7 diciembre, 2016

Lorenzetti presidente: primero Cristina presa, después va por Macri

Por Alfredo Silletta. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, mira con atención lo que sucede en Brasil con el  impeachment a la presidenta Dilma Rousseff y la situación difícil que atravesará el gobierno de Mauricio Macri en los próximos meses si no logra mejorar la economía de los argentinos. El hombre fuerte de la Corte  tiene en mente dos jugadas concretas para éste y principios del próximo año: convertirse en el jefe de las Mani pulite en Argentina y reemplazar a Macri en la presidencia de la Nación.

Desde hace un largo tiempo viene presionando a los jueces federales para que avancen en causas para meter presa a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. No sólo a ella, sino a medio gabinete y a los empresarios cercanos al círculo de Santa Cruz. Quiere ser el fiscal Antonio Di Pietro, el responsable de meter presos a los políticos italianos, y para ello cuenta con el apoyo de los medios concentrados de comunicación. Lorenzetti viene afirmando que  “la credibilidad en las instituciones se juega en los casos de corrupción” y presiona a los jueces para avanzar rápidamente en las causas. No sólo eso, según el periodista Horacio Verbitsky, el presidente de la Corte habló con Macri para reemplazar cuatro jueces, de los cuales uno ya renunció que es Norberto Oyarbide y espera  que dejen la Justicia los camaristas Eduardo Freiler y Jorge Ballestero y el juez Rodolfo Canicoba Corral.

Lorenzetti, luego de meter presos a la ex presidenta y a varios ex funcionarios, observará la situación social hacia fin de año, que se espera muy difícil para Macri. En caso de estallido social, en las próximas semanas se espera un paro nacional si veta la ley Antidespidos y según los indicadores económicos no se espera una mejora rápida en la economía, por lo cual Lorenzetti se presentaría como “salvaguarda de la constitucionalidad” del país, como lo intentó la Corte en 1945, cuando fue detenido Juan Domingo Perón. Después existió un 17 de octubre y la historia no recuerda que la Corte Suprema de Justicia de aquel entonces se iba a hacer cargo del país.

Macri, que no confía en nadie, tampoco en Lorenzetti, le permitió a la diputada Elisa Carrió que lo acose cuando sea necesario y le entregó toda la información secreta de la AFIP. Enterado de la maniobra, Lorenzetti respondió con el fiscal federal Eduardo Taiano que imputó a la diputada y al titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por el presunto delito de “violación de secreto”. Según la denuncia, Carrió ya tenía un dossier con información del propio Lorenzetti y otros jueces y empresarios para poder amedrentarlos con carpetazos.

Por ahora va por Cristina y espera agazapado para ir por Macri. Claro, se olvida que la historia de los países la escriben los pueblos, no los jueces dentro de cuatro paredes.

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