1 junio, 2020

Un reportaje imperdible de Verbitsky a Alberto Fernández: economía, Clarín, Milagro Sala, FMI, Justicia, Cristina

Un reportaje imperdible de Verbitsky a Alberto Fernández: economía, Clarín, Milagro Sala, Estados Unidos, Justicia, Cristina

El periodista Horacio Verbitsky realizó un extenso reportaje al presidente Alberto Fernández, al primer mes de su mandato. El mismo fue publicado este domingo en el portal El Cohete a la Luna. Fernández hablo de todos los temas: Economía, relación con Estados Unidos, Clarín, Milagro Sala, Justicia, Comodoro Py, servicios de inteligencia, Vaca Muerta y Cristina.

Algunas de las partes del reportaje imperdible:

El conflicto con Clarín

—Leí la tesis de graduación de periodismo de tu compañera, Fabiola. Al analizar el conflicto de Clarín con el kirchnerismo, dice que no fue un capricho de Kirchner ni de Magneto, sino que existen intereses objetivos contrapuestos.

AF: Quiero aclarar que yo no tuve que ver con esa tesis. Ella me entrevistó cuando la estaba preparando. Pero la tesis es su mirada.

Lo sé. Ella analiza los editoriales de Clarín por un lado y los pronunciamientos de Kirchner, y detecta las contradicciones objetivas.

AF: Yo creo que es cierto eso. Pasa con Clarín y con muchos otros medios.

—Si la contradicción es objetiva, ¿cómo te vas a manejar vos?

AF: Lo importante es saber en qué campo juega cada uno. Hubo un momento del debate que se circunscribió mucho a lo periodístico. Lo que hay que entender es que son intereses que entran en contradicción muchas veces. Yo he sido bastante crítico de la ley de medios, pero creo que sirvió para plantear qué intereses hay detrás de los medios. Hoy cada persona que lee Clarín, La Nación, Página o Tiempo Argentino sabe lo que lee, con lo cual hay cierto tamiz que ya empieza a funcionar. Ese fue el verdadero éxito de la ley de medios. Planteó un debate que no es sólo de la Argentina, es un debate del mundo entero: hasta dónde llega la imparcialidad de los medios, por esos intereses que objetivamente tienen y que en términos periodísticos algunos llaman línea editorial. Me parece una lectura correcta, eso es lo que pasó. Se sacó 10 con esa tesis y recomendaron su publicación.

La directora de la tesis fue Rosaura Audi, hija de Rodolfo Audi…

AF: No sabía. Lo conocí, militamos juntos en el cafierismo.

—Renunciaste a la jefatura de gabinete en julio de 2008, en desacuerdo con el manejo del conflicto con la Sociedad Rural por la resolución 125 de retenciones móviles.  Vos tenías una posición más negociadora, o menos confrontativa. Ahora llegás y debutás con unas retenciones…

AF:  …las ironías del destino…

—…y ellos han reaccionado pintándose la cara.

AF:  Si, es una pena.

—Ese jefe de gabinete negociador del año ’08, ¿cómo se para frente a esto en el año ’20?

