Después del fracaso del relato económico libertario, el gobierno de Javier Milei vuelve a descargar el peso del ajuste sobre los trabajadores. Mientras continúan los recortes en salud, educación y jubilaciones, la Casa Rosada avanza ahora con un nuevo esquema de aumentos en colectivos y trenes que volverá a golpear el bolsillo de millones de argentinos que todos los días viajan para trabajar o estudiar.
En paralelo al recorte de más de 3 billones de pesos en áreas sensibles del Estado, el Ejecutivo decidió habilitar una nueva actualización tarifaria en el transporte público del AMBA, con incrementos escalonados que comenzarán a aplicarse desde el próximo 18 de mayo.
Colectivos: aumentos en cadena
En el caso de los colectivos nacionales, el esquema prevé tres subas consecutivas del 2%.
Con el primer incremento, el boleto mínimo pasará de $700 a $714 para quienes tengan la tarjeta SUBE registrada. Para los usuarios alcanzados por la Tarifa Social, el valor será de $321,30, mientras que quienes no tengan registrada la SUBE deberán pagar $1.428.
El cronograma oficial contempla nuevas subas el 15 de junio y el 15 de julio, también del 2% cada una. Desde el Gobierno justificaron el aumento señalando que las tarifas nacionales aún se encuentran por debajo de las vigentes en otros sectores del AMBA.
Según datos oficiales, el boleto de los colectivos de la Ciudad de Buenos Aires ya es 5,6% más caro, mientras que en la Provincia de Buenos Aires la diferencia alcanza el 35,7%.
Trenes: otro golpe al bolsillo
El ajuste más fuerte llegará en el sistema ferroviario. El Gobierno anunció un esquema de cinco aumentos consecutivos con el argumento de “recomponer el atraso tarifario” acumulado desde septiembre de 2024 y mejorar el financiamiento del sistema.
El cronograma será el siguiente:
- 18% desde el 18 de mayo
- 15% en junio
- 13% en julio
- 12% en agosto
- 10% en septiembre
Con la primera actualización, el boleto mínimo de las líneas metropolitanas del AMBA —entre ellas las líneas Sarmiento, Roca, Mitre y San Martín— pasará de $280 a $330 para quienes tengan SUBE registrada.
Los beneficiarios de la Tarifa Social pagarán $148,50, mientras que quienes no registren la tarjeta SUBE deberán abonar el doble de la tarifa correspondiente. En efectivo, el boleto costará $1.100.
El Gobierno confirmó además la continuidad de la Tarifa Social Federal, que otorga descuentos del 55% a jubilados, pensionados y beneficiarios de programas sociales, así como el sistema Red SUBE para combinaciones de transporte.
Salarios congelados y tarifas liberadas
El problema para millones de trabajadores no es solamente el aumento del transporte. Mientras los servicios públicos suben mes a mes, los salarios siguen perdiendo contra la inflación. El Gobierno mantiene un fuerte techo sobre las paritarias y se niega a homologar acuerdos salariales que superen los porcentajes que pretende imponer el Ministerio de Economía encabezado por Luis Caputo.
Así, el ajuste cae siempre sobre los mismos sectores: trabajadores, jubilados, estudiantes y usuarios del transporte público.
El Gobierno prometía que el ajuste lo iba a pagar “la casta”, pero la realidad muestra otra cosa: los que siguen poniendo el cuerpo son los trabajadores, los jubilados y quienes dependen del transporte público para llegar a fin de mes. Mientras las paritarias se frenan y los salarios se licúan, las tarifas no dejan de subir. La motosierra libertaria no tocó al poder económico ni a los grandes grupos financieros: cayó, una vez más, sobre el bolsillo de millones de argentinos.
