Como en una batalla naval donde cada impacto acerca al hundimiento, cada nuevo testigo que se presenta en la Justicia complica aún más al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Esta vez declaró Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las jubiladas que le vendió un departamento en Caballito por USD 230.000. Según su testimonio, el funcionario no solo habría postergado más del 85% del pago pactado, sino que además le adeudaría otros USD 65.000 por fuera de la escritura, correspondientes a obras y refacciones realizadas en la propiedad para no perder dinero en la operación.
Mientras tanto, el fiscal federal avanza con medidas orientadas a reconstruir el patrimonio y los movimientos financieros del funcionario y su esposa, en una causa que abarca operaciones desde 2022 hasta la actualidad.
En ese marco, la Justicia solicitó información a bancos, billeteras virtuales, empresas fintech y plataformas de criptomonedas para determinar la existencia de cuentas, transferencias, créditos y posibles activos digitales. También se requirieron datos a compañías de envío de dinero y remesas internacionales, con el objetivo de detectar eventuales movimientos de divisas no declarados.
La investigación también pone la lupa sobre los gastos en viajes del funcionario y su entorno familiar. A partir de información aportada por aerolíneas y agencias de turismo, se identificaron vuelos nacionales e internacionales a destinos como Punta Cana, Cancún, Nueva York y distintos puntos del país. La fiscalía busca establecer si estos movimientos son compatibles con los ingresos declarados, por lo que solicitó el detalle completo de pasajes, reservas, facturación y medios de pago utilizados
La causa avanza y los testimonios empiezan a encajar como piezas de un rompecabezas incómodo para el poder. Si se confirman las irregularidades, ya no será solo un escándalo inmobiliario: puede convertirse en un caso testigo sobre cómo se manejan los negocios en las sombras mientras el discurso oficial habla de transparencia. Y en esa contradicción, Adorni ya no parece vocero: empieza a ser protagonista.