AF: Igual. Voy a tratar de que entiendan que esta es una necesidad del país. Nos gustaría no aumentarle los impuestos a nadie. Pero es el resultado de lo que ha quedado después de Macri. Esto sí hay que tenerlo en cuenta. Porque hay que decirles a los jubilados que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad está formado en un 70% por papeles del Estado, porque Macri se llevó todo el dinero de los jubilados para financiarse. ¿Cómo recomponemos esa caja, si no es cobrando más impuestos? ¿Y a quiénes se los podemos cobrar? A los que más tienen, a los que están en mejor situación. ¿Y quiénes son los que están en mejor situación? Los que pueden exportar y cobrar dólares. Yo espero que lo entiendan, porque no es un ataque al campo, que es un socio muy importante para el crecimiento argentino. Para enfrentar sus compromisos, la Argentina necesita dólares, porque no los imprime. Solamente los obtiene cuando exporta. ¿Quién exporta? El petróleo, la minería y el campo. Son los tres sectores más exigidos. Es cierto, pero son los que más cómodos están, dentro de la incomodidad general de la economía argentina. Siempre he creído en la política del diálogo, y eso no lo voy a cambiar. Pero también sé que soy el Presidente y tengo el poder, que no me lo dio ninguna corporación sino la gente. Y si no nos ponemos de acuerdo, tendré que ejercer el poder. Siempre intento que el primer paso sea tratar de ponernos de acuerdo. Pero no es algo caprichoso lo que estamos haciendo, como tampoco era caprichoso en aquel momento. En realidad, mi diferencia fue porque cuando todo ya había pasado, y nos había ido mal con nuestro proyecto por el voto de Cobos, lo que yo planteaba es “ya está, demos vuelta la página y sigamos con otra cosa”. Si nos quedamos enredados en esto no vamos a avanzar. Y hubo una gran vocación de quedarse enredados con eso en aquel momento. Ese fue el motivo de mi discusión.

—¿Quién tenía esa vocación?

AF: Creo que Cristina.

—No es mi recuerdo. Ese fue el punto en que también nosotros dejamos de vernos por muchos años.

AF: En aquel momento yo hablaba mucho con Cristina y con Néstor y les recordaba situaciones parecidas que habían vivido otros Presidentes. Recuerdo un impuesto al cheque que le rechazaron a Lula y le sacaron algo así como 20.000 millones de dólares. Perdió una enormidad y sin embargo siguió adelante. O el caso de Clinton con el Medicare, la reforma médica que impulsaba Hillary. No lo pudo lograr y sin embargo siguió adelante. Era lo que yo planteaba.

—Como está siguiendo adelante ahora Axel, a pesar de que la oposición le obligó a modificar la ley impositiva.

AF: Exactamente. Lo hablé con algunos intendentes de la oposición. Es increíble. Es no reconocer el estado en que dejaron las cosas. Nadie está contento de aumentar impuestos. Nos encantaría no tener los problemas fiscales que tenemos. Pero esos problemas fiscales son la consecuencia de cuatro años de gobierno de Cambiemos. Porque no es que Axel llegó hace un mes e hizo un estrago en las cuentas. Encontró un estrago en las cuentas públicas. Es muy raro, porque son los mismos que te exigen por un lado que tengas un…

—…rigor fiscal. 

AF: …y cuando lo tenés, te castigan porque sos riguroso.

—Lo que pasa es que vos sos un rigorista fiscal muy original.

AF: ¿Por qué?

—Te la agarrás con los poderosos. Ellos están acostumbrados a agarrárselas con los débiles.

AF: Pero ese es el contrato social que tenemos. Cuando me discuten que hicimos un ajuste fiscal, no tengo problemas. Si el ajuste es poner las cuentas en orden, hice un ajuste. El problema es quién lo paga. Y nosotros vamos a cumplir lo que dijimos en campaña. Esta vez el ajuste no lo pagan los que menos tienen. Y es exactamente lo mismo que hace Axel. Cuando propone impuestos sobre el campo, por ejemplo, es un impuesto para 200 propietarios de campos de más de 2.000 hectáreas. No es para el pequeño chacarero…

—…que valen decenas de millones de dólares.

AF: Exactamente. Eso hay que explicarlo, porque si no, pareciera que es como te publican en los diarios, un impuestazo de Axel.

—Axel lo explica muy bien, pero ahí tenemos la vinculación con la primera pregunta…

AF:  …la de los intereses…

—La de los intereses y los medios. Porque Axel lo transmite muy bien, pero ¿quién lo publica fielmente?

