21 noviembre, 2019

Ya con Macri fuera del poder, un sector de Cambiemos piensa en una “oposición racional” a Alberto Fernández

Cuando una semana atrás Elisa Carrió ponía el grito en el cielo por el encuentro que habían mantenido Sergio Massa y el diputado del PRO Nicolás Massot en Nueva York, no hacía más que mostrar las dos caras de lo que seguramente significará ser opositor al gobierno del Frente de Todos.

En contraposición a la figura de los llamados ‘halcones’ de Juntos por el Cambio -representados entre otros por Miguel Ángel Pichetto, Patricia Bullrich y la misma Carrió-, en el seno del todavía oficialismo ya empezó a gestarse la construcción de un espacio que se basará en el diálogo, la racionalidad y, sobre todo, en no poner piedras en el camino de una eventual presidencia de Alberto Fernández.

Y mal que le pese a la referente de la Coalición Cívica, en realidad el almuerzo del otro día entre Massa y Massot fue uno más de los tantos que ya han compartido, la mayor parte de ellos en la casa del tigrense.

Fue en ese contexto que las conversaciones empezaron a girar en el último tiempo sobre el perfil de la oposición a un muy posible gobierno del peronismo. Y así como Mauricio Macri tuvo, en su primer año y medio, una oposición “racional” o “responsable”, como la definían en Cambiemos, lo que hablan los participantes de los encuentros en Tigre gira alrededor de cómo construir una “oposición inteligente” para Fernández.

Entre los interlocutores del grupo aparece el presidente de la Cámara de Diputados y jefe político de Massot, Emilio Monzó. También el candidato a senador nacional por Cambiemos Martín Lousteau; los radicales Gerardo Morales y Alfredo Cornejo; el viceministro de Interior, Sebastián García de Luca; el futuro diputado nacional Cristian Ritondo; y dos de los miembros más importantes de PRO a nivel nacional: el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

En tanto, por el peronismo, además de Massa, los principales interlocutores son Felipe Solá, Eduardo “Wado” De Pedro y Máximo Kirchner.

Según reveló uno de los concurrentes a esas reuniones, en los encuentros se habla sobre todo de cuestiones económica y de la necesidad de buscar consensos cuando llegue el momento de debatir leyes en el Congreso o las legislaturas provinciales.

En realidad, las reuniones son una continuidad de las que arrancaron en 2016, cuando Massot y Monzó buscaban seducir a Massa para tener su apoyo legislativo. Demás está decir que después de las PASO, las conversaciones tomaron otro rumbo, y de ahí que se ponga el acento en la necesidad de armar una “oposición inteligente” -según la definen en el Frente de Todos- que quiere darle a Fernández 18 meses de gobernabilidad.

La otra cara de este posicionamiento dialoguista está dada por Carrió, con una postura extrema que podría terminar generando una ruptura en Cambiemos después del 27 de octubre. Los cambiemitas que charlan con el peronismo creen, sin embargo, que es posible evitar ese quiebre, aunque reconocen: “Como todo, depende de la empresa de demoliciones de esta mujer. Si ella rompe, se rompe”.

Y quien se sumó en las últimas horas a lo que podría ser el nuevo espacio opositor fue Roberto Lavagna: “Si el gobierno electo hace una apertura para que convocar a otras fuerzas para el bien de la Argentina, por supuesto que estaremos. Ese grupo dialoguista puede incluir al presidente de la Cámara, a algún gobernador o gobernadora. Por supuesto que no va a ser el núcleo duro de la futura oposición, pero el resto, ¿por qué no?”, detalló Lavagna en Radio Con Vos.

Así, no sería descabellado inclur en ese grupo a Eduardo “Bali” Bucca, candidato bonaerense de Lavagna, o al propio Juan Manuel Urtubey, su compañero de fórmula.

Mientras tanto, en esas conversaciones, a nadie parece preocuparle el camino que tomará después de diciembre Mauricio Macri, en caso de confirmarse su derrota electoral. Les da igual si el presidente se queda para intentar liderar a la oposición, o si resuelve irse a vivir un tiempo en el exterior, como pronostican algunos. “Nosotros no queremos hacer postmacrismo”, avisan los cambiemitas. Y preparan una mesa de interlocución en la que, “haga lo que haga Macri”, aseguran que trabajarán 18 meses en darle gobernabilidad a Alberto Fernández.

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