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La Plata
7 diciembre, 2022
PAÍS

Atentado contra Cristina Kirchner: en la causa judicial se amplía el número de personas investigadas

La querella de Cristina Kirchner logró activar algunas medidas en la causa sobre su intento de asesinato. Por lo pronto, la jueza María Eugenia Capuchetti prohibió la salida del país de tres de los integrantes de la llamada “banda de los copitos”, Lucas Acevedo, Sergio Orozco y Leonardo Volpintesta.

Lo mismo dispuso respecto de Joana Colman, una mujer que en un grupo de Whatsapp que ellos integraban junto con Gabriel Carrizo -el dueño de la máquina de hacer algodón de azúcar- le bajaba línea al grupo, daba indicaciones y mostraba tener información sobre la causa judicial después de la detención de Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte.

Afirmaba, además, que Sabag había actuado “por plata”. La misma restricción fue aplicada al hombre que figuraba como Jony White, cuyo nombre es Jonathan Posadas, a quien Carrizo le dijo dos horas después del atentado a la vicepresidenta que “estamos pensando en matar al jefe de La Cámpora”, en alusión a Máximo Kirchner.

Según revelan hoy Irina Hauser y Raúl Kollmann en el diario Página/12, menos la indagatoria de “los copitos”, Capuchetti concedió la mayoría de las medidas solicitadas por la querella. Entre ellas, este domingo fue allanada la casa en La Matanza de un hombre que aparecía en algunas conversaciones extrañas con Brenda Uliarte el 4 de septiembre, el mismo día que ella terminó detenida, cuando habían pasado tres del intento de magnicidio.

En el intercambio que llamó la atención de los abogados, el hombre en cuestión, identificado como David Robles, le dice a Brenda: “Ya que vos me contaste algo y sos 7na (sic) persona para confiar, yo te confieso algo mio ultra secreto”. Junto con el texto va una foto que no se ve bien y él agrega “no se lo cuentes a nadie”. Brenda le dice: “Sos poli de la dea?. Tranqui no le cuento a nadie”. David responde: “No digas nada. Ja. Paso informes e investigo narcos pesados, nada más. Hago espionajes y se los paso a la embajada de estados unidos”. Ella le comenta “ni idea que laburabas de eso”.

Al respecto, los abogados de CFK, José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal, señalaron que “en otra situación, podría pensarse que los dichos de “David” serían en broma” pero “la mención de algo ‘ultra secreto’ es perturbadora en el contexto en que se da el intercambio; también lo son sus referencias a su trabajo para la Embajada de Estados Unidos. No podemos saber si todo esto es verdad, pero es necesario comprobarlo de manera urgente”.

En tanto, las prohibiciones de salida del país están relacionadas con una gran cantidad de dudas que rodean al grupo más cercano a Carrizo quien incluso estaba instalado y mantenía encuentros en la casa de uno de ellos, Sergio Orozco, en el barrio porteño de Barracas.

Los celulares de Orozco, Volpintesta y Acevedo están en pleno análisis. También el de Joana y el de Jonathan Posadas, un medio hermano de Carrizo. Lo que se supo a través del teléfono de este último es que después del atentado convocó a su grupo a ese lugar en la avenida Montes de Oca. Capuchetti pidió las cámaras de esa zona, de los días previos y posteriores al 1 de septiembre. Aún no está claro quiénes fueron y para qué.

Las conversaciones que mantenía Carrizo por esas horas después del ataque a Cristina son llamativas: a Brenda le pedía que fuera a ese lugar, y se entusiasmaba con ella con posibilidad de insistir con el magnicidio mientras que a Jonathan le decía que tenía en la mira a Máximo Kirchner. A otros les decía que estaba “orgulloso” de lo que había hecho Sabag Montiel y que él terminaría “el trabajo”.

Mientras, con los “copitos” fueron a la televisión, a tratar de limpiar su imagen, también con Brenda, que dijo que a Sabag Montiel -con quien vivía- no lo veía desde hacía dos días y que no sabía que tuviera un arma. Quedó claro que mentían. La jueza hasta sostuvo que el arma utilizada la adquirió Uliarte. Carrizo le escribió en un mensaje a su hermanastra, Andrea -hermana de “Jony”- que él había aportado otra arma, calibre 22, que no se utilizó.

De la misteriosa “Joa” se sabe poco hasta el momento, pero sus comentarios en el grupo que manejaba Carrizo son muy significativos. Además de recomendarles no borrar los mensajes -luego de que Carrizo los alentara a eso- les advirtió que si bien Sabag Montiel “está negado a declarar” los había mencionado a todos.

“Por otra fuente sé que lo hizo por plata, por acomodo, así que el chabón en cuatro años ponele que sale y sale re acomodado mal eh… a ver, como les vuelvo a repetir, uno por plata se vende ¿si?”, dijo la mujer. La cuestión de una posible motivación económica apareció también en mensajes de Sabag Montiel.

Además de analizar todos los celulares, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) intenta recuperar información del teléfono de Sabag Montiel que, como es conocido, cuando fue recibido por esa fuerza estaba “reseteado de fábrica”, casi vacío, además de que llegó en un sobre abierto. Había estado más de 12 horas en el juzgado y bajo intentos de la Policía Federal de bajar la información. De todas maneras, Hay posibilidades de que sean recuperadas algunas comunicaciones, en especial de sistema de mensajería de Telegram. Estados Unidos también ofreció colaboración a través de una de sus fuerzas de seguridad. 

Por otra parte, el juez federal Daniel Rafecas, a cargo del Juzgado Criminal, Correccional y Federal número 3, dictó este martes por la mañana el procesamiento de Claudio Pedro Herz, el hombre de 64 años que amenazó de muerte a la vicepresidenta en las inmediaciones del Instituto Patria el 21 de julio de este año.

Además, Rafecas lo embargó por $ 400 mil, por los delitos de amenazas e intimidación pública, sin prisión preventiva. Herz, megáfono en mano, se había presentado en la puerta del Instituto Patria junto con un puñado de manifestantes, convocados más que nada por su oposición a la política sanitaria del Gobierno en materia de Covid 19. Entre otras expresiones, convocó a “ahorcar en la puerta del Congreso” a Cristina Kirchner.

En un video que registra ese momento, el ahora procesado gritaba: “…ya es tarde para que te vayas a Cuba, ahora viene la horca, la horca, te vamos a sacar a patadas en el culo Cristina, te vamos a ahorcar porque ya hiciste demasiado, te la mandaste con toda la población argentina”.

Y agregaba: “Esto se va a propagar y los vamos a buscar con ametralladora para liquidarlos en el momento y ahorcarlos. Los vamos a buscar ahí mismo donde los encontremos…. Entonces les queda poco tiempo, los vamos a matar a todos. A todos los vamos a matar, porque son unas ratas inmundas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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