, por lo cual es bueno recordar los momentos difíciles en la historia del peronismo para comprender que habrá que continuar batallando con los mejores, que son la mayoría.

Repasemos algunos momentos donde se creyó que el peronismo era pasado.

En 1955, con la llegada de la Revolución Libertadora, la Oligarquía se propuso “desperonizar” el país. Se intervino la CGT y  todos los sindicatos de base, se inhabilitaron más de 150 mil delegados de fábrica y se encarcelaron cientos de dirigentes.

El país fue una gran cárcel y se crearon comisiones especiales para ‘detectar’ todos los crímenes peronistas. Se anuló la Constitución de 1949 y se declaró vigente la de 1853. Se robó el cadáver de Evita y se firmó un decreto que prohibía el funcionamiento del partido Peronista y toda exhibición de símbolos o cantar la Marcha Peronista o Eva Capitana.

la-cada-de-pern-y-la-revolucion-libertadora-14-638Se imputaron a Perón todo tipo de crímenes políticos y morales. Se exhibió el vestuario de Evita, sus supuestas joyas, su ropa interior y más de 500 pares de zapatos de Perón. Se intentó mostrar al pueblo la opulencia del matrimonio y hasta se publicó un libro falso donde denunciaban a Perón por estupro con niñas adolescentes en la residencia presidencial. Y el colmo llegó cuando la gente seguía llevando flores a la residencia presidencial en avenida Las Heras  y la dictadura la derrumbó. Es como si hoy, Macri demoliera la residencia de Olivos porque ahí vivieron Néstor y Cristina Kirchner. Ese fue el grado de locura y violencia en 1955, que incluyó los fusilamientos a militares y civiles que intentaron oponerse a la dictadura, más varios intentos de asesinatos a Perón en el exilio.

No pudieron, 17 años después, el gran líder volvió a la Argentina y obtuvo en elecciones libres más del 62 por ciento de los votos.

A partir de la muerte de Perón creció la influencia del astrólogo José López Rega sobre la presidenta Isabel. El ex policía se hizo cargo de todas las secretarías bajo el ámbito de la presidencia, mantuvo el ministerio de Bienestar Social y fue uno de los responsables del grupo terrorista paramilitar conocido como Triple A que tenía una de sus bases de operaciones en la sede del ministerio. Su momento de mayor poder se produjo a mediados de 1975 cuando logró nombrar en el ministerio de Economía al secretario de Seguridad de Bienestar Social Celestino Rodrigo. Su política económica fue brutal hacia la clase trabajadora: devaluó la moneda en un 150%, elevó el precio de los combustibles en un 175% y las tarifas públicas en un 200%.  Los gremios salieron a la calle y lograron expulsarlo del país, pero la espiral de violencia entre la Triple A y los grupos guerrilleros continuó y fue la excusa perfecta para el golpe de estado en 1976.

regaLas Fuerzas Armadas, para llevar a cabo el proceso de desmantelamiento del Estado de bienestar que había creado Perón dos décadas atrás, utilizaron la excusa de ‘aniquilar la subversión’ y con ello implementaron una política de terror que implicó el asesinato, la tortura, la persecución, la desaparición de personas y la apropiación de niños que paralizó a toda la sociedad. La violencia asesina de la dictadura involucró a miles de ciudadanos que no tenían vinculación alguna con los grupos armados: profesores universitarios, delegados gremiales, sacerdotes o  estudiantes.

Durante meses y meses los medios de comunicación hablaron del “Brujo” López Rega, como si fuera el responsable del peronismo e implementaron un plan de vaciamiento de la economía nacional de la mano de Alfredo Martínez de Hoz.

En los noventa, la derecha liberal se infiltró en el peronismo de la mano de Carlos Saúl Menem con un gobierno que desmanteló el Estado de Bienestar del peronismo, privatizó todas sus empresas y al cabo de una década había más del 55 por ciento de pobreza en el país.

En 2003 llegó Néstor Kirchner desde el sur y recuperó las banderas del peronismo. Que el peronismo no sea un partido conservador de derecha se debe a Néstor Kirchner que supo rescatar las principales banderas del peronismo y reconstruyó el Estado Nacional. “Si Perón sintetizó nacionalismo y cuestión social, el kirchnerismo sintetizó peronismo y progresismo, agregando la defensa de los derechos humanos y la democracia como valores a incorporar a las banderas históricas que el peronismo enarboló siempre”, dice Mario Oporto.

Con la muerte de Néstor Kirchner, la derecha festejó pero un año después, Cristina sacó el 54 por ciento de los votos, con el apoyo de miles de jóvenes que se incorporaron a la política.

Por estas horas apareció el ex Secretario de Obras Publicas con más de 9 millones de dólares en su auto, tratando de arrojarlos a un monasterio de General Rodríguez. Los medios concentrados y la derecha avanzaron contra el kirchnerismo. Frases como “se acabaron para siempre”, la queremos a “Cristina presa”, “durante doce años sólo robaron”, etc. etc.

Mientras tanto, el gobierno feliz de que ya nadie hable de los Panamá Papers, de los brutales tarifazos, de la devaluación, de la transferencia de los recursos de los trabajadores a los ricos y del famoso segundo semestre de felicidad que no llega a la Argentina.

nestor-peronEs tal el odio de las corporaciones hacia los gobiernos de Néstor y Cristina que por estas horas el gobierno de Macri está por impulsar una ley de extinción de dominio para recuperar todos los bienes de la corrupción, que en la práctica es expropiar los bienes de los funcionarios del kircherismo. Una forma de amedrentar a los que hacen política. El mismo Macri, desde Colombia, dijo que habló del tema con el presidente Juan Manuel Santos, que tiene una ley similar para los carteles de drogas. Es interesante recordar que en 1955, la dictadura militar decidió que todos los funcionarios peronistas o personas que apoyaron al régimen no podían administrar sus bienes, hasta que probaran que tenían un origen legal. Se invirtió la carga de la prueba, es decir la presunción de inocencia. Como ejemplo, el gran Arturo Jauretche no pudo administrar sus bienes hasta el año 1967. Vergonzoso.

La gente está indignada por el caso López y tiene razón. La corrupción existe, no sólo en los gobiernos populares sino especialmente en los empresarios poderosos.  Nadie dice nada de los 400 mil millones de dólares que los empresarios impúdicos sacaron del país.

Se sabe que el funcionario corrupto recibió millones de dólares en vueltos y coimas, de parte de los contratistas y, si hubo coima, es porque hubo un empresario que la dio. Y los contratistas ya sabemos que son Austral, de Lázaro Báez, IECSA, del primo del presidente Mauricio Macri, Ángelo Calcaterra, Nicolás Caputo,  Techint, de Paolo Roca, Electroingeniería, de Osvaldo Acosta, Corporación América, de Eduardo Eurnekian, Grupo Roggio, de Aldo y Benito Roggio, entre otros.

Hay que ser claro una vez más. Ni la Revolución Libertadora, ni los López Rega, ni el menemato, ni los José López podrán con el peronismo, porque como decía Evita: “Si el pueblo fuera feliz y la Patria Grande, ser peronista seria un derecho; en nuestros días, ser peronista es un deber”.

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