Como en aquel maravilloso libro de John Reed, Los diez días que estremecieron al mundo, el peronismo atraviesa 48 horas cruciales que pueden sacudir al movimiento fundado hace 80 años por el general Juan Domingo Perón. La guerra silenciosa entre Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y Sergio Massa contra el gobernador Axel Kicillof ha escalado a límites inesperados.
En diciembre de 2022, tras ser condenada a seis años de prisión, la expresidenta Cristina Kirchner, en una cena con dirigentes, les pidió que “tomen el bastón de mariscal, militen, hagan política y salgan a la cancha para defender el proyecto nacional y popular”, asegurando que “ella no sería candidata a nada”.
Casi tres años después, Axel Kicillof decidió que había llegado el momento de tomar ese bastón de mariscal y cambiar el rumbo del peronismo tras tres fracasos consecutivos con candidatos que jugaron hacia la derecha —Scioli, Fernández y Massa—. Empezó a hablar de “nuevas canciones” para volver a enamorar a la militancia. Fue el principio del conflicto. Máximo Kirchner, responsable del PJ bonaerense y de La Cámpora, decidió enfrentarlo y, en un intento de condicionar su gestión, impuso a Martín Insaurralde como candidato a vicegobernador en lugar de Verónica Magario, algo que Kicillof rechazó. Ese fue el principio del quiebre definitivo.
La Legislatura bonaerense deberá resolver hoy si se suspenden las PASO, una medida que apoya el gobernador junto con otros sectores de la oposición para luego desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, algo a lo que el Instituto Patria se opone. En este contexto, la senadora Teresa García presentó un proyecto para suspender las PASO y establecer que las elecciones sean el mismo día. Desde la Casa de Gobierno ya avisaron que esto es inconstitucional, ya que la fecha de los comicios la define el titular del Ejecutivo.
En medio de esta disputa, La Cámpora y Sergio Massa “negocian” con Agustín Romo, diputado libertario, para sumar los trece votos de La Libertad Avanza. Romo, que responde directamente a Santiago Caputo, exigió que primero el peronismo apruebe en el Senado los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Negociar con el enemigo tiene sus costos.
Mientras tanto, el gobernador mantiene silencio. Hoy dará una charla en el Teatro Argentino y, aunque muchos especulan que podría haber un anuncio, es difícil que lo haga. Esperará el desenlace en la Legislatura. Si le imponen una fecha, vetará la ley y anunciará el desdoblamiento de los comicios. Si solo se suspenden las PASO, buscará un acuerdo, pero está decidido a separar las elecciones. Lo más probable es que las provinciales se realicen el 17 de agosto y las nacionales el 10 de noviembre, por lo que aún tiene margen para negociar, ya que la convocatoria debe hacerse con 60 días de anticipación.
Tras el respaldo de 44 intendentes al desdoblamiento electoral, la expresidenta Cristina Kirchner fue el domingo a la noche a un camping en Ezeiza, invitada por su hijo, y ante algunos jefes comunales lanzó una advertencia: “Yo estoy para jugar. Y jugar fuerte, eh”, asegurando que encabezará una lista para diputada provincial por la tercera sección electoral, mientras que Massa lo haría por la primera. Esto significaría que, al igual que en 2017, el peronismo iría con dos listas separadas.
Cristina es la líder del peronismo y Axel Kicillof es la figura que representa su futuro. Deben hablar sin intermediarios y poner freno a esta ruptura, que solo beneficiará a la derecha, que está destruyendo el país. Solo así, el peronismo podrá volver a ser una alternativa para los sectores más humildes.
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y si se dieron cuenta que separados sacan mas votos ?? presumo que separados le roban votos a los Randazzo, a los Picheto y a …