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La Plata
11 abril, 2021
PAÍS

Macri y Larreta: una relación forzada que intenta esconder la feroz interna que disputan

La denuncia contra Horacio Rodríguez Larreta y su ministro de Salud, Fernán Quirós, por “privatizar” la campaña de vacunación contra el Covid-19 en la Ciudad de Buenos Aires, no hizo más que profundizar las internas que dominan a Juntos por el Cambio.

Por eso, el apoyo que exteriorizó Mauricio Macri hacia el jefe de Gobierno porteño, tuvo distintas lecturas en el interior de la alianza opositora, y no son pocos los que interpretaron que, en realidad, la defensa del ex presidente fue el llamado “abrazo del oso”, es decir, la imagen para transmitir la aparente demostración de afecto que, en el fondo, encierra una trampa.

Pero están también quienes aseguran que el gesto fue solamente una demostración del excelente vínculo que mantienen ambos, y que por lo tanto se trató de “un gesto normal” en la relación, que no reviste mayor análisis, y que no fue tomado como una marcada de cancha en la disputa por el poder de conducción.

Siempre se habla con insistencia -y muchas veces con mala fe- sobre las internas del peronismo o más concretamente respecto al Frente de Todos, fabulando constantemente acerca de enfrentamientos entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Sin embargo, las fuertes disputas en las filas de Juntos por el Cambio vuelven a subir la temperatura en torno a quién terminará tomando las riendas como figura de la oposición: hoy por hoy es la figura de Horacio Rodríguez Larreta la que sigue fortaleciendo su perfil de número uno, y amenaza por correr del escenario a Macri.

Y tan blindado está el jefe de Gobierno porteño por parte de los grandes medios, que justo cuando estalla la polémica por la privatización de la campaña de vacunación contra el Coronavirus, Rodríguez Larreta se tomó unos días de vacaciones y, en vuelo privado, viajó con destino a Buzios, en Brasil.

Es que más allá de lo que intenten transmitir públicamente, el vínculo entre ex presidente y el alcalde porteño sigue en una especie de guerra fría. Si bien ninguno de los dos está dispuesto a aceptar que hay una competencia por el liderazgo del espacio, eso está planteado en los hechos.

Por ahora, la desconfianza los domina, y más allá de algunas forzadas coincidencias, lo cierto es que mientras Larreta se siente más cómodo con el ala dialoguista de Cambiemos, Macri, en cambio, eligió mantener una línea más dura y radicalizada que se puede ver en cómo responden sus principales voceros, Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto.

Y a esta altura, ya no pueden disimular que tanto uno como otro se están disputando el rol de la jefatura de la oposición y, a la vez, quién tendrá el poder de influir en las candidaturas y de definir el perfil que adoptará Juntos por el Cambio en las elecciones legislativas de 2021.

“Quiero manifestar mi apoyo a Horacio y al plan de vacunación del Gobierno de la Ciudad, que es transparente, justo y equitativo. Todo lo contrario de los casos de avivadas y favoritismo que vimos en estos días”, dijo Macri en su cuenta de Twitter.

En su mensaje, dijo estar “seguro de que la injusta denuncia a la Ciudad al final va a servir para demostrar las diferencias entre los “vacunatorios VIP” perpetrados por el ministerio de salud de la Nación y la organización equitativa, neutral y efectiva que está haciendo el gobierno de la Ciudad”.

El mensaje de Macri llegó casi 24 horas después de la imputación y no sólo puede leerse como un apoyo, sino como un “la cancha es mía”, “sigo siendo una figura de peso” o “mi sector los protege”.

Larreta, junto con María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, cree que la etapa de Macri ya está terminada y que, como parte de una autocrítica todavía pendiente por los errores de su gestión, debería dejar el liderazgo en manos de otros dirigentes.

El ex presidente, en cambio, considera que el 41 % que lo votó hace un año y medio reclama la presencia de una fuerza opositora que sea implacable contra los avances del Gobierno y que él es quien está en mejores condiciones de representar al electorado antikirchnerista. Está convencido de que los que se perfilan como sus rivales internos les niegan el reconocimiento a muchos logros de su gestión y que, con su moderación, además, permiten que Cristina Kirchner siga manejando la agenda de la política nacional.

Después del cimbronazo que representó la derrota electoral de 2019, los equipos de cada uno quedaron a la vista. Cuando en algún momento se dé la orden de formar filas, habrá una división clara en el Congreso, en la interna PRO y en las distintas fuerzas que forman parte de Juntos por el Cambio.

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