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11 enero, 2026
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Lula se cansó de Milei: Brasil deja de cubrir a la Argentina en Caracas y expone el aislamiento del Gobierno

La política exterior de Javier Milei sumó un nuevo papelón internacional. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, decidió dejar de representar los intereses de la embajada argentina en Venezuela, harto del destrato, las provocaciones y el alineamiento automático del mandatario argentino con la agenda más agresiva de Estados Unidos.

La decisión marca un quiebre diplomático de alto impacto. Brasil había asumido la representación argentina en Caracas luego de que el gobierno de Nicolás Maduro expulsara a los diplomáticos argentinos, tras el ingreso a la embajada de personas vinculadas a María Corina Machado, a quienes Venezuela no reconoció como perseguidos políticos. En ese contexto, Lula tendió una mano y aceptó hacerse cargo de la sede diplomática, gesto que Caracas avaló.

Pero el gesto duró poco. El presidente brasileño se cansó del desprecio sistemático de Milei hacia los gobiernos latinoamericanos y, en particular, hacia su propia investidura presidencial. La relación bilateral se fue deteriorando hasta volverse insostenible.

La gota que rebalsó el vaso

Según fuentes diplomáticas, la ruptura se aceleró cuando Milei respaldó públicamente un ataque impulsado por Donald Trump contra Venezuela, difundiendo además un mensaje en el que se asociaba a Lula con Nicolás Maduro, mediante una imagen de ambos abrazados. Para el gobierno brasileño, el episodio fue leído como una provocación directa y una falta de respeto inaceptable.

A partir de ese momento, Brasil decidió dar un paso al costado y dejar de cubrir los intereses argentinos en Caracas, exponiendo a la Cancillería argentina a una situación crítica y urgente.

Por estas horas, la Cancillería argentina busca contrarreloj un país dispuesto a asumir la representación diplomática en Venezuela y garantizar la seguridad del personal. Las versiones indican que Italia podría hacerse cargo, aunque todavía no hay confirmación oficial.

El episodio deja en evidencia el aislamiento internacional en el que Milei está sumergiendo a la Argentina, rompiendo puentes históricos en la región y apostando a una diplomacia de confrontación ideológica que ya empieza a pasar factura.

Milei prometió grandeza internacional y terminó cosechando soledad diplomática. Lula ya no aguanta, Brasil se corre y la Argentina queda expuesta, sin aliados y pidiendo auxilio. En política exterior, como en economía, la soberbia se paga caro. Y esta vez, la factura llegó desde el corazón de América Latina.

 

 

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