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12 abril, 2024
PAÍS

El silencio atronador de Vidal y Ritondo en la Masacre de Monte que costó la vida de cuatro adolescentes

Durante 10 días un jurado de 12 bonaerenses deberá resolver si los policías de la ciudad de Monte son culpables por el delito de “homicidio agravado por abuso de función como miembro de las fuerzas policiales calificado por el empleo de armas de fuego, y violación de los deberes de funcionario público”, que costó la vida a cuatro adolescentes inocentes, en lo que se conoce cómo la Masacre de San Miguel del Monte.

El 20 de mayo de 2019, la policía de María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo persiguió  a lo largo de la colectora de la ruta 3 a un Fiat 147 en el que viajaban cuatro adolescentes, tres de 13 años y uno de 14, junto a un joven de 22.
El día del hecho, los cinco chicos escuchaban música cuando oficiales de la policía bonaerense comenzaron a perseguirlos sin motivos y, de acuerdo a los registros de las cámaras de seguridad del municipio, a dispararles, ya que observó a un efectivo en el lugar del acompañante de la patrulla, con medio cuerpo afuera y en actitud de disparo.
A raíz de ello, el auto en el que iban los jóvenes chocó contra un acoplado que estaba detenido en la ruta.

La gobernadora Vidal, cómo lo hizo tiempo después con la trágica muerte de Sandra y Rubén cuando explotó una garrafa en una escuela de Moreno, hizo silencio.

El periodista Martín Granowsky publicó en Página 12 un excelente artículo titulado La masacre de Monte: por qué callan Vidal, Ritondo y Conte Grand que compartimos:

“En la cuenta de Twitter de María Eugenia Vidal no figura nada.

En la cuenta de Twitter de Cristian Ritondo no figura nada. 

Julio Conte Grand no tiene cuenta de Twitter. Pero calla.

Ninguno de los tres hizo el más mínimo comentario sobre el comienzo del juicio a los policías bonaerenses acusados por la masacre de Monte. Los asesinados en la madrugada del 20 de mayo de 2019 fueron cuatro chicos. Camila López y Danilo Sansone tenían entonces 13 años. Gonzalo Domínguez, 14 años. El mayor, Aníbal Suárez, tenía 22. Hoy seguirían siendo tres adolescentes y un joven de veintipico. Pero la persecución policial a tiros hizo estrellar el pequeño Fiat Spazio contra un camión y murieron. Solo sobrevivió Rocío Quagliarello

Vidal era la gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

Cristian Ritondo ocupaba el poderoso Ministerio de Seguridad.

Julio Conte Grand era ya el jefe de los fiscales. El cargo de procurador bonaerense es más importante que el de procurador a nivel nacional. En la Provincia, el sistema judicial es acusatorio. Los fiscales llevan siempre la carga de la investigación. Tienen un enorme peso, o pueden tenerlo si el ministerio público fiscal lo decide, porque el procurador es el que conduce en la práctica la política criminal. Y parte de esa política es el control de las acciones de la Bonaerense en cada departamento judicial y en cada caso de investigación penal preparatoria. Con fiscales dependientes de la policía o timoratos ante ella, caso no infrecuente en Buenos Aires, ninguna estrategia de seguridad puede funcionar. Para peor, si la autonomización policial se plasma en violencia ejercida desde el Estado el resultado siempre termina siendo la repetición. La repetición de masacres.

En 2019 Vidal calló. Igual que hoy, cuando ya no gobierna sino que forma parte de la mesa chica macrista. Como gobernadora, y más allá del Código Penal, era la responsable primaria de la policía. Ritondo, que ahora en el PRO pelea la candidatura a la gobernación con Diego Santilli, Javier Iguacel, Joaquín de la Torre y Néstor Grindetti, basa su campaña en la cuestión de la seguridad. Conte Grand sigue siendo procurador.

Página/12 publicó hace cuatro años una recopilación sobre las masacres de Vidal trabajada por la Correpi, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional. Solo dos ejemplos. Una protesta de 19 presos remató en quema de colchones en una comisaría de Pergamino. Los policías dejaron a los presos encerrados. Murieron siete. En la Comisaría Tercera de Esteban Echeverría, 27 presos protestaron por el hacinamiento. Incendio. La policía cortó el agua. Diez muertos. 

No eran espasmos. Fue una política.

Se entiende el silencio de Vidal, Ritondo y Conte Grand”.

 

 

 

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