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La Plata
7 julio, 2022
PAÍS

El portazo de Feletti es una señal que marca el camino de un Gobierno que sigue optando por la tibieza

Por Eduardo D’Argenio.- Cuando asumió allá por octubre de 2021 el cargo de Secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti lo hizo con todos los bríos, imaginando que, por su formación profesional, experiencia y dedicación, le podría dar batalla a la maldita inflación que fue -y sigue siendo-, la principal preocupación para la mayoría de la sociedad argentina.

Sin embargo, y parafraseando aquella tristemente célebre frase de Mauricio Macri, “pasaron cosas”, y en su batalla contra las grandes empresas formadoras de precios, obsesionado como estaba por empezar a poner orden ante los incesantes aumentos a la hora de pagar productos de primera necesidad, sobre todo los alimentos, fue comprobando cómo el Gobierno no acompañaba con el énfasis que él necesitaba, las medidas que ponía en marcha.

El hecho es que, con solo siete meses en el cargo, la gestión de Feletti estuvo surcada por la guerra contra la inflación declarada por el presidente Alberto Fernández, en medio de la disparada del precio de los alimentos y de la energía a nivel global.

Después del estallido de la guerra en Ucrania a fines de febrero, la inflación volvió a subir de modo significativo, por lo que el ahora ex secretario empezó a insistir con aumentar las retenciones para desacoplar los precios internos a los internacionales. En especial del trigo, que pasó de alrededor de 300 dólares la tonelada a alcanzar los casi 500 dólares, mientras que los derechos de exportación del trigo se mantuvieron en el 12 % impuesto por el gobierno de Cambiemos, muy lejos del 23 % del año 2013.

La semana pasada, Alberto Fernández empezó a poner en la mesa la posibilidad de subir las retenciones para desacoplar los precios, pero poco antes el ministro Guzmán y poco después el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, negaron que ese mecanismo pudiera implementarse.

Y al mismo tiempo, se anunciaba el pasaje de la Secretaria de Comercio Interior del ministerio de Producción al de Economía. En la práctica, eso significaba que, si antes Feletti estaba solo, pero con vía libre, ahora tendría los ojos de Guzmán sobre sus acciones.

Una vez concretado ese traspaso, el renunciante secretario le presentó a su jefe un documento de tres puntos “innegociables”, si realmente el objetivo era profundizar la batalla contra la inflación. “Los voy a estudiar”, le dijo Guzmán. Pero el viernes último, sus iniciativas habían sido rechazadas. En ese momento Feletti supo que la renuncia a su cargo era cuestión de horas.

Los tres puntos que le entregó al ministro de Economía eran los siguientes: el primero, crear un Comité de Crisis para analizar el conflicto global y su impacto en alimentos, deslizando así su deseo de sentarse en la mesa del gabinete económico, en el cual no participaba. El segundo, achicar la brecha entre Precios Cuidados y Descuidados (hoy en un 40 %), dando más aumento a Cuidados y negociando con empresas que no hubiera más remarcaciones. El tercero, implementar un mecanismo para desacoplar precios internacionales.

“Es retenciones, cupos o algo”, le dijo Feletti a Guzmán. El ex secretario cree que antes de marzo era un escenario y luego otro, en relación a los precios, cosa que expresó en su carta de renuncia.

Al mismo tiempo, el traslado de Feletti a la órbita de Economía, además de haberle otorgado más poder a Guzmán y darle una última chance para resolver la inflación en un plazo cortísimo, escondía otra movida: que el ministro más cuestionado por el kirchnerismo absorbiera al único cuadro con algo de influencia en áreas económicas y cercano a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, y casi que lo obligara a alinearse al éxito o al fracaso de una misión compleja.

Por tales razones, el fin de semana Feletti habló con colaboradores de su espacio para tomar una decisión. “No se quiere inmolar”, decían en su entorno, sabiendo que el desacople de precios internacionales vía retenciones no iba a ser tenido en cuenta por el Gobierno de Alberto Fernández.

De hecho, en su carta de renuncia, no dejó lugar a las dudas: “Son discrepancias sobre el sendero trazado y sobre las herramientas económicas seleccionadas, las que hoy me llevan a tomar esta decisión”.

La decisión de Feletti fue consensuada con las más altas autoridades del kirchnerismo. Fue premeditada y forma parte de una estrategia que consiste en volcar, a partir de ahora, toda la responsabilidad al albertismo sobre el control de precios.

“El Presidente decide sostener y apoyar a su ministro de Economía, entonces lo más noble es darle lugar para que ponga en ese lugar a un funcionario de su riñón”, comentaba en las últimas horas un hombre cercano al ahora ex secretario. Y lanzó una contundente advertencia: “Eso sí, los responsables de la inflación que tengamos hasta fin de año van a ser ellos”.

 

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