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13 julio, 2026
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El pueblo juega por Malvinas; Milei sigue jugando para Thatcher

Por Alfredo Silletta

Mientras los argentinos esperamos con ansiedad el partido frente a Inglaterra, con toda la historia que ese duelo representa, diputados de la oposición presentaron un pedido de informes por el ingreso de dos buques británicos a aguas jurisdiccionales argentinas sin la autorización correspondiente. El hecho vuelve a poner en discusión la política exterior del Gobierno de Javier Milei, un presidente que no oculta su admiración por Margaret Thatcher, responsable de la guerra de Malvinas y del hundimiento del crucero General Belgrano.

Legisladores nacionales presentaron un pedido de informes para que el Gobierno explique si autorizó el paso de un buque de guerra británico por aguas jurisdiccionales argentinas. El patrullero partió desde las Islas Malvinas rumbo a Chile y, durante su recorrido, atravesó aguas correspondientes a Santa Cruz y Tierra del Fuego sin realizar el aviso previo que establecen los protocolos vigentes entre ambos países.

El episodio reavivó el malestar por la presencia militar británica en el Atlántico Sur y volvió a despertar interrogantes sobre la política de la Cancillería en materia de soberanía.

En el pedido de informes, los diputados solicitaron conocer qué medidas adoptó el Gobierno una vez detectado el hecho y si el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene previsto presentar una protesta diplomática por la violación de los protocolos de comunicación establecidos desde la posguerra.

El buque militar británico navegó por aguas argentinas entre el jueves 2 y el viernes 3 de julio de 2026. La Armada Argentina detectó su presencia cuando se dirigía hacia el Estrecho de Magallanes. Además, una aeronave Beechcraft B-200M “Cormorán”, equipada con sistemas de vigilancia electroóptica, realizó el seguimiento de la embarcación.

El pedido fue impulsado por el diputado Guillermo Michel y acompañado por Guillermo Snopek, Juan Pablo Luque, Pablo Yedlin, Ernesto Alí, Kelly Olmos, Moria Lanesan Sancho, Emir Félix y Victoria Tolosa Paz.

Milei no pierde oportunidad para elogiar a Margaret Thatcher, la primera ministra británica que gobernó durante la Guerra de Malvinas y ordenó el hundimiento, fuera de la zona de exclusión, del crucero General Belgrano, donde murieron 323 argentinos. “Ella fue brillante”, llegó a afirmar el Presidente.

Confeso admirador de la dirigente conservadora que aplicó un duro programa económico en el Reino Unido y condujo el conflicto bélico contra la Argentina, Milei continúa rindiéndole homenaje. Esa posición genera un profundo rechazo entre los excombatientes y amplios sectores de la sociedad argentina.

Como si fuera poco, fuentes gubernamentales señalaron que el Presidente analiza viajar al Reino Unido durante el último trimestre del año. La excusa sería organizar una “Argentina Week” en Londres, similar a la realizada meses atrás en Nueva York.

Mientras tanto, la Argentina enfrenta el cierre de fábricas, el crecimiento de la desocupación, tarifas cada vez más altas y miles de familias endeudadas para comprar alimentos o pagar el alquiler. Sin embargo, el Presidente insiste en minimizar la capacidad productiva del país al sostener que la Argentina apenas produce dulce de leche y biromes, ignorando el desarrollo nuclear, la industria automotriz, la fabricación de maquinaria y el prestigio internacional de nuestros científicos, universidades y trabajadores.

Es un presidente que desprecia buena parte de la historia nacional y parece más interesado en congraciarse con las potencias extranjeras que en defender los intereses argentinos.

Pero hay algo que ningún gobierno puede cambiar.

El próximo miércoles, millones de argentinos volveremos a alentar a la Selección como lo hicimos en México 1986, cuando Diego Maradona convirtió dos de los goles más recordados de la historia del fútbol frente a Inglaterra.

Y hoy, como entonces, la Scaloneta también canta junto al pueblo:

Soy hincha de la Selección,
la aliento con el corazón.
Ganamos la tercera con Lionel,
queremos ser campeones otra vez.
Y 32 años después,
la Scaloneta va a vengar…
la Copa que le robaron al 10,
la que no nos dejaron levantar.
Quiero ver la cuarta estrella
brillar en la camiseta.
Soy argentino de la cuna hasta el cajón.
Por Malvinas, por el Diego,
por la última de Leo.
Argentina, quiero verte bicampeón. 

 

Milei podrá seguir admirando a Thatcher. Pero el pueblo argentino jamás admirará a quien ordenó la muerte de nuestros soldados. El miércoles, millones volverán a alentar por la Selección, por Malvinas y por Diego. Porque hay cosas que ningún gobierno puede cambiar: la memoria, la soberanía y el orgullo de ser argentinos.

 

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Alfredo Silletta

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