A 43 años del inicio de la guerra de Malvinas, Javier Milei encabezó esta mañana el acto en Plaza San Martín: allí leyó con muchas dificultades un discurso de 10 minutos, en el que mezcló una defensa de sus políticas de brutal ajuste, ataques a “la casta” y una definición propia de soberanía.
El mandatario decidió no viajar a la celebración central que se hace en Ushuaia, Tierra del Fuego, donde fue su vice, Victoria Villarruel, con quien se encuentra fuertemente distanciado.
Un dato no menor: el presidente no dejó ingresar a los vetarnos de Malvinas, en un acto que, se supone, era en homenaje a quienes combatieron en las islas.
“Creer que, a mayor Estado, mayor soberanía, es un concepto orwelliano”, aseguró el presidente, para utilizar el reclamo histórico sobre las islas para defender su ajuste. “Soberanía no es que el Estado tenga muchas empresas”, agregó, por lo que “es en vano si no se ordena el gasto público y se eliminan aquellas dependencias que sobran”.
“Durante las últimas décadas nuestra demanda por las islas fue damnificada por las decisiones diplomáticas, económicas y políticas de la casta política”, dijo Milei, quien cuestionó “el desarme y la demonización deliberada de las Fuerzas Armadas”.
Como respuesta, dijo que su plan es “una política exterior alineada a los países libres”, y “fortalecer aquellas áreas de las que el Estado debería ocuparse, eliminando las que sobran”.
“Nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos. Y ni siquiera haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo”, lanzó el jefe de Estado.
En la misma línea, agregó el tramo más delirante de su discurso: “Por eso mismo emprendimos el camino liberador que estamos transitando, para que Argentina sea el país más libre del mundo y vuelva a tener el PBI per cápita más alto del planeta. Y todos los ciudadanos del mundo fantaseen con el sueño argentino. Eso es lo que este gobierno entiende por soberanía”.
Milei cerró su breve discurso con su tradicional grito de “¡Viva la libertad carajo!”, y se retiró para preparar su décimo viaje a Estados Unidos, aliado de Inglaterra en la guerra de 1982.
Acompañado por su ministro de Economía Luis Caputo, será una estadía corta, ya que Milei será galardonado con un premio relacionado con el slogan de Donald Trump, “Make America Great Again”, y tiene previsto regresar a la Argentina este jueves por la noche.
La ceremonia se llevará a cabo en Mar-a-Lago Palm Beach, Florida, lugar donde el presidente se cruzó más de una vez con el líder estadounidense. Se espera que los mandatarios mantengan allí una reunión informal.