20 julio, 2019

Cómo es la campaña sucia que Marcos Peña pensó para intentar ganar la elección

Ante el auditorio de funcionarios y dirigentes de Cambiemos, el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, contó ayer cómo funcionará la campaña en redes sociales y fundamentalmente, a través de Whatsapp, para intentar conseguir los votos perdidos de la clase media, uno de los sectores más castigados por las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri.

Los timbreos quedaron en la historia, básicamente porque Macri no puede pisar ningún distrito del Conurbano -donde tiene la menor intención de voto- sin que lo insulten o escrachen. Tampoco la pasa bien la gobernadora María Eugenia Vidal, pese a que conserva la mejor imagen del PRO. Por eso, Peña resolvió que la mejor herramienta será apelar al Whatsapp y a la campaña que puedan hacer los macristas convencidos de la reelección.

El objetivo, explicó Peña, es entrar a la familia, los amigos, el grupo del trabajo a través del chat de Whatsapp con contenido de “impacto”, como le llaman en el gobierno: esto es un mensaje sorpresa del presidente Mauricio Macri, de la gobernadora Vidal o del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

“No sirve spamear, lo que necesitás es construir redes de vínculos, en temas, territorios y segmentos que nos permita generar un ida y vuelta y no pensar Whatsapp como una herramienta, sino como una cultura. La misma cultura que cada uno de nosotros tiene para vincularse con 20 grupos al mismo tiempo”, argumentó el coordinador de Ministros en Parque Norte.

Es una tarea que Macri comenzó a hacer hace algunos días: tiene la orden de enviar cada día 30 mensajes de audio a grupos de Whatsapp o a ciudadanos desconocidos. La idea es que, sorprendidos por recibir una grabación personalizada del presidente, esos receptores reenvíen ese mensaje a sus amigos, familiares y conocidos. El ejemplo es lo que ocurrió con los empresarios concentrados en el grupo llamado “Nuestra voz” e integrado por unos 260 empresarios argentinos. Macri les envió un mensaje de aliento saludándolos por armar ese gruupo de aguante.

Pero la idea, sin embargo, no es convencer a los que ya están convencidos sino poder sumar votos, esos que le son esquivos y que hoy le están dando el triunfo en las encuestas a la fórmula que encabeza Alberto Fernández. Peña le pidió a cada funcionario y militante de Cambiemos que consiga a 10 convencidos y los sume a la campaña virtual y que identifique a 10 indecisos y los convenza de votar al “cambio”. Es una apuesta a ciegas ya que en el gobierno no saben a ciencia cierta cómo va a resultar y no pueden medir a cuántas personas podría llegar cada mensaje viralizado de Whatsapp.

La otra pata, que Peña no admitirá jamás en público y maneja en privado, es la instalación de fake news para hacer campaña contra los candidatos de la oposición.  A eso estará abocado el equipo de trolls que maneja desde que comenzó la gestión.

 

 

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