Luego de la contundente derrota en el Senado y el pedido del juez federal Alejo Ramos Padilla para que por tres meses no firme ninguna resolución, el juez de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti afirmó: “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”. Con esta declaración, dejó en una posición delicada a Manuel García Mansilla, quien, según esta postura, debería renunciar si tuviera un mínimo de dignidad.
Ayer, el gobierno de Javier Milei sufrió un golpe institucional al ver rechazados los pliegos de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, los candidatos que había propuesto para ocupar dos vacantes en la Corte Suprema de Justicia. El oficialismo intentó avanzar con sus designaciones mediante un decreto, una medida que fue considerada inconstitucional por amplios sectores políticos y jurídicos.
El Senado rechazó los pliegos con una mayoría significativa:
- García Mansilla: 51 votos en contra, 20 a favor y 0 abstenciones.
- Ariel Lijo: 43 votos en contra, 27 a favor y 1 abstención.
La iniciativa para frenar los nombramientos reunió votos de casi todas las bancadas: el interbloque peronista, la UCR, e incluso sectores del PRO, liderado por Mauricio Macri, contribuyeron al quórum y al rechazo de las designaciones.
Tras el rechazo del Senado, el juez Alejo Ramos Padilla dictó una medida cautelar que impide a Manuel García Mansilla tomar decisiones en la Corte Suprema. La resolución responde a una acción colectiva de amparo presentada con una solicitud de medida cautelar interina para evitar que el jurista asumiera el cargo sin la aprobación del Senado.
El juez platense explicó que, en su momento, no pudo frenar la asunción de García Mansilla porque este ya había sido admitido por los otros jueces de la Corte Suprema como miembro del máximo tribunal. Sin embargo, con el pronunciamiento del Senado en contra, la situación cambió y ahora queda en duda su continuidad en el cargo.
La postura de Lorenzetti
A la presión judicial ahora se suma la voz del juez de la Corte Ricardo Lorenzetti, quien esta mañana declaró:
“Más allá de las discusiones que puedan haber, lo cierto es que funcionan las instituciones. El Senado opinó y eso es respetable. Si uno analiza lo que se discutió ayer, se habló más del decreto que de los candidatos. Si uno suprime mentalmente el decreto, la situación de los candidatos hubiera sido distinta”.
Lorenzetti también destacó que la Corte Suprema seguirá funcionando con normalidad y que las instituciones deben prevalecer sobre las decisiones individuales.
Con este panorama, el rechazo de los pliegos de García Mansilla y Lijo marca un nuevo capítulo en la tensión entre el Gobierno y el Congreso, evidenciando la dificultad del oficialismo para avanzar con su agenda judicial sin el respaldo parlamentario.
