19 agosto, 2019

Por Bruno Baschetti// Mitos y verdades del voto electrónico

Nuestra Carta de Derechos Fundamentales ha erigido un Estado republicano, federal y democrático, por el cual el Pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes, elegidos por medio del voto universal, secreto y obligatorio en elecciones libres y transparentes.

Si bien la Democracia no se agota en el acto eleccionario, éste es fundamental para la vida cívica de nuestra sociedad. Sociedad que innegablemente se encuentra atravesada por la incorporación de nuevas tecnologías a diversos aspectos de su cotidianeidad.

¿ES POSIBLE EXTENDER ESTAS NUEVAS TECNOLOGÍAS AL ACTO ELECCIONARIO?

Existen diversas afirmaciones acerca de las virtudes del Voto Electrónico, tales como una mayor transparencia del acto electoral, la eliminación del clientelismo político, la rapidez e infalibilidad del conteo, el menor costo de cada elección y la mayor participación ciudadana.

Sin embargo, más allá de que dichas llamativas cualidades parecen, a priori, muy evidentes, ninguna de ellas son contrastadas con datos sólidos.

¿El Voto Electrónico es un sistema más TRANSPARENTE que el actual?

Por un lado, la noción de transparencia en actos electorales está directamente relacionada a la noción de Fiscalización. No podemos decir que el Voto Electrónico sea un mecanismo que aporte a la transparencia democrática, dado que obstaculiza la capacidad de la mayoría de los ciudadanos de fiscalizar la elección, puesto que el fiscal promedio carece de los conocimientos y las herramientas necesarios como para comprobar si el programa que está instalado en la urna ha sido adulterado o no.

Quienes consideren que con el Voto Electrónico podrá prescindirse de fiscales y autoridades de mesa, estarán intentando quitarle a los candidatos, a los partidos políticos, a las alianzas electorales, el desafío de que su base de sustentación requiera de una estructura que le permita, en el momento eleccionario, garantizar el control de la elección. De esta manera se promueve la fragmentación de la oferta electoral, que conlleva a una menor capacidad social para agregar representaciones.

Por otro lado, el clientelismo político y la corrupción son problemas sociales, económicos y educativos que no se solucionan con tecnología.

Para corromper la fiscalización de una elección basada en papel, es necesario contar con fiscales corruptos en un número importante de mesas, pero en el caso de las urnas electrónicas basta con sobornar o extorsionar un grupo pequeño de personas fácilmente identificables.

Y para corromper a la ciudadanía, las urnas electrónicas ofrecen mecanismos alternativos potencialmente mucho más eficaces para quien pretenda distorsionar un resultado electoral.

Sólo a modo de ejemplo, experimentos realizados en Holanda demostraron que las emisiones de radiación electromagnética utilizada para el voto electrónico hacían posible detectar por quién votaba una persona desde una distancia de 25 metros, usando sólo dispositivos disponibles comercialmente.

Con esto, pretendemos significar que todos los sistemas de Voto Electrónico son vulnerables e inseguros y, por ello, con muchos menos esfuerzos logísticos, podría corromperse el acto electoral.

¿El Voto Electrónico es un sistema mucho más VELOZ que el actual?

La posmodernidad nos impuso el paradigma de la inmediatez. A los fundamentalistas de la celeridad debemos responderle con una insoslayable pregunta: ¿Es la celeridad un Derecho Humano? La rapidez, sin confianza ni seguridad, no sirve para mucho en un proceso electoral. Esta es un área en la que la eficacia debe primar sobre la eficiencia.

Sin embargo, como si el argumento anterior fuera poco, huelga decir que puede que el Voto Electronico sea más rápido, pero con una particularidad: si los resultados no son inmediatos, por lo general no se los obtendrá nunca. Sin término medio.

Por ejemplo, el 16 de Diciembre de 2007, se utilizaron cuatro urnas electrónicas en Las Grutas, Río Negro. Transcurrida la jornada electoral, una de esas urnas arrojó un resultado: CERO VOTOS. Fue afortunado que en este caso, las urnas hayan llevado registro en papel, porque el registro digital se había perdido completamente. Pero aún así, el escrutinio demoró horas, porque los votos impresos sobre una tira de papel eran mucho más difíciles de contar que las boletas originales. La única explicación de la empresa proveedora de la urna fue “alguien la debe haber sacudido”.

¿El Voto Electrónico es un sistema infalible?

Muchos especialistas en tecnología de la información defienden la idea de mantener el voto físico en los sistemas electorales electrónicos, porque los recursos científicos y técnicos disponibles o posibles para la seguridad computacional son insuficientes para ofrecer confiabilidad en el resultado de la elección con voto secreto, si los votos son procesados y recontados solamente de forma electrónica.

Desterrados los mitos del Voto Electrónico, ¿cómo podríamos dar un VERDADERO salto cualitativo en nuestro sistema democrático? Pues, lisa y llanamente, fomentando en nuestra sociedad la participación. Sólo así conquistaremos un efectivo derecho al voto y proceso limpio; contra eventuales manipulaciones indebidas del proceso; de cualquier origen o forma de vulnerar el sistema; a través de la cual cualquier manipulación pueda ser detectada a través de una fiscalización efectiva.

Por estas y otras razones el Voto Electrónico fue probado y luego desterrado por casi todos los países del mundo, incluso los más desarrollados.

Presidente del Bloque FpV/PJ de San Miguel

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