AF: Hace muchos años, cuando salí del gobierno y discutía con Cristina, un compañero que estuvo exiliado y la pasó mal, me decía: “Es muy difícil que salga bien. ¿Pero sabés lo que tenemos? La razón, y tener razón no es poca cosa. Y yo siento que ahora, con Cristina y con Axel, tenemos la razón. Así que vamos a seguir insistiendo hasta que todos entiendan que tenemos razón.

La relación con Estados Unidos 

La relación con Estados Unidos tiene una vertiente política y otra económica, y desde que Macrì dejó el gobierno no tienden a coincidir. Accionista mayoritario del FMI, Washington tiene la capacidad de decisión sobre la deuda externa argentina. Al mismo tiempo, reclama un alineamiento acrítico con sus posiciones respecto de Venezuela o Bolivia, cosa que el gobierno argentino no comparte. Una de las grandes dificultades consiste en discernir cuándo un apriete viene del gobierno del Presidente Donald Trump, de los tenedores de títulos argentinos o de los medios. Alberto Fernández procura manejarse con calma pero firmeza en ese terreno resbaladizo.

—Ya hay algunos consultores que han mejorado sus pronósticos. Siguen planteando que el año 2020 va a ser negativo, pero en menor proporción. 

AF: Creo que eso va a pasar. No quiero aventurar nada, hablar de semestres ni nada de eso. Porque además estamos en un mundo tan convulsionado que en cinco minutos puede cambiarte toda la historia. Pero creo que hemos encarrilado la economía en el buen sendero, y que los ruidos que se escuchan son interesados.

—¿En qué sentido?

AF: El otro día, según la agencia Bloomberg, un funcionario de la Casa Blanca le dijo a Nielsen que iban a condicionar su apoyo en el Fondo Monetario a la posición ante Venezuela y Bolivia. Le pregunté a Nielsen y me dijo que nunca hablaron de eso. Llamé al funcionario y también me dijo que no se habló de eso.

—El funcionario, ¿era Claver?

AF: Sí. Y, ¿por qué dicen eso? Porque en el mundo también están los operadores bursátiles, que compran bonos…

—Está bien. Claver lo negó. Pero Chris Andino, que es un funcionario de tercera línea de la embajada, les dijo a Felipe Solá, Gustavo Béliz y Jorge Argüello que, si la Argentina no modificaba su posición respecto de Evo Morales en Bolivia, esto podría tener consecuencias en la relación bilateral.

AF: Sí, y recibió la respuesta que nosotros le dimos. Evo es un refugiado político y para nosotros no hay nada más que explicar, tiene los derechos de cualquier ciudadano argentino. Y no vamos a condicionarlo en nada. Yo me ocupé de que Evo salga vivo de Bolivia, no le voy a negar ahora la posibilidad de vivir en mi país.

El carcelero de Milagro Sala

—Te vas a ver con el gobernador de Jujuy, el contador Morales, el carcelero de Milagro Sala. ¿De qué van a hablar?

AF: Cada vez que hablamos, sale el tema Milagro Sala, porque él sabe lo que yo pienso. Fue la primera víctima de un sistema que después iba a terminar encarcelando preventivamente a todos los opositores. Y no lo digo ahora, lo digo desde hace muchos años y he tenido gestos elocuentes en ese sentido.

—Pero ahora sos Presidente.

AF: Y seguramente lo hablaré también. La vez que me reuní con él se lo planteé. Él me planteó que había sentencias judiciales. Yo me he ocupado de la causa y de seguirla, sé que ha habido procedimientos cuestionables, así que le volveré a plantear mi preocupación. Siempre nos queda la tranquilidad —entre comillas— de que eso va a tener una revisión última de la Corte Suprema. Y, si lo que digo es correcto, la Corte podrá resolver las arbitrariedades que se han cometido. Lo que sí Morales sabe que ese tema no está ausente de las charlas porque lo hablamos cada vez que nos hemos visto.

—¿Y cómo lo toma?

AF: Él tiene su tesis, que la Justicia funciona independientemente.

