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La Plata
6 julio, 2022
PAÍS

El peronismo salió a la calle y brindó un fuerte apoyo a Alberto y Cristina

El gobierno había desalentado que los militantes salieran a la calle y planificaron un acto virtual con un discurso del presidente Alberto Fernández en la sede de la  CGT.  Más allá que los gremios encabezados por Hugo Moyano habían organizado una caravana en horas de la mañana por la 9 de julio, la militancia en forma espontánea hizo oídos sordos al pedido del gobierno,  se subió a sus autos y colmaron durante horas las calles porteñas, rodando la Plaza de Mayo por más de 8 horas. Hecho que se repitió en la mayoría de las provincias y ciudades del Gran Buenos Aires.

La caravana, a diferencia de las Marchas del Odio, fue multitudinaria y llena de alegría, con un apoyo claro y contundente al presidente Alberto Fernández y a Cristina Kirchner. Las consignas fueron todo alegría y puso un freno a los intentos golpistas del establishment económico, judicial y mediático. 

En el acto de la CGT, el presidente dio un discurso contundente contra el odio y en defensa de los que menos tienen.  “Menos mal que el peronismo está gobernando en este momento”, fue una de las definiciones y contó que “acá no hay odio ni rencores” y aseguró  que “lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina y para siempre”.

En un discurso de poco más de 20 minutos, el presidente subrayó que aquel 17 de octubre “la historia cambió para siempre” en Argentina y trazó un paralelo entre la emergencia de la pandemia, la masiva convocatoria de autos en las calles de todo el país por la festividad justicialista y las marchas opositoras contra el Gobierno.

“Leí que decían que este era el antibanderazo. Sentimos solo amor por nuestro pueblo, acá no hay odios ni rencores. Aquí lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina”, planteó.

Fernández hizo una comparación con el origen del peronismo y aseguró que el Día de la Lealtad de 1945 significó el mensaje de “un pueblo” que “vio a su coronel, al que le había dado derechos y un lugar en la sociedad, y salió a la calle a reclamar por ese dador de derechos”. “Todos entendieron que había una Argentina invisible que muchos creían que no existía”, aseguró.

El presidente opinó también sobre el peculiar momento en el que le toca ejercer el cargo: “El peronismo ha querido que ahora me toque a mí. Yo decía que noto como cierta similitud, porque también a nosotros nos toca hacernos cargo en medio de la tragedia que significa la pandemia”.

En otra parte de su alocución, Fernández hizo mención a un comentario anecdótico que le expresó el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, quien le dijo: “Dios debe ser peronista, porque menos mal que el peronismo está gobernando en este momento”.

“A la Argentina enferma la vamos a curar nosotros, y la vamos a curar sin odios. Las víctimas del odio fuimos nosotros. Vamos a terminar con esa Argentina del odio”, concluyó.

 

 

 

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