10 diciembre, 2016

Guerra caliente entre Peña, Vidal y Monzó

Algunos la llaman La guerra de los mundos, la película dirigida por Steven Spielberg donde reflexionan que la humanidad estaba tan preocupada por sus problemas y no se percataba que estaba siendo vigilada por extraterrestres. La dirigencia de Cambiemos está en una situación similar.  Todos pelean contra todos sin ver la realidad hasta que reciben alguna cachetada como la del viernes con una Plaza de Mayo llena de trabajadores que pedían frenar el tarifazo y las políticas económicas de Mauricio Macri.

La primera batalla se da entre los que consideran que la política tiene que estar a cargo de los políticos y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que junto a Jaime Duran Barba, consideran que la gestión la resuelven los técnicos y la política la comunicación por las redes sociales. Claro los técnicos hicieron un zafarrancho con las tarifas y hace 8 meses que no lo pueden resolver.

Desde la política, tanto María Eugenia Vidal como Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados, consideran que si todo continua así, el próximo año el gobierno pierde por paliza las elecciones de medio término. No hay que tener mucha memoria para recordar el fracaso de Fernado De la Rua en el 2001 y los sushi (Lopérfido, Lombardi y Antonito)  diciendo que el presidente no había perdido porque no era candidato.

Desde hace tiempo, Monzó, quizás el mejor operador político de Macri, no es invitado a las reuniones de gabinete. En las últimas horas se conocieron fuertes declaraciones a una agencia de noticias. “Si seguimos así en vez de timbreo vamos a tener que hacer ring raje”. El diputado señaló que nosotros hacemos política y ellos hacen marketing, igual a los que dicen que me quiero ir no es verdad, estoy comprometido con el presidente.

“Emilio no trabaja en la redacción del diario de Yrigoyen”, dicen desde el espacio de Monzó, en una crítica velada a Peña, el principal apuntado cuando se cuestiona al marketing. “El esquema Festilindo lo pudimos aguantar en la Legislatura porteña, pero no en el gobierno nacional”, agregaron.

Monzó no solo está peleado con Peña sino también con la gobernadora María Eugenia Vidal, pelea que viene desde antes que ganara las elecciones ya que Monzó presionaba para cerrar con Sergio Massa.

Vidal no le permite armar en la provincia de Buenos Aires al diputado nacional, aunque en los últimos tiempos utiliza las propuestas de Monzó de negociar con el peronismo y de allí que llevó a Joaquín de la Torre al gabinete provincial.

Vidal también está enfrentada a Peña pero por otras razones diferentes a las de Monzó. Ambos quieren ser el candidato a presidente en caso que Mauricio no se presente en el 2019. Pelea que está lejos de ellos, porque en ese hipotético caso lo decidirá el presidente, como lo hizo cuando se enfrentaron Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta pro la jefatura porteña y Macri se inclinó abiertamente por su jefe de gabinete.

Paralelamente, tanto Peña como Vidal tienen enfrente a Elisa Carrió que cada tanto los pone contra las cuerdas. Carrió fue la artífice del armado de Cambiemos y tiene relación directa con el presidente. Trabaja para encabezar la lista de senadores el próximo año en Buenos Aires, pero Vidal no la quiere, o mejor dicho le tiene temor que en plena campaña le denuncie a sus ministros.

La diputada nacional cuestiona el rol de Daniel Angelici, de Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte y del jefe de policía, Pablo Bressi, un hombre elegido por la embajada de Estados Unidos. En las últimas semanas salió en defensa de Juan José Gómez Centurión, el responsable de la Aduana que fue suspendido por sospechas de corrupción. No todas son críticas de Carrió, cuando salió el escándalo de los Panamá Papers defendió al presidente.

La guerra no es solo de los políticos, también es de los técnicos, especialmente entre el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Pareciera que la pelea la está ganando este último ya que varios medios de comunicación afines al gobierno comenzaron a  comentar que el problema del ministro de Economía es que quiere ser presidente de los argentinos.

La guerra comenzó entre la dirigencia de Cambiemos, mientras que en la calle la sociedad está preocupada por el aumento de tarifas, de alimentos, de transporte, por la apertura de las importaciones y el cierre de cientos de Pymes. “Donde hay un peso Viejo Gómez” se pregunta la gente en la calle  mientras en la dirigencia de Cambiemos se preocupan por nimiedades.

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