—La justicia que él armó, aumentando de cinco a nueve miembros el Superior Tribunal y designando entre los nuevos a dos de los diputados que votaron la ampliación, que votan a la mañana y asumen al mediodía.

AF: Él sabe lo que pienso sobre esos temas y que, para mí, sigue siendo una preocupación Milagro. Lleva más de cuatro años presa.

—Cuatro años se cumplen esta semana.

AF: Es una cosa increíble. Un periodista me preguntaba si a mí no me llamaba la atención que recuperen la libertad, y yo le decía: «Lo que me llama la atención es que ustedes no se hayan preocupado porque estuvieran tantos años presos sin condena, y nunca se preocuparon ustedes por eso». Esas son las cosas que me afectan de cómo funciona el Estado de derecho en la Argentina y cómo muchas veces los medios lo reflejan y lo toman.

—La Corte Suprema de Justicia tuvo oportunidad de intervenir porque hubo ya varias veces que llegaron recursos, y no mostró mucho interés.

AF: ¿Pero la Corte no fue la que dispuso la detención domiciliaria?

—Fue la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Suprema lo ratificó.

AF: Sí, que, dentro de todo fue un alivio.

Qué hacer con la Corte Suprema de Justicia

—¿Y con la Corte Suprema, qué pensás ? La última vez que hablamos no eras partidario de la ampliación, y yo creo que no hay solución sin ampliarla porque está trabada la situación interna entre distintas personalidades muy conflictivas entre sí. ¿Cuándo te vas a ocupar del tema?

AF: Nosotros nos estamos ocupando ahora de la reforma de la Justicia Federal. Hay un segundo punto que me preocupa, que es poner en marcha el sistema acusatorio cuanto antes, porque creo que eso va a ser muy bueno. Estoy viendo cómo encarar el tema de la Corte. Yo entiendo que las personalidades de los miembros de la Corte quizá hacen dificultosa la obtención de fallos, pero también es justo decir que la Corte se ha expedido en 24.000 casos el último año. No es poco.

—¿Cuántos 280?

AF: Deben ser la mayor parte. Pero igual son 24.000 casos analizados.

—O no analizados. Con el 280 hay un tema de constitucionalidad. ¿Cómo se puede rechazar un recurso sin explicar por qué?

AF: Básicamente el 280 lo aplican siempre pensando en una idea, que es que no hay sentencia definitiva. Entonces en el medio hay un montón de planteos por arbitrariedad en los procesos y dicen: «No, como no hay sentencia definitiva, no lo voy a analizar». Mi opinión (voy a hablar como abogado, porque acá me empiezan a decir que como soy Presidente no puedo opinar de estas cosas)…

No, opinar podés, lo que no podés decir es que lo hacés como abogado. Ahora sos el Presidente y tenés que hacerte cargo…

AF: …me parece que la historia demuestra que es necesario que se analicen las arbitrariedades en los procesos, porque si no ocurre que reciben procesos a 23 años de iniciados —caso Menem— y se producen enormes injusticias, como el fallo que la Corte sacó el mes pasado, que eran dos mujeres condenadas por un homicidio y que las absolvió la Corte por carencia total de pruebas, después de once años de prisión. Eso es lo que me lleva a mí a decir: «Señores, no pueden ustedes decir que no van a intervenir por arbitrariedad, cuando en el proceso se producen irregularidades manifiestas». Y es lo que francamente creo.

—¿Modificar el 280 implica una modificación del Código procesal civil y comercial?

AF: La ley de recurso extraordinario tendríamos que modificar. Pero también tendríamos que ver varias cosas.

—Esa sería una transformación muy importante.

AF: Ampliar el número también supone un montón de temas. Pensemos que tenemos cinco miembros que, según decís vos, por su personalidad son difíciles de conciliar y que incorporamos cuatro más, ¿qué nos garantiza que nueve van a conciliar sus personalidades? Poco y nada. Si la dividiéramos en salas, ahí tengo un artículo de la Constitución que me hace un poco de ruido. La Constitución dice: una Corte Suprema resolverá.

