7 diciembre, 2019

Pimpi Colombo//Jorge Abelardo Ramos, tu visión política y tu compromiso tienen en el SACRA un heredero

Hace 25 años, un doloroso 2 de octubre, los compañeros que militábamos hasta hacía menos de un mes en el Movimiento Patriótico de Liberación, despedíamos a Jorge Abelardo Ramos, nuestro conductor, a quien había sido nuestra guía en lo ideológico, en lo político, en la militancia, desde hacía tantos años! Para mí, desde exactamente 25 años antes.

Acabábamos de decidir disolver el movimiento e ingresar al Partido Justicialista. Habíamos viajado hasta Santa Fe para realizar nuestro Congreso y resolver ahí que el lugar en que correspondía que militáramos, como una corriente más del movimiento nacional, era el peronismo. Muchas veces esa opción había rondado nuestro partido y Abelardo explicó en ese congreso los por qué de esa demora en dar el paso crucial para dejar de ser un movimiento político testimonial, hermano menor del gran movimiento justicialista, para decidirnos a integrarlo.

Para mí, como para muchos, fue la orfandad, fue la pérdida del padre. Fue la tristeza, fue la incertidumbre y fue la bronca. Como tantos grandes del pensamiento nacional, hubieron de pasar décadas para que se revalorizara su aporte al pensamiento nacional. Muchos compañeros estuvieron en su entierro para testimoniar el agradecimiento a quién había dedicado su vida a quebrar la falsa dicotomía entre revolución y nacionalismo en un país semicolonial, al que había comprendido la vigencia de la gesta emancipadora americana de Artigas, Bolívar y San Martín.

A lo largo de décadas, el Colorado había dejado estelas de grupos militantes que elegían su propio camino y que hoy se reencuentran con nosotros para agradecer y homenajear a quien pudo acercar a tantos estudiantes universitarios a la causa nacional, a quien dialogaba con los dirigentes sindicales en la misma sintonía, a quien ocupó cada instante y cada recurso para estudiar, escribir y publicar, de modo que el pensamiento nacional penetrara en la cultura de la academia, en la reflexión y acción de la política.

Nosotros no pudimos constituir esa agrupación que el Colorado nos había propuesto, cada uno, cada grupo, en cada provincia, fue construyendo su camino para acompañar desde el peronismo las vicisitudes que vivió nuestro pueblo.

Hubo, y hay, sin embargo, un legado que tiene existencia nacional y toda la vitalidad de sus enseñanzas y de la inserción marcada a fuego en nuestro pueblo, que es el SINDICATO DE AMAS DE CASA DE LA REPUBLICA ARGENTINA.

Ya desde la década del 70 había empezado a impregnar nuestras discusiones la situación de subordinación social de las mujeres. No encontrábamos en ese momento en las expresiones modernas del feminismo europeo o del norteamericano –tan en boga- una respuesta a las problemáticas de las mujeres de nuestro pueblo. Decíamos entonces que las mujeres teníamos que dar cuenta de 3 aspectos frente a los que había que luchar: la pertenencia a un país semicolonial al que las grandes potencias asfixian, que somos trabajadoras y tenemos parte protagónica en la lucha por la justicia social y que somos las protagonistas de la necesidad de una revolución que elimine la discriminación hacia las mujeres.

Estaba claro para nosotras que no puede haber justicia social sin emancipación femenina y que tampoco puede haber liberación de las mujeres en el marco del sometimiento del Pueblo y de la Patria.

Así fue que Ramos cobijó nuestro debate defendiendo a capa y espada nuestro derecho a tener ámbitos propios de discusión y de organización. Fue su visión la que hizo que al regresar la democracia, luego de la dura derrota en Malvinas, el Movimiento Patriótico de Liberación incluyera con decisión como bandera principal la de la emancipación de las mujeres a través del salario para las amas de casa, la creación de servicios municipales de jardines maternales, lavaderos y cocinas comunitarias; a la par que defendíamos la causa nacional de Malvinas y el derecho a que la deuda externa deje de estrangularnos.

Desde el año 1983 hasta hoy, a partir de ese puñado de mujeres militantes, una parte de las cuales sigue hasta hoy sosteniendo firmemente la bandera, fundamos el SACRA, crecimos con el apoyo de  Abelardo y los compañeros, nos desarrollamos llegando al corazón de los hogares sencillos y humildes de la Patria.

Hoy decimos y sentimos con orgullo que somos el ejemplo vivo, colectivo, de que los sueños que soñamos con Ramos pudieron sostenerse, mantenerse en unidad, generar respuesta para las mujeres argentinas, constituirnos en casi todas las provincias y en la Capital, trascender en el ámbito de la función pública, desarrollar nuestra propia obra social –OSSACRA- y abrir el camino de un debate que hoy ha cobrado gran actualidad: el trabajo que las mujeres desarrollamos sin pausa en nuestros hogares.

Es, y ha sido, nuestra responsabilidad que se comprenda que ese es un trabajo social y económicamente productivo, que merece el reconocimiento de un salario –como lo soñaba Evita-, que debe dar el derecho al retiro mediante la jubilación de amas de casa y que sólo la participación colectiva y la autonomía de las mujeres nos va a permitir erradicar la violencia machista, la discriminación y toda forma de explotación. Esa participación colectiva se expresa en el Sindicato de Amas de Casa en todas las provincias y se brinda a su comunidad a través de su Obra Social y los servicios diversos que genera. Fuimos y somos protagonistas en la lucha por la jubilación y porque la moratoria previsional que nos había incluido se mantuviera.

Gracias Colorado, estás y vas a estar siempre presente con nosotras. Baste decir que en nuestra conducción siguen las compañeras que vos alentaste: Elida Vigo, Betty Mirkin, Rita Colli, Alejandra Vigo, Elvira Miranda, Nélida Parra, Graciela Neme, Eleonora Vigo, y esta servidora. Pero que, además hemos incorporado gran cantidad de nuevas dirigentes, jóvenes amas de casa comprometidas en un feminismo nacional y popular y, por último, tenemos también el orgullo de decir que nuestras hijas están transitando también este camino.

Por eso hoy te decimos, Colorado, 25 años después, que tu legado vive en cada una de nuestras filiales del SACRA, que sos parte constitutiva de esa lucha que se da en el terreno de las ideas, en el terreno de la política y en la construcción cotidiana de una herramienta que en cada una de nuestras sedes, a lo largo y a lo ancho del país, ha recogido la bandera de Evita y ha potenciado tu herencia para que cada ama de casa argentina sepa que tiene su lugar para defender sus derechos, para crecer y también para cuidar a su familia y a su comunidad.

Secretaria General del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina

Si te gustó esta nota, mándasela a tus amigos de WhatsApp

Deja tu comentario

Your email address will not be published.


*