15 septiembre, 2019

Un abatido Macri y los últimos meses como presidente: su única esperanza es que la derrota sea lo menos dura posible

Con la única idea de evitar que la segura derrota del 27 de octubre sea lo menos dolorosa posible, el clima predominante en la Casa Rosada es la resignación y un duelo indisimulable, más allá de que públicamente se intente trasladar la no creíble idea de que puede ser posible dar vuelta el demoledor resultado de las PASO.

Así, con ese sentimiento encima y con un horizonte que parece una eternidad, Mauricio Macri arranca el último tramo de la campaña electoral, que a esta altura, con la derrota a cuestas y la crisis económica de fondo, resulta tan imperiosa para retener, aunque más no sea, el 32 % de los votos que cosechó en las internas del 11 de agosto, como para terminar su mandato sin mayores sobresaltos.

Como síntesis del panorama reinante, hoy Infobae precisa que “entre los funcionarios predomina el pesimismo, y ya parecen haber comenzado a despedirse del poder. En el Gobierno se ha vuelto frecuente escuchar conversaciones -con el único cuidado de no hacerlo nunca cerca del presidente- sobre lugares paradisíacos en los que planean unas largas vacaciones o ambiciosos proyectos laborales en la actividad privada”.

El presidente dio algunos indicios de lo que será su recorrido hasta los comicios de octubre, a través de una columna de opinión que publicó en la agencia de noticias estatal Télam. Con el eje puesto en la economía, destacó las últimas medidas que llevó adelante el Gobierno para enfrentar la corrida cambiaria y el aumento de precios de la canasta básica, como así también planteó -desde su doble rol de presidente y candidato- la necesidad de buscar “consensos” en el contexto político actual.

En el oficialismo creen que si Macri logra evitar nuevos escollos en el plano económico, al menos hasta las elecciones, podrá conservar su caudal de votos, pero sobre todo saben que es el pasaje para que “llegue a diciembre y concluya el mandato”.

En algún punto, su candidatura y el mensaje que brinde desde ese lugar son la garantía para mostrarse en el primer presidente no peronista en cumplir los 4 años de gestión sin una salida abrupta. De ahí, que parte de su discurso de campaña apuntará a “estabilizar la economía” y “llevar tranquilidad a los argentinos”.

Eso sí, cerca del presidente destacan que para “estabilizar” la economía y asegurar la gobernabilidad necesita de su principal adversario, Alberto Fernández, con quien no tuvo otro remedio que establecer contacto.

En tanto, perdido por perdido, Macri apostará a hacer una campaña de “cercanía” con los votantes, que vaya más allá de timbreos y contactos mediante las redes sociales, y todo con el objetivo –transformado en obsesión a esta altura- de que, al menos, la derrota a manos de los Fernández no sea tan abrumadora.

Por eso mismo, hoy por hoy nadie se anima a preguntarle al presidente qué planes tiene para el futuro. Saben que enfrenta varios desafíos simultáneos: gobernar un país con una economía que no da respiro, y llegar al 10 de diciembre de la mejor manera posible.

 

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