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5 abril, 2026
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Mientras Adorni es un salvavidas de plomo para Milei, crece el malhumor social por una economía que empeora día a día

El caso de Manuel Adorni atormenta al gobierno de Javier Milei desde hace un mes, cuando salió a la luz que la esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti, formaba parte de la comitiva oficial que viajó a Nueva York en el avión presidencial por el evento de promoción de inversiones Argentina Week.

La sucesión de revelaciones sobre el jefe de Gabinete, como el vuelo a Punta del Este en un jet privado junto al periodista de la TV Pública Marcelo Grandio, y las fundadas sospechas sobre las compras de lujosas propiedades en los últimos dos años, sacudieron el discurso anticasta libertario y el relato presidencial.

Sin embargo, el affaire Adorni no es el principal factor que explica el deterioro de la imagen del Gobierno o la cada vez más pronunciada baja en el nivel de apoyo a Javier Milei que reflejan la mayoría de los sondeos desde diciembre pasado. Los principales encuestadores del país coinciden en que la situación económica se convirtió en la mayor amenaza para el nivel de apoyo presidencial.

En ese sentido, la casi totalidad de los consultores sostienen que, desde el punto de vista de las encuestas, Milei está atravesando el peor momento desde que asumió el gobierno en diciembre de 2023.

La sorpresa es que buena parte de los expertos en campañas electorales afirman que el costo político de sostener en su cargo a Manuel Adorni es muy alto, pero todavía más alto es el precio de continuar con la política económica y con Luis “Toto” Caputo a cargo de ese ministerio. El mayor golpe es que aproximadamente siete de cada diez argentinos está peor que hace seis meses.

Hasta ahora, el supuesto éxito del programa de estabilización que venía aplicando el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) para bajar la inflación era el gran activo de Milei ante la opinión pública. Pero los analistas se toparon en sus últimas mediciones con una alteración del humor social, que se explica en gran parte, concuerdan, por la coyuntura económica.

A grandes rasgos, caen las expectativas y crecen los niveles de insatisfacción, mientras aumenta el temor a perder el empleo o el malestar por la pérdida de poder adquisitivo. En concreto, los encuestadores advierten en sus trabajos que los casos de corrupción en la administración libertaria, como el Adorni-gate, las nuevas revelaciones sobre la causa $LIBRA o la polémica en torno a los millonarios créditos del Banco Nación para legisladores y funcionarios de Milei, tienen una incidencia menor en el humor social que la preocupación por la marcha de la economía.

Al respecto, los distintos sondeos de los últimos días coinciden en que es el peor momento de la valoración, ya que han caído más las expectativas de la situación económica personal, que ha sido y que sigue siendo un bastión en el acompañamiento de la gestión de Milei. Es decir, que bajó mucho la gente que dice ‘yo no estoy bien, pero esto es un esfuerzo que vale la pena’. Esa franja es la que se ha deteriorado fuertemente.

Los encuestadores también sostienen que, si ahora renuncia Adorni, no cambiará mucho la situación, porque el daño ya está hecho. Las balas entran por el mal humor económico. Es como una retroalimentación: los errores políticos alimentan el mal humor económico y el mal humor económico retroalimenta lo político. Como pasa siempre, el factor esencial es el económico.

En otras palabras, no sólo es el peor momento de la Casa Rosada, sino también y, fundamentalmente, de la economía. Las frases que se repiten son ‘Ya no hay plata que alcance’, ‘es muy difícil llegar a fin de mes’ y todo denota que la paciencia se está perdiendo y la esperanza se derrumba. Para peor, muchos tienen miedo con los despidos y se preguntan ‘¿Cuándo me va a tocar a mí?’. A esto se suma la corrupción que, con Adorni, se fue complicando día a día. La situación se puede complicar todavía más y el costo político puede llegar a ser importante. Sostenerlo puede ser aún más costoso.

Está claro que lo decisivo, es lo económico. Seis de cada diez creen que no mejorará en los próximos meses, sólo el 7% dice que su situación personal es óptima, el 38% habla de bronca y otro 26% de incertidumbre. Por lo tanto, la clave es que es el peor momento de la economía libertaria.

Son tiempos en los que predominan la decepción y la desilusión, lo que desemboca inevitablemente en que la pérdida de paciencia. El hecho de que Adorni, el adalid anticasta, evidencia comportamiento absolutamente de casta, hace recrudecer todo. De ahí que tiene más costo mantenerlo que sacarlo, pero el punto clave es el descontento económico.

En tanto, la categoría “bajos salarios” se ubica ahora como el “principal problema nacional” para el 26,4% de los encuestados, por encima de la corrupción (25,3%), la desocupación (18%) o la pobreza (12,3%), la inflación (6%) o la inseguridad (3,9%). El cuadro era completamente distinto en la elección de octubre pasado, cuando la corrupción estaba en la cima de las inquietudes para el 40% de los consultados.

Así, todo indica que están instaladas masivamente ideas como el 3 por ciento de Karina, los viajes y las propiedades de Adorni, los cientos de millones de dólares estafados con $Libra. Será difícil que Milei remonte esa cuesta. Pero, como señalan los consultores, la cuesta que necesita remontar es la economía y el mal humor económico. Los datos muestran que cae el consumo, que sube la desocupación y nada hace prever que el panorama cambie.

 

 

 

 

 

 

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