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19 julio, 2024
PAÍS

En el juicio por el atentado a Cristina, Sabag Montiel admitió: “Yo la quería matar. Era un acto de justicia”

Si a esta altura de los acontecimientos alguien podía llegar a dudar sobre el efecto de los mensajes de odio que durante los últimos años se inoculó en la sociedad argentina, basta con repasar los dichos de Fernando Sabag Montiel, el principal acusado por el intento de homicidio contra Cristina Kirchner, cuando admitió que la quiso matar porque es “ladrona, asesina, y llevó a la Argentina a la inflación”, y que “cualquier persona siente lo mismo que yo”, en línea con ese discurso lavacerebros que bajaba día tras día desde referentes de la oposición y, sobre todo, desde los medios hegemónicos.

En la primera jornada del juicio oral por el intento de magnicidio perpetrado el 1 de septiembre de 2022 contra la entonces vicepresidenta Cristina Kirchner, el imputado aclaró que su acción fue una motivación personal sin “el accionar de terceros”. En ese sentido, dijo desconocer a los grupos de ultraderecha -tal como Revolución Federal- los mismos que integraba su novia, Brenda Uliarte, también acusada por el intento de asesinato. Sobre ella, aseguró que “la quería ver muerta (a Cristina)”.

“En lo personal me sentí humillado”, relató quien se jactaba de tener dinero de sobra. El acusado mostró también contradicciones con lo hecho o una inestabilidad emocional respecto de la decisión que tomó: “Fue un acto en contra de mi voluntad porque, en el momento que lo hago, sentí que no lo quería hacer, pero lo tenía que hacer”.

Sin embargo, ante una consulta del abogado querellante José Manuel Ubeira, dijo no sentirse arrepentido de lo sucedido, y que era consciente de lo que hubiese ocurrido en caso de cometer el crimen: “Iba a haber una desestabilización, una temida guerra civil, un enojo grande de la sociedad”.

“Más que personal es algo de interés público. Tiene que ver con que yo soy el resultado de muchas fallas de la Justicia”, reconoció Sabag Montiel, y agregó: “Si bien es por decisión propia, también es porque una parte de la Justicia argentina no funciona, entonces me cargué una mochila en la cual traté de pagar el precio de lo que otros no hicieron”. En otra palabras, está claro que se ve a sí mismo como una especie de Mesías, que con ese acto no solo hacía justicia por mano propia, sino que salvaría a la humanidad de un personaje como Cristina…

En tanto, reconoció haber ido una vez a la puerta de la casa de CFK previo al atentado “a vender copitos” y a “estudiar el panorama”. “Fui a estudiar la forma en la que iba a perpetrar el atentado, que las condiciones estén favorables para hacerlo”, explicó.

Pero después corrigió: “En el momento mismo se prevé si algo es favorable o no. Si yo veo que una persona está en un estado de indefensión puedo actuar, sino, no”.

Algo llamativo es que se autodefinió como “apolítico”, por lo que “las bases o el incentivo por las cuales cometí el atentado no es para tener una posición en las antípodas del kirchnerismo o de estar en un sector contrario. Los fines tienen más un tinte personal que un fin que pueda beneficiar a algún sector político”, indicó.

Por otra parte, dijo: “No sé qué pasó con el cargador. Un acto reflejo es descartarse del arma. Nunca maté a una persona, iba a ser la primera vez, pasa todo como un flash”, fue explícito. En efecto, tiró el arma al piso y fue hallada después. Reconoció que intentó hacerse pasar por militante kirchnerista para que no lo capturaran, pero no le creyeron.

Las contradicciones de Sabag Montiel quedaron a la orden del día, cuando reafirmó que no necesitaba ser financiado para llevar adelante el atentado porque él “tenía una casa, cinco autos y plata”. Luego, entre los motivos que enunció por la cual había decidido asesinar a la ex presidenta mencionó que la gota que rebalsó el vaso fue que debió salir a vender copitos de algodón.

Sobre el rol de Uliarte, Sabag Montiel dijo que “la quería ver muerta” a Cristina Kirchner, pero que ocupó un lugar de “espectadora”. “Yo nunca le planteé o le ordené a que lo haga, ni le di el arma diciéndole ´hacelo vos´. Ella quería ser una espectadora del momento más que una partícipe”, sostuvo.

Según el acusado, Uliarte sabía muy bien de sus ideas, pero “no estaba tan segura de lo que yo podía hacer” y consideró que ella “lo tomó como un juego de niños o una muestra de valentía para tratar de quedar bien con la gente y no como algo serio”. Pero reconoció que tampoco hubo de parte de Brenda “un freno para decir no hagamos esto porque podemos caer presos”.

La palabra de Sabag Montiel llegó después de que se leyeran las acusaciones de la fiscalía (a cargo de Gabriela Baigún) y la querella de CFK (que integran los abogados Marcos Aldazabal y José Manuel Ubeira). Los principales acusados, Sabag Montiel, Uliarte y Nicolás Carrizo, enfrentan cargos graves que incluyen tentativa de homicidio doblemente calificado por alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego.

Para su desarrollo, se entrevistarán a casi 300 testigos, entre los que se encuentra la propia Cristina, quien además es querellante de la causa.

Se espera que el juicio llevado adelante por la jueza Sabrina Namer se extienda entre seis meses y un año, debido a la alta cantidad de testimonios.

 

 

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