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La Plata
23 septiembre, 2020
PAÍS

Confirmado: la AFI de Macri era un descontrol, con autos de alta gama, ñoquis y pasajes con sobreprecios

Cristina Caamaño, la flamante interventora en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), espera poder terminar en marzo un mapa detallado de lo que recibió y cómo hacer de ese organismo un lugar profesionalizado y eficiente que resguarde y proteja los principales intereses y recursos de la Argentina.

No será tarea sencilla, teniendo en cuenta el descontrol y las irregularidades de todo tipo que encontró apenas se hizo cargo de sus funciones. Por ejemplo, los espías del gobierno de Mauricio Macri, comandados por Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, se movían en autos de alta gama. Entre otros, consiguieron que un juez federal les diera los de los sindicalistas «Pata» Medina y «Caballo» Suárez, compraban pasajes al doble de su valor, hacían cursos de teatro sin sentido dictados por familiares, mientras que los nombramientos se multiplicaban más rápido que la suba de tarifas.

En una nota publicada en el portal “Nuestras Voces”, el periodista Juan Alonso señala que el declive de la AFI de Mauricio Macri no sólo quedó en evidencia por la tercerización del espionaje ilegal a través de personajes como el falso abogado Marcelo D’Alessio y su núcleo de abogados saca barras bravas. “Fue mucho más lejos el asunto”, dice.

Los espías designados por Arribas y Majdalani –más de 800 en una primera tanda de nominaciones- utilizaron cinco autos de alta gama de “Pata” Medina hasta el 28 de noviembre de 2019, unos días antes de abandonar la sede de La Casa con el nuevo gobierno.

En tanto, precisa que al contrario de otras reparticiones del Estado, nadie se presenta en la sede de la AFI, y que “es Caamaño la que camina hacia ellos, con su huella digital a cuestas. Y el clima es de una hostilidad que sube hasta el piso 9. No están dispuestos a ser evaluados con exámenes y les molesta demasiado la reducción de direcciones de 105 a 65 en pocas semanas”, por lo que “la pérdida de la impunidad inquieta a los ñoquis de la AFI”.

Pese a ello, cada lunes, Caamaño entrega al presidente Fernández un informe detallado y preciso.

Otro “hallazgo”, fue respecto a la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) con cursos pagos y la superposición de “civiles” (estudiantes) con profesionales. La ENI servía para dar cursos de teatro a cargo de Marcela Herrera –hermana del jefe de gabinete de Arribas- y la gestión de Cambiemos había empleado, como si fuese poco, a una ex vendedora de Avon y a una ex gestora de una empresa de jubilaciones privadas, amiga de la familia de Mauricio Macri.

Mauricio Macri contrató más espías en la AFI (ex SIDE) en 4 años que todos los otros presidentes en 37 años de democracia. Cobraban entre $ 90 y 170 mil.

La derecha realizó tal desastre que Caamaño está estudiando los decomisos judiciales de todos los autos de alta gama que pasaron por las manos de Arribas. No sólo le usaron los autos a Medina hasta fines de noviembre de 2019, sino que el ex jefe de Jurídicos, Juan Sebastián De Stéfano –ligado al ex presidente de Boca, Daniel Angelici- y Herrera, asesor de Arribas, también habrían utilizado autos de alta gama del sindicalista Enrique Omar Suárez, apodado “Caballo”.

Además, la interventora Caamaño se topó con una oficina repleta de juguetes maquiavélicos para el espionaje. Se trataba de micrófonos, cámaras diminutas, y aparatos para asegurar teléfonos celulares y evitar que fuesen escuchados.

La semana pasada, Caamaño decidió enviar a un funcionario profesional al exterior por unos días. Preguntó al área específica de la AFI cuánto costaba el pasaje, y le respondieron que el precio era $ 101 mil.

-¿Cómo?- Inquirió la interventora.

-Sí, viajamos siempre con la misma empresa.

¿Conclusión? Una disposición de 2012 obliga a los funcionarios a tramitar los pasajes de forma segura y registrada. Caamaño pagó $ 47 mil el boleto de avión que le querían cobrar $ 101 mil. Se ahorró $ 57 mil en un solo gesto, “lo que demuestra el dispendio de dinero al que estaban acostumbrados los espías en la gestión macrista”.

Y para que no queden dudas, Alonso resalta que “así como inventaron que una vendedora de cosméticos podía ser jefa de personal de la AFI, habían organizado una agencia de viajes de asociados”.

Sobre el final de la nota, destaca que por ahora, Caamaño seguirá investigando los casos verdaderos de narcotráfico –no los decomisos truchos que publicitaba Patricia Bullrich-, sobre todo las bandas más peligrosas que operan en Santa Fe, y que el objetivo final es que “poco a poco, la AFI dejará de ser una asistente del Poder Judicial para dedicarse por entero a la verdadera inteligencia”.

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