—Sería una Corte Suprema dividida en salas, lo que no prohibe…

AF: ¿Qué quiere decir? ¿Una sala opina y todos adhieren? ¿O que una sala resuelve? Son todas cosas que tenemos que ver. Lo que sí creo es que deberíamos revisar si es el mejor modo de funcionamiento el que hoy la Corte tiene. Eso creo que deberíamos pensarlo.

—El ejemplo que diste del 280 es clarísimo. Además hay un tema de fondo, que es que el 280 es una sentencia sin fundamentos y eso es anti-republicano, una sentencia tiene que tener fundamentos.

AF: El fundamento implícito es que no es sentencia definitiva.

—No siempre. Hay 280 que se aplican con sentencias definitivas

AF: El 280 generalmente se aplica porque las condiciones del recurso extraordinario no se dan, y generalmente la condición implícita es que no es sentencia definitiva. Pero esto no va en desmedro de lo que vos decís. Lo cierto es que terminás con esas realidades, con juicios de 30 años y como esperás la sentencia definitiva en el año 30 tenés que revisar lo que se hizo el primer día.

En su primer mes, Alberto Fernández ha dedicado el máximo esfuerzo a las cuestiones económicas —que no son su especialidad—, por la urgencia para responder al desastre que dejaron cuatro años de macrismo explícito. Ahora es el turno de aquellos asuntos que el Presidente mejor conoce, como la Justicia y la relación promiscua que se estableció con los servicios de inteligencia.

—Vos hablabas de la reforma de la Justicia federal, yo veo que hay un ánimo de resistencia y que están preparando las lapiceras para firmar cautelares para oponerse.

AF: Yo espero que todos entiendan que nosotros necesitamos hacer que esto funcione bien.

—¿Y están trabajando, están hablando?

AF: Estamos trabajando. Es un tema para mandar a extraordinarias.

—¿Están trabajando sobre la actitud de los jueces para que entiendan la necesidad, para que guarden la lapicera?

AF: Yo lo que quiero que todos entiendan es que así no estamos funcionando bien. Estas cosas que uno propone no las hace en desmedro de alguien, las hace en favor de todos. Un par de malos jueces federales terminaron ensuciando a toda la Justicia federal. Y la verdad, no es justo. No voy a dar los nombres porque como soy el Presidente me lo prohíben, pero ya lo he dicho en su momento.

—Yo no sé si es un par de jueces federales o es una forma de funcionamiento…

AF: Hoy es un problema sistémico, pero hay jueces federales a los que uno tiene que dejar a salvo.

El servicio de Inteligencia

—Hay algo que ocurrió cuando eras jefe de gabinete y es la utilización del servicio de inteligencia como auxiliar de la Justicia. La fomentó Néstor, porque estaba preocupado por la ola de secuestros en la provincia de Buenos Aires, y a partir de ahí se fue extendiendo.  

AF: Eso sirvió de excusa para que se genere un vínculo espurio entre el Poder Judicial y el sistema de inteligencia. En verdad eso fue producto de que fundamentalmente en el caso Blumberg la Secretaría de Inteligencia de entonces resolvió el caso, que lamentablemente terminó con Axel Blumberg muerto pero el caso fue resuelto, se encontraron a los autores y ahí hizo un trabajo muy profundo y, en muchos secuestros, la SIDE trabajó bien. El caso del padre de Pablo Echarri me acuerdo, también. Trabajaron mucho y trabajaron bien. Nos llevó a nosotros a pensar que ellos podían auxiliar a la Justicia en esos temas. Ese auxilio después se convirtió en algo espurio, claramente se convirtió en algo espurio.

—Entiendo que esa facultad, esa función, va a ser transferida al Ministerio de Seguridad, ¿no?

