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26 junio, 2026
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Las encuestas fortalecen a Kicillof y reabren el debate por las PASO en el peronismo

Luego del acto de Parque Lezama, el sector más duro del kirchnerismo intensificó sus críticas contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien optó por no responder públicamente. Mientras tanto, en el espacio Movimiento al Futuro comienzan a asumir que la mejor salida para ordenar al peronismo es una competencia interna.

“Se terminó el dedo y la sumisión; el liderazgo debe resolverse en unas PASO”, sostienen dirigentes cercanos al gobernador en la Legislatura bonaerense, luego de los fuertes cuestionamientos de Sergio Berni y Mario Ishii.

El principal problema para el kirchnerismo duro es que hoy no aparece una figura con el nivel de respaldo electoral que supo tener Cristina Fernández de Kirchner. Algunos sectores imaginan una lista encabezada por la ex presidenta junto a Máximo Kirchner y especulan con que, frente a una eventual impugnación por la proscripción que denuncian, el líder de La Cámpora quede como candidato presidencial. Sin embargo, esa estrategia también implica riesgos: el desgaste político de Cristina podría profundizarse y Máximo Kirchner aún no logra consolidar un volumen electoral propio.

La otra alternativa sería volver a impulsar la candidatura de Sergio Massa. Pero el ex ministro de Economía todavía carga con el costo político de la crisis inflacionaria que atravesó el país durante su gestión.

En este contexto apareció una nueva encuesta de la consultora Insights, realizada en la provincia de Buenos Aires entre el 30 de mayo y el 2 de junio, que aporta datos relevantes.

Pese a gobernar desde hace seis años y a la permanente disputa con el gobierno nacional por la quita de recursos destinados a la provincia, Kicillof mantiene niveles de respaldo considerables: el 43,9% aprueba su gestión y el 49,9% la desaprueba. Para un gobernador que enfrenta un contexto económico tan adverso, se trata de un piso político significativo.

En intención de voto, el peronismo alcanza el 38,6%, seguido por La Libertad Avanza con el 33,4%. Al proyectar los indecisos, la diferencia se amplía hasta el 44,5% contra el 38,4%. Más atrás aparecen el Frente de Izquierda con el 5,9%, el PRO con el 4% y la UCR con el 2,9%.

A pesar de las campañas permanentes de los grandes medios contra el peronismo, el espacio continúa siendo competitivo de cara a 2027. No es un dato menor: en septiembre del año pasado había alcanzado el 47,3% de intención de voto y en octubre rondaba el 41%, aun después de un desempeño electoral muy flojo en gran parte del interior del país.

La encuesta también consulta quién debería liderar cada espacio político. En el oficialismo nacional, Javier Milei concentra el 75,8% de las preferencias, muy por encima de Patricia Bullrich (9,1%), Mauricio Macri (6,5%), Victoria Villarruel (5,9%) y Marcos Galperin (0,5%).

En el peronismo, en cambio, el panorama favorece ampliamente a Kicillof. El gobernador obtiene el 66,3% de las preferencias, mientras que Sergio Massa reúne el 16,7%. Muy lejos aparece Sergio Uñac con apenas el 1,1%.

Incluso en un mano a mano entre ambos, Kicillof alcanza el 66,6% frente al 26,1% de Massa.

Otro estudio difundido en las últimas horas, elaborado por QSocial a nivel nacional, muestra un escenario competitivo: Milei obtiene el 31% de intención de voto contra el 27% de Kicillof. Por espacios políticos, el peronismo suma el 32%, La Libertad Avanza el 26% y el PRO conserva alrededor del 7%, anticipando una elección muy disputada.

Las encuestas muestran que hoy Kicillof aparece como el dirigente opositor con mayor capacidad para disputar el liderazgo nacional. Sin embargo, los números por sí solos no alcanzan. Si finalmente decide competir por la Presidencia, deberá presentar un programa de gobierno claro que responda a las principales preocupaciones de la sociedad: la recuperación del salario, el control de los precios, el costo de los servicios públicos, los alquileres, el empleo y un proyecto de desarrollo para reconstruir la producción nacional.

En ese sentido, vale la pena volver sobre una idea de Juan Domingo Perón. En 1944, desde la Secretaría de Trabajo, cuestionaba la lógica de reducir salarios para favorecer el crecimiento económico. Sostenía exactamente lo contrario: mejores ingresos para los trabajadores significaban más consumo, más producción y más empleo. Esa concepción fue la base del desarrollo industrial argentino durante décadas, pese a la resistencia de sectores empresariales que él definía como expresión del “egoísmo patronal”.

La Argentina que deje el experimento libertario exigirá mucho más que nombres propios. Después de la destrucción de miles de empresas y cientos de miles de puestos de trabajo, el desafío será reconstruir la economía con producción, empleo y salarios. El peronismo tendrá primero que resolver democráticamente quién lo conduce. Pero, sobre todo, deberá demostrar que aprendió una lección elemental: antes que discutir candidaturas, hay que ofrecer un proyecto capaz de volver a poner de pie al país.

 

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