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24 abril, 2024
PAÍS

El rol de las Iglesias Evangélicas en el voto a Milei

Por Alfredo Silletta

Más de siete millones de argentinos votaron a Javier Milei en las PASO. Fue una sorpresa para el oficialismo y también para la oposición de Juntos por el Cambio. Nadie lo vio venir, mucho menos los encuestadores y los medios de comunicación que afirmaban que “nadie vota a un loquito que dice hablar con sus perros”. Grave error, el voto a Milei poco tiene que ver con las ideas del libertario y mucho con la bronca de la gente con la política en general que no le da respuesta a sus problemas.

Cambiaron los paradigmas y los políticos no lo vieron. A veces muchos dirigentes creen que el partido de la militancia se juega en Twitter y en los likes obtenidos. Se olvidan de embarrarse los zapatos y no se dan cuenta que millones de argentinos están fuera del sistema. Trabajan por su cuenta, venden ropa usada o hacen trueque en la plaza, reciben algún plan pero luego van al comercio y ven que los alimentos aumentan todos los días. Que no les alcanza la plata, que trabajan en Pedidos Ya y un día le roban la bicicleta o el celular y pierden lo poco que tienen.

La precarización es una realidad, especialmente en los jóvenes, de allí que crece un pensamiento individual donde no hay leyes laborales ni sindicatos que los defiendan, ni vacaciones o aguinaldo. Los colectivos no entran a sus barrios y mucho menos el camión de basura.  Están fuera del sistema y compran el discurso de que todo es culpa de la “casta política”. Hay que reconocer, salgo honrosas excepciones,  que el sistema político no supo responder a sus demandas.

Por estas horas hay mucho análisis sobre los porqué del voto a La Libertad Avanza y las respuestas son infinitas. No todo es blanco o negro. Ni la sociedad se derechizó ni compró el discurso liberal de Milei de privatizar todo. El voto fue similar al que “se vayan todos”, bronca con los que gobiernan y que nadie le soluciona nada.

En las últimas horas un tuit del cineasta Cesar González produjo un cimbronazo en las redes sociales sobre el voto de su abuela y su hermano. El cineasta escribió: “Mi abuela, subproletaria toda su vida, evangelista, votó a Milei, porque así se lo exigieron dos pastores en la iglesia. Y me consta que lo mismo pasó en muchas iglesias. Mi hermano de 16 años labura en Rappi, votó a Milei porque cree que si gana va a tener un salario en dólares”.

Rápidamente, los que buscan respuestas al voto a Milei, asociaron el rol que  cumplieron las iglesias evangélicas de Brasil en su apoyo a Jair Bolsonaro. Lo primero que hay que señalar es que son realidades diferentes, ya que el fenómeno evangélico apareció en la década del ochenta en América Latina, especialmente en Centroamérica y en Brasil, pero no en Argentina.

Multinacionales de la Fe. Todo comenzó cuando en los Estados Unidos se conformó una alianza entre los tele evangelistas y la New Right que permitió el triunfo de Ronald Reagan en 1980 y luego se expandió rápidamente hacia América Latina para frenar “el marxismo o cualquier populismo”

En poco tiempo hubo una invasión de programas religiosos que coparon la escena televisiva con la intención también de enfrentar a la Iglesia Católica que en ese tiempo estaba comprometida en la defensa de los pobres a partir de la Teología de la Liberación.

Estos nuevos predicadores planteaban una  religión puesta al servicio de la legitimación del sistema capitalista y en especial a sus fuentes de dominación y desigualdad social. Estas religiones acentuaban el individualismo, pregonaban que la salvación no era colectiva sino individual con Jesús.

En Brasil está predica, especialmente con el nacimiento de la Iglesia Universal del Reino de Dios creció en todo el extenso territorio. Su fundador, el Obispo Edir Macedo armó un verdadero imperio con cadenas de televisión, diarios y radios. Su predica fue la lucha conta el demonio y la llamada Teología de la Prosperidad.  Fortalecido se metió de lleno en la política y logró un buen número de parlamentarios. Fue el sostén principal de Jair Bolsonaro durante su mandato presidencial.

En la Argentina de los 80, las iglesias evangélicas no entraron masivamente con su predica individual en los barrios pobres porque el proceso político del peronismo era todavía una realidad con sindicatos fuertes que defendían al trabajador y  el rol de la Unidad Básica que daba respuestas a las necesidades de los vecinos, además del vínculo emocional. Con la crisis del 2001, las iglesias evangélicas comenzaron abrir comedores populares para darle de comer a sus fieles y no dudaron en recibir ayuda del Estado.

De allí que los procesos han sido diferentes en Argentina del resto de América Latina. Más allá de eso, primero fue el macrismo y ahora Milei que intentan hacer un puente con las iglesias evangélicas, especialmente a partir de la campaña del pañuelo celeste en contra de la legación del aborto.

Milei utilizará fuerte el tema del aborto para ganar el apoyo amplio de los evangélicos en su campaña presidencial hacia octubre. Por lo pronto, en  Tierra del Fuego su candidata es Andrea Almirón de Pauli, que es pastora de la Iglesia Evangélica “Hay vida en Jesús”. Su consiga fue “la vida, la libertad y la propiedad privada”. En Santa Fe, también  tiene una pata evangélica con los legisladores del partido Vida y Familia que llegaron a la legislatura a partir de su campaña contra el aborto legal.

La salvación individual que pregonan las iglesias evangélicas coincide con la salvación individual de Milei pero todavía hoy podríamos decir que será difícil la confluencia del evangelismo con el partido libertario.

Mientras tanto, el peronismo debería recordar estas sencillas palabras del general Perón cuando volvió al país en 1973 y proponérselo en este tiempo:

“Si el pueblo está contento, eso es lo que me interesa. La mitad de la tarea de un gobierno, para mí, está en que el pueblo este contento. El pueblo contento comienza el camino de la felicidad y esa es una de las funciones fundamentales del gobierno. La otra  es ejercer la grandeza del país. Eso se hace despacito y de a poco”.

Hoy los argentinos, en especial los jóvenes no están contentos y tienen mucha razón. Quedan 60 días para dar respuestas a quienes votaron a Milei y a quienes se quedaron en sus casas y no fueron a votar.

 

* Autor de Multinacionales de la Fe (Religión, sectas e Iglesia Electrónica)

 

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2 Comentarios

Ami 16 agosto, 2023 at 10:53 pm

Que bueno que volviste a escribir sobre el tema. Me gustaría que vuelvas a profundizar este tema. En la actualidad estás. Iglesias funcionan como unidades básico. Promotoras de teorías conspirativas de la web y redes.

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Juanito Vaporesso 18 diciembre, 2023 at 4:49 pm

Gracias Silletta. Como siempre, al frente. Los pentecostales esclavistas pudren mentes y arruinan estados.

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