AF: La inteligencia en la Argentina no es para hacer inteligencia interna, y la inteligencia criminal es inteligencia interna también. Eso es algo que estamos trabajando con Sabina Frederic.

—¿Va a ser así eso?

AF: Debe ser así.

—¿Cuánto tiempo durará la intervención a la Agencia Federal de Inteligencia?

AF: 180 días

—Y después de esos 180 días, ¿dónde va a parar la inteligencia estratégica nacional?

AF: No sé bien qué tenemos allí. Cristina Caamaño llegó y encontró que en el último mes quinientos agentes fueron pasados a planta permanente de la nada. De una planta de 1.500, un tercio en el último mes entró a la planta permanente. Nosotros tenemos que ver bien cómo funciona eso. Mi idea es que la inteligencia criminal vuelva al Ministerio de Seguridad, que la inteligencia militar siga funcionando donde está, y la inteligencia estratégica en algún momento pensé que podía pasar a Cancillería, pero me parece que no es una buena idea mezclar la relación diplomática con inteligencia. Es la inteligencia externa, ver qué riesgos corre la Argentina frente a lo que pasa.

—Es cierto que no es buena idea mezclar inteligencia con relaciones exteriores. Y, ¿por qué Culto está en Relaciones Exteriores?

AF: No me hagas preguntas difíciles, no tengo idea. (Risas) No sé por qué está allí, pero históricamente estuvo siempre en Relaciones Exteriores o en Justicia.

Los medios sesgados por la ideología y/o los negocios han archivado la deontología del periodismo y se dedican con entusiasmo a todo tipo de operaciones. Algunos temas sobre los que trabajan son la posición del gobierno argentino ante la situación en Venezuela y la relación entre Alberto y Cristina.

AF: Inclusive lo hemos visto ahora con el tema Venezuela, primero salieron diputados de la oposición a reclamar qué posición íbamos a tomar nosotros. Dijimos lo de siempre, necesitamos que se recupere el diálogo en Venezuela para que Venezuela recupere la plena vigencia de los derechos, la plena institucionalidad, para que no haya discusión sobre este punto, llamamos a la comunidad internacional a sumarse a nuestro esfuerzo, dijimos expresamente que son cuestiones internas de un país y que sólo queremos colaborar y terminaron diciendo que glorificamos a Guaidó y condenamos a Maduro.

—¿Quién terminó diciendo eso?

AF: Los medios

—Remember Fabiola.

AF: (Risas.) Es increíble. Porque en todo caso, mi crítica o la crítica que lleva el mensaje es a todos. “Pónganse de acuerdo ustedes” es el mensaje.

—Ahora tienen que designar las nuevas jefaturas del Estado Mayor de cada fuerza Armada y del Estado Mayor Conjunto. Durante el gobierno de Macri fue designado Jefe del Estado Mayor Conjunto, el hijo de una candidata a Vicegobernadora de Bussi en Tucumán, está en funciones hasta el día de hoy, el General Sosa. Y Jefe del Ejército fue designado el General Pasqualini, yerno del Coronel Athos Renes, condenado a prisión perpetua por la Masacre de Margarita Belén y cuya esposa —e hija de Renes— es una activa militante en las redes en contra del proceso de Memoria, Verdad y Justicia. En la nueva elección de autoridades, habrá el cuidado que no tuvo Macri para que no ocurran estas cosas, supongo.

AF: Yo quiero unas Fuerzas Armadas integradas a la democracia. Y la única forma de integrarse a la democracia no es conspirando contra la verdad y la justicia. La verdadera democracia es la que se hace cargo de la verdad y la justicia. Cada uno que haya sido responsable de las atrocidades que se cometieron que se haga responsable. Eso no lo digo ahora, eso es lo que siempre he creído.

El Consejo Económico-Social

—¿Qué va a pasar con el Consejo Económico y Social que fue tan anunciado?

