La lluvia no logró desactivar la movilización. Tras el primer triunfo que significó obligar al Gobierno nacional a retirar el capítulo que habilitaba la extranjerización de las tierras rurales, el peronismo, distintos sectores de la oposición, organizaciones sociales, artistas y ciudadanos autoconvocados ratificaron la marcha al Congreso para exigir que también sean rechazados los restantes artículos del proyecto, considerados lesivos para la soberanía nacional y los intereses de los argentinos.
La fuerte presión social, especialmente la protagonizada por artistas de las nuevas generaciones y miles de ciudadanos en las redes sociales, terminó haciendo mella entre varios de los aliados parlamentarios del oficialismo, que decidieron no acompañar la iniciativa.
“Nosotros somos los que volvemos a nuestras provincias, caminamos las calles y nuestros vecinos nos van a escrachar. Todo tiene un límite”, le habría dicho un senador aliado a Patricia Bullrich durante una de las reuniones para intentar sostener el proyecto.
Otro legislador fue todavía más duro: “Nosotros ponemos la cara, pero Benegas Lynch, el senador amigo del Presidente, es dueño de una empresa que vende tierras a extranjeros. Ni siquiera son capaces de disimular los negocios”.
El Partido Justicialista bonaerense, conducido por Axel Kicillof, convocó a marchar junto al Movimiento Derecho al Futuro bajo la consigna “La Argentina no se entrega ni se regala”. La concentración fue anunciada en la intersección de Hipólito Yrigoyen y Virrey Cevallos y se espera la presencia del gobernador bonaerense junto a integrantes de su gabinete.
Por su parte, La Cámpora, encabezada por Máximo Kirchner, también confirmó su participación y convocó a concentrarse en Plaza Congreso. La denominada Liga de Intendentes, que se reunió en la Quinta 17 de Octubre de San Vicente, adhirió con la consigna “Nuestras tierras no se venden”.
Incluso después de que el Gobierno retirara el capítulo referido a la Ley de Tierras, las organizaciones ratificaron la movilización. “Mañana marchamos todos y todas”, expresaron al considerar que aún quedan artículos que afectan derechos y patrimonio nacional.
La convocatoria también recibió un fuerte respaldo del ámbito cultural. Entre quienes manifestaron públicamente su rechazo al proyecto y llamaron a movilizarse figuran Lali Espósito, Tini Stoessel, Emilia Mernes, Wos, Dillom, Ca7riel, La Joaqui, Juana Molina, Gustavo Santaolalla, Dolores Fonzi, Laura Azcurra, Valentina Bassi, Mirta Busnelli y Celina Font, entre otros artistas.
Los artículos que todavía generan preocupación
Aunque el Gobierno eliminó el capítulo sobre la extranjerización de tierras, permanecen otros puntos que generan una fuerte resistencia.
Uno de ellos modifica la Ley de Manejo del Fuego. La iniciativa elimina los plazos que hoy impiden cambiar el destino de los terrenos afectados por incendios en amplias superficies, reduciendo considerablemente las restricciones vigentes para la protección de bosques, humedales y otras áreas sensibles.
También propone una profunda reforma de la Ley de Expropiaciones, endureciendo los requisitos para declarar la utilidad pública e incorporando cambios en el cálculo de las indemnizaciones, incluyendo el reconocimiento del lucro cesante.
Además, modifica el Código Procesal Civil y Comercial para acelerar los procesos de desalojo mediante juicios sumarísimos, reduciendo los tiempos procesales tanto en inmuebles urbanos como rurales.
Para los organizadores de la protesta, la discusión ya excede una ley en particular. Consideran que está en juego el control de los recursos estratégicos, la protección del territorio y el papel del Estado en la defensa del patrimonio nacional.
El pueblo argentino empieza a despertarse. Primero salió a defender la soberanía sobre las Islas Malvinas y ahora se moviliza para impedir que las tierras del país queden en manos extranjeras. La defensa de la Patria volvió a ocupar un lugar central en el debate público.
En ese contexto, un periodista le preguntó al canciller Pablo Quirno si no implicaba una pérdida de soberanía que ciudadanos extranjeros pudieran comprar una ciudad o grandes extensiones del territorio nacional. La respuesta fue tan sorprendente como reveladora: “Hablar de soberanía es un discurso anticuado”.
Hay frases que explican mejor que cualquier discurso el modelo de país que impulsa un gobierno. Y hay respuestas que no dejan dudas: cuando la soberanía pasa a ser un concepto “anticuado”, el problema no es la palabra. El problema es el profundo desprecio por la Patria. Un verdadero cipayo.
