El vocero presidencial Manuel Adorni volvió a quedar en el centro de la polémica tras una serie de declaraciones en las que, lejos de aclarar las dudas sobre su patrimonio, eligió confrontar y minimizar los cuestionamientos.
Durante una entrevista, el funcionario evitó dar precisiones sobre sus viajes, propiedades y situación patrimonial, escudándose en que existe “una investigación judicial en curso”. Sin embargo, en el mismo intercambio admitió que vive en Caballito en un departamento que no figura en su última declaración jurada, al igual que una propiedad en un country.
Lejos de aportar claridad, Adorni optó por una frase que generó fuerte rechazo: “Con mi dinero hago lo que quiero”, dijo, entre risas, en una actitud que fue interpretada como una provocación frente a una sociedad golpeada por el ajuste.
Consultado por el uso de un avión privado para viajar a Punta del Este, el vocero volvió a esquivar respuestas concretas y atacó al periodista que le realizó la pregunta. “Sos apenas un periodista, no un juez. Con mi dinero hago lo que quiero, me lo gané legítimamente”, respondió con tono desafiante.
Respecto a sus ingresos, se limitó a señalar que su declaración jurada “no está vencida”, evitando dar detalles sobre el origen de los fondos. Sobre el polémico viaje en jet privado —cuyas facturas no figuran a su nombre sino al de una productora vinculada al empresario de medios Marcelo Grandio—, insistió en que no existió irregularidad.
“La dádiva está si hubiera sido un regalo. El viaje lo pagué yo. Es un tema de investigación judicial”, sostuvo. Y agregó que la relación de Grandio con los medios públicos es previa a su gestión, intentando despegarse de cualquier incompatibilidad.
Sin embargo, las explicaciones no hicieron más que profundizar las dudas. Las inconsistencias en su declaración patrimonial, el uso de servicios de lujo y la falta de transparencia contrastan con el discurso oficial de ajuste, austeridad y “motosierra” que el propio gobierno promueve.
No aclaró, no mostró papeles y tampoco pidió disculpas.
Eligió reírse, esquivar y desafiar.
En un gobierno que exige sacrificios a millones, la frase de Adorni retumba como una postal brutal de época: mientras la mayoría ajusta, algunos parecen convencidos de que el poder también les da impunidad.