AF: Tenemos la ley ya hecha y va a ser parte de las cosas que mandamos a sesiones extraordinarias en enero. Ahí vamos a poder discutir políticas de futuro, saliendo un poco de la coyuntura. Es importante que lo hagamos y es importante que todos tengan conciencia de la importancia que tiene eso.

—¿Quiénes lo van a integrar?

AF: Todos los sectores involucrados. Depende de la temática, con una Presidencia que esté más allá del gobernante de turno, cuyo mandato exceda al del Presidente. La idea es que tenga acuerdo del Senado y una serie de formalidades para que la opinión, el decir y el hacer del Consejo tenga mucho peso. No creo que tengan que estar en el Consejo los legisladores, porque precisamente son los que tendrán que tratar las propuestas del Consejo. Pero tienen que estar los sectores. Si hablamos de educación tendrán que estar los maestros, el Ministerio, tienen que estar los actores.

—Hay una versión que dice que el Presidente del Consejo va a ser un señor que cuyo nombre empieza con R y termina con ‘oberto Lavagna’.

AF: A mí me encantaría que él fuera.

—¿Y a él?

AF: A mí me encantaría, le tengo un respeto enorme. Yo conozco dos personas a las que vos les das un problema y te traen tres soluciones. Una de esas personas es Lavagna y la otra es Claudio Moroni.

—El Ministro de Trabajo.

AF: Son gente de una capacidad singular, que además tiene una mirada sobre lo que le pasa a la Argentina muy parecida a la nuestra. A mí me encantaría que Lavagna se sume, pero depende también de su voluntad. Hay mucha gente que estuvo cerca de él que nosotros hemos sumado al trabajo.

—Empezando por su hijo.

AF: Pero su hijo vino por su mérito. Esto quiero aclararlo, porque la verdad es que Marco tiene mérito propio, no fue un pedido de Roberto. Fue una decisión mía de buscar un economista que no fuera parte del gobierno y que orgánicamente no perteneciera a una fuerza nuestra y decirle: Hacete cargo de las estadísticas con toda transparencia. Pero hemos sumado gente que está trabajando con Roberto. Dos directores del Banco Central que son gente cercana a Roberto, nuestro Embajador en Portugal es alguien cercano a Roberto, que los hemos incorporado para trabajar porque es gente valiosa básicamente.

—Y para ampliar la base de sustentación del gobierno.

AF: También, también. Pero la verdad es que yo valoro mucho a Lavagna, más allá de que él sea parte o no del gobierno. Siempre quisiera tener la oportunidad de llamarlo por teléfono y escucharlo.

El diálogo con Cristina

—Contame cinco cosas que hayas consultado con Cristina desde que asumiste la Presidencia.

AF: No, mil.

No, contame cinco.

AF: Cómo encarar el tema de la AFI, mucho de economía, la Ley de Emergencia, en su momento consulté con ella cuando hablamos de incorporar algunas personas como Katopodis o Cabandié, lo hablé con ella. El tema con el Fondo, las conversaciones que tuve con Kristalina y con Trump. La verdad es que es imposible que yo no hable con Cristina, es imposible. A veces me pregunto, si vos tuvieras la posibilidad de contar con el consejo de alguien que estuvo en tu lugar durante ocho años… ¿Prescindirías? Si además ese alguien es una persona de la que fuiste su amigo, que nos distanciamos y recuperamos la amistad, ¿prescindirías? Si además ese alguien, es alguien que va en el mismo sentido que vos, ¿prescindirías?

—Y si además es Cristina

AF: Claro. ¿Por qué tanto lío? Lo raro, imperdonable sería que no la consultase. Sería un soberbio, sería un necio.

—Para mí ningún lío, te pregunto: ¿qué cosas concretas conversaron?

AF: Muchas más de las cinco que te dije, porque me importa su opinión, porque Cristina aporta, no resta.

—No tengo dudas de eso.

Quienes quieran leer el reportaje completo, pueden hacerlo en El Cohete a la Luna

https://www.elcohetealaluna.com